La pérdida auditiva no siempre aparece de forma evidente. Muchas veces comienza con pequeños cambios que la familia puede notar antes que la propia persona. Subir el volumen del televisor, pedir que repitan algo o tener dificultades para seguir una conversación pueden ser algunas de las primeras señales.
Por diversas circunstancias, a todos les puede costar escuchar conversaciones o necesitan subir el volumen en momentos puntuales. Sin embargo, cuando eso se vuelve constante, es relevante ir a un especialista, ya que puede ser indicio de que existe deterioro auditivo.
Marisela Rojas, fonoaudióloga de GAES Chile, explicó que “muchas veces son los familiares quienes primero perciben que algo cambió”. La especialista señaló que las personas suelen normalizar situaciones como pedir que repitan las palabras o subir el volumen del televisor, aunque estas pueden ser señales para prestar atención.
En el marco del Mes del Adulto Mayor, cobra especial relevancia prestar atención a estos cambios y conocer el estado de la audición. “Es importante que, si hay alguna dificultad, molestia, picazón o ruido, se haga un chequeo con expertos. Eso va de la mano con la calidad de vida. Hay que poner una alerta, y lo más importante frente a eso es hacerse evaluaciones periódicas”, recalcó
Pérdida auditiva: 5 señales que la familia puede identificar
La pérdida auditiva no siempre aparece de forma evidente. A veces comienza con señales sutiles que el entorno puede notar antes que la propia persona, como escuchar música o programas de TV a un volumen alto, pedir que se le repitan muchas veces una frase o hablar fuerte.
1. Suben cada vez más el volumen. Uno de los primeros indicios de pérdida auditiva es la necesidad de subir el volumen de la radio o el televisor. Esto no siempre se trata de que el sonido sea bajo, sino que el oído ha disminuido la capacidad de escuchar o tiene poca sensibilidad para distinguir las consonantes y los tonos de la voz humana, lo que obliga a subir el volumen para “entender” mejor.
En ese sentido, si es que el volumen habitual de la TV supera los 75 decibeles o las personas del entorno expresan molestias por el nivel del audio, es recomendable consultar con un especialista.
2. “¿Qué dijiste?”: Otro indicador de que podría haber dificultades auditivas es cuando la persona pide frecuentemente que le repitan “¿qué dijiste?” o necesita que repitan las frases, conviene prestar atención. Hay ocasiones en las que la música o el ruido dificultan escuchar lo que dicen las personas, pero si se tiene a alguien al frente o al lado y cuesta seguir la conversación, es un llamado a solicitar un chequeo médico.
3. Confunden las palabras: es decir, que puede escuchar que alguien habló, pero tener dificultades para distinguir determinadas palabras o frases.
4. Se acercan a la TV o el celular: para comprender mejor lo que escuchan, muchas personas tienden a acercarse al televisor, celular o a las personas que tienen enfrente, o buscan la posición correcta para poder escuchar bien. Asimismo, complementan con otras estrategias, como leer los labios.
5. Se apoyan en el lenguaje no verbal: la experta añadió que “si la persona te mira, porque a veces se apoyan también en el lenguaje no verbal, como en tus gestos, o te empiezan a leer la boca, eso va asociado a que es un intento de poder apoyarse porque no están entendiendo lo que están conversando, porque los problemas auditivos afectan el lenguaje, las palabras, y ahí es donde es más difícil poder desenvolverse”.
Como consecuencia de estas dificultades, Marisela Rojas puntualizó que pueden aparecer efectos en la vida social. “Eso genera también mucho aislamiento, porque la persona no quiere incomodar, no quiere hablar, se empiezan a deprimir. Hay que tener mucho cuidado y por eso es importante prevenir (…)”, señaló.
Las dificultades auditivas también pueden afectar la forma en que una persona participa en su entorno y se relaciona con los demás. Por eso, detectar los cambios a tiempo y buscar orientación profesional puede contribuir a mantener la comunicación y la calidad de vida.
“Es muy complejo. Frente a este tipo de alertas es necesario actuar, no hay que dejarlo pasar, porque eso no es normal”, concluyó la profesional de GAES.
“Fuera del aislamiento social, los individuos también pueden empezar a tener un tipo de deterioro cognitivo, porque no están atentos a todo lo que pasa, no escuchan los sonidos de la calle, las bocinas”, mencionó.
Las personas pueden tardar hasta 7 años en revisar su audición desde que comienzan a notar dificultades para escuchar. Reconocer las señales y consultar a tiempo puede ser un primer paso para evitar que estas situaciones se normalice
Detectar estos cambios y buscar orientación profesional cuando sea necesario puede contribuir a mantener la comunicación, la vida social y la calidad de vida. La recomendación de los especialistas es no normalizar las dificultades para escuchar y prestar atención cuando comienzan a presentarse de manera frecuente.
Dejar de posponer el cuidado de la audición puede ser más sencillo de lo que se piensa: prestar atención a estos cambios y buscar orientación profesional son pasos que pueden contribuir al bienestar y la calidad de vida.
GAES cuenta con servicios de chequeo auditivo gratuitos y sus especialistas entregan orientación sobre el estado de la audición. Actualmente, tiene presencia en más de 26 ciudades con 47 sedes