“Yo no sé fingir demencia“. Con esa frase, y quebrada por el llanto, la periodista paraguaya Mina Feliciángeli anunció su renuncia en plena transmisión de su programa.
La situación ocurrió el martes 3 de noviembre, el mismo día en que el Banco Central de Paraguay informó que Ueno Bank entraba en un proceso de resolución, es decir, una intervención para ordenar o cerrar el banco.
La comunicadora informó que el dueño del medio donde trabajaba también es dueño del banco, por lo que ese cruce de intereses fue lo que, según explicó ella misma, le hizo imposible seguir al aire.
Periodista paraguaya renuncia llorando en vivo
Según informa el portal argentino El Destape, Feliciángeli conducía “Mina en la Tribu”, un ciclo de radio La Tribu 650 AM que también salía por Unicanal.
“Yo en realidad vine a despedirme de ustedes y de toda la audiencia que nos sigue con tanto cariño. Yo no sé fingir demencia, gente“, dijo entre lágrimas, de acuerdo a un video viral en redes sociales.
Y siguió: “Esto es una barbaridad lo que se ha hecho. Entonces, yo no me puedo quedar acá, porque por una cuestión de educación. No puedo quedarme acá y hablar mal del dueño del lugar donde trabajo“.
“Hay mucha responsabilidad, sin lugar a dudas, del dueño de este medio, que es a la vez también dueño de Ueno Bank“, agregó.
No todo fue reclamo. Feliciángeli agradeció a sus compañeros y dijo que uno de los lugares donde más a gusto había trabajado era por ellos, detalla El Destape.
Además, contó que ella misma era una de las afectadas por el cierre del banco. Según el medio paraguayo EPA, citado por El Destape, pidió al Banco Central actuar con responsabilidad y que los ahorristas pudieran acceder a su dinero cuanto antes.
Los reproches al Banco Central
Dos días después, la comunicadora habló con el canal LN+ y precisó que su despedida ocurrió el martes. Dijo que desde hacía semanas circulaban rumores sobre la situación del banco, y cuestionó lo que decía el organismo regulador.
Según su relato, las autoridades les aseguraban que la entidad estaba bien y que solo se harían algunas correcciones. Pese a ese mensaje oficial, el desenlace terminó golpeando a los clientes.
La medida dejó a los usuarios sin acceso inmediato a sus fondos. El tamaño del problema es enorme. Cerca de tres millones de clientes quedaron sin poder usar su dinero, en un país de unos seis millones de habitantes.
Con ese contexto, la crisis financiera pasó rápidamente a lo político. El presidente Santiago Peña presentó su renuncia a su cargo.