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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil abrió un nuevo proceso para acreditar mediadores penales juveniles, cuyas postulaciones estarán disponibles hasta el 11 de noviembre. El trámite se realiza en línea con ClaveÚnica y exige formación especializada, experiencia y documentación. La mediación busca que víctimas e imputados acuerden formas de reparar el daño y promover la responsabilidad de los jóvenes.

El Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil abrió el segundo ciclo de acreditación de personas naturales interesadas en integrar el registro de mediadoras y mediadores penales juveniles. Las postulaciones estarán disponibles hasta el 11 de noviembre, a través de un portal habilitado especialmente para este proceso.

La iniciativa se enmarca en la Ley N.º 21.527, que establece que tanto el Programa de Mediación Penal Juvenil como el componente de mediación del Programa de Servicio en Beneficio a la Comunidad y Reparación del Daño deben ser ejecutados exclusivamente por profesionales acreditados.

La postulación se realiza en línea, mediante una plataforma a la que se accede con ClaveÚnica. Allí se encuentran las instrucciones, el manual de postulación y los requisitos que deben cumplir las personas interesadas, entre ellos, acreditar formación especializada y experiencia profesional, además de presentar la documentación requerida.

El portal de postulación está disponible en el siguiente enlace: https://www.reinsercionjuvenil.gob.cl/mediadores/

Servicio de Reinserción Social Juvenil: Mediación Penal

La Mediación Penal Juvenil es una vía complementaria a la justicia tradicional que consiste en un proceso restaurativo y especializado, en el que la víctima y el imputado, asistidos por un mediador, buscan acordar conjuntamente una forma de reparación, real o simbólica, del daño ocasionado por el delito.

Para la directora nacional del Servicio, Rocío Faúndez, esta herramienta ha permitido avanzar en la reparación de las víctimas y promover una mayor responsabilidad de los jóvenes respecto de sus actos.

“En un proceso de mediación, el joven tiene la oportunidad de realizar un acto de reparación que resulte satisfactorio para la víctima, ya sea una acción comunitaria, un tratamiento en caso de consumo problemático o una reparación directamente orientada hacia ella. A través de esta experiencia, el joven puede dimensionar las implicancias de haberse involucrado en el delito, hecho que genera mejores resultados en sus procesos de cambio conductual”, señaló la directora nacional.