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Los 12 efectos colaterales de vivir en Chile, según una bloggera estadounidense

Elyssa al centro | Instagram
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Quienes vivimos en Chile tenemos algunas particularidades que llaman la atención de los extranjeros que nos visitan. Precisamente, entre éstos se encuentra Elyssa Garrett, una bloggera estadounidense que vivió en Chile algún tiempo y quedó encantada con algunas de nuestras costumbres.

En una columna publicada en el portal de viajes Matador Network, la joven que se desempeña como profesora de inglés, destacó algunos “efectos colaterales” de vivir en Chile y que, según ella, te marcan cuando llegas a este país.

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Elyssa, quien actualmente reside en España, también suele escribir sobre nuestro país en su blog personal, donde cuenta sus experiencias tras su paso por esta angosta franja de tierra.

1. Aprendes cómo es un verdadero sándwich

“Atrás han quedado los días de dos rebanadas de pan, unas cuantas piezas tristes de pavo, lechuga y tomate. Los chilenos tienen una idea completamente diferente de lo que constituye un sándwich. Imagina una fresca y tostada hamburguesa colmada de láminas de lomo (de cerdo), cubiertas de queso derretido, bañadas en puré de palta, con un montón de mayonesa, y luego limpia los restos en tu mentón”

2. Empiezas a ver espectáculos de títeres para convertirte en un ciudadano más informado

“31 Minutos es un extensamente popular show de noticias satírico de Chile que cuenta con títeres que hacen comentarios irónicos sobre política, imitaciones de figuras públicas, y con el suficiente doble sentido como para mantener a los padres entretenidos mientras los niños permanecen olvidadizamente comprometidos”.

3. Comienzas a referirte a todo como un animal

“Los chilenos aman la jerga, especialmente las relacionadas con los animales. Cuando estás “pasándolo chancho” no significa que estés pasando a un cerdo, sino que lo estás pasando bien. Cuando estás “echando la yegua” no significa que tu caballo está recostado, significa que estás listo para relajarte después de una actividad agotadora (como comer mucho). El “popcorn” es llamado cabritas o palomitas; un sapo es un chismoso; un vaca es un idiota. Después de un tiempo en Chile, te encontrarás con que tu lenguaje cotidiano suena más y más como una versión de “Old MacDonald Had a Farm” (El viejo MacDonald tiene una granja, en español. Es una popular canción infantil estadounidense).

4. Encuentras una segunda casa en Jumbo

“Con sus abundantes y relucientes pasillos blancos llenos hasta el borde con una enorme variedad de todo lo que puedas imaginar, desde productos electrónicos, artículos para el hogar, alimentos, cosméticos e incluso ropa, es inevitablemente hacer comparaciones entre Jumbo y Target (si eres de un país que ha sido bendecido con Target). Te encontrarás deambulando por los pasillos cada vez que extrañes tu casa (o lo más probable es que te acurruques en un sofá en la sección de muebles, sosteniendo un frasco de Nutella). Si no puedes encontrar un Jumbo, puedes encontrar consuelo en un Lider, que en realidad es propiedad de Walmart”.

5. Descubres que nunca es un mal momento para comer un Super 8

“Super 8 es una barra de golosina increíblemente popular que los chilenos comen todo el santo día. Es una luz, una oblea con chocolate que no te hace sentir muy mal contigo mismo aunque sea dulce. Puedes encontrar Super 8 en casi todas partes ¡Incluso los vendedores caminan en medio del tráfico en las autopistas para venderlos!”.

6. Te sientes extrañamente conectado a Alemania

“Debido a la gran ola de inmigrantes alemanes que llegaron a Chile durante la segunda mitad del siglo 19, las huellas de la cultura alemana se han infiltrado en la identidad chilena. La prevalencia de salchichas y sándwiches en la cocina chilena, las técnicas de fabricación de la cerveza, nombres de calles, e incluso la arquitectura en ciertas regiones del sur de Chile son todos indicativos de una historia de colonialismo alemán. De hecho, una cadena de restaurantes chilenos se llama La Fuente Alemana”.

7. Se come, bebe y respira choclo

“Los chilenos han dominado muchas y diversas formas de preparar maíz: Pastel de choclo, un sabroso pastel de maíz con carne y verduras cocidas en un pan de maíz; Humitas, puré de maíz con cebolla y ají picante, envuelto en hojas de maíz y cocida al horno o hervida; Mote con huesillos, un refresco de durazno dulce que contiene granos de maíz ablandados (una variación que contiene trigo descascarillado en lugar de maíz); maíz frito aka granos de maíz fritos, un picoteo salado e ¡incluso ponen maíz en la pizza!”

8. La calle se convierte en tu patio de comidas

“Sopaipillas, sándwiches, jugos de frutas, Súper Ochos, maní confitado, completos, empanadas – si estás en Chile, puedes comprar en la calle. Estarás encantado por las abundantes opciones y podrás saltar vertiginosamente de stand en stand, haciendo de un paseo normal por la Alameda una experiencia gastronómica única”.

9. Se te caerá el “po”

“Pocas cosas son más chilenas que el abundante -a veces incluso excesivo- uso del ‘po’, una abreviatura de ‘pues’, que significa ‘bien’, pero que se utiliza principalmente como relleno sin sentido. Dejar caer tu primer ‘po’ después de llegar a Chile es una especie de rito de paso. Nunca te lo esperas, pero una vez que sucede, eres oficialmente culturalmente chileno. Antes de que dejes caer tu primer ‘po’ podrías decir tu primer ‘¿cachai?’. Esto debería advertirte que ‘po’ está cerca”.

10. Empiezas a rociar todo con merkén

“Al igual que las paltas, el merkén (ají ahumado) es un ingrediente que los chilenos les encanta incorporar siempre que sea posible. No pasará mucho tiempo después de llegar a Chile que te encuentres rociando merkén el queso, los huevos, y, definitivamente, pebre (una variación chilena aún más deliciosa)”.

11. Empiezas a molestar a tus amigos en sus caras y después los elogias por la espalda

“Los chilenos tienen mucho sentido del humor, y suelen molestar a sus seres queridos. Hay una broma común entre los jóvenes chilenos que dice que los hombres se hablan despectivamente el uno al otro en la cara y luego se elogian entre sí por la espalda, y que lo contrario pasa con las mujeres. Cualquiera sea el caso, un gringo será un blanco fácil para algunas bromas y en lugar de ponerse a la defensiva, lo mejor es participar”

12. Haces amigos de por vida, y te conviertes en un mejor amigo de ti mismo

“Los chilenos son extremadamente generosos. Te ofrecen un hombro para llorar, llevarte a casa, acompañarte al médico, incluso su última empanada”, dice Elyssa, asegurando que “estar rodeado de buenos amigos chilenos todo el tiempo te hará una mejor persona”.

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