Este viernes 6 y sábado 7 de noviembre se realiza una nueva edición de la Teletón, evento benéfico que moviliza a todo el país e invita a compartir una causa común: un mensaje de solidaridad y compromiso con la discapacidad. Sin embargo, hay que preguntarse qué es lo que pasa después que terminan estas 48 horas. ¿Seguimos comprometidos con la inclusión o mantenemos el mismo interés por las necesidades de las personas con discapacidad?

La inclusión no se puede construir únicamente a partir de la cobertura a grandes campañas, sino que también debe estar presente en decisiones propias, oportunidades y condiciones que permiten que todas las personas puedan participar.

Para las personas que tenemos discapacidad visual, significa principalmente tener la posibilidad de acceder a educación, leer, trabajar y tener más autonomía. Estos aspectos no deberían depender únicamente de una fecha especial o de una buena voluntad casual.

En mi experiencia personal, contar con espacios como la Biblioteca Central para Ciegos hace una diferencia importante. Acceder a libros en Braille, Macrotipo o audiolibros no es un privilegio ni un gesto de buena voluntad: es una posibilidad de acceder a la cultura, educación e información en igualdad de condiciones.

Para quienes necesitamos estos formatos, contar con ellos significa tener más oportunidades de desenvolvernos por nuestra cuenta en la sociedad.

Más que un elogio, es un llamado a que estas oportunidades no dependan únicamente del esfuerzo de organizaciones que trabajan por las personas con discapacidad. También es necesario que instituciones públicas y privadas, los espacios educativos y las empresas asuman un compromiso los 365 días del año.

La inclusión debe estar presente en las decisiones que toman, en los servicios que se ofrecen y en las oportunidades que se generan. No basta con expresar apoyo en una campaña, sino que ese compromiso debería reflejarse en acciones concretas todo el año.

La Teletón cumple con una labor muy importante: reunir a un país y recordarles la importancia de apoyar a quienes más lo necesitan, pero ese compromiso no puede limitarse a las 48 horas que dura la campaña. Esta inclusión se construye todos los días. Porque, cuando termina la Teletón, nuestras necesidades siguen ahí y el compromiso de una sociedad más inclusiva también debería seguir estando presente.

Elizabeth Caballería
Encargada de Proyectos Biblioteca Central para Ciegos.
Persona ciega.

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