Mientras en Estados Unidos y gran parte del mundo la atención se concentra en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte del país norteamericano, el gobierno de Trump avanzó silenciosamente en lo que parece ser su agenda “antivacunas”.
Tal como informó CBS News, este lunes los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos anunciaron cambios significativos en las políticas sobre vacunas infantiles que regían hasta ahora; las nuevas directrices implican que en adelante se recomendarán menos inoculaciones a los niños.
La renovada política redujo de 17 a 11 las vacunas que se indican para todos los menores en los centros de salud.
Con las nuevas directrices, solo a los niños en categorías de alto riesgo se les aconsejará que reciban inmunizaciones para el virus respiratorio sincicial (VRS), hepatitis A, hepatitis B, dengue, meningococo ACWY y meningococo B. Lo mismo para vacunas contra el COVID-19 e influenza.
“La pérdida de confianza durante la pandemia no solo afectó la aceptación de la vacuna contra el COVID-19. También contribuyó a una menor adherencia al calendario completo de inmunización infantil del CDC, con tasas más bajas de vacunas de consenso como sarampión, rubéola, tos ferina y polio”, argumentó el comité a cargo de la medida, según consigna Telemundo.
Además, para los menores considerados dentro del grupo de alto riesgo, la decisión de la inoculación debe ser una “toma de decisiones clínicas compartida” entre médicos y padres.
Entre las vacunas que, por ahora, se seguirán recomendando para todos los niños, están las que previenen la difteria, tétanos, tos ferina acelular (pertussis), Haemophilus influenzae tipo b (Hib), neumococo conjugada, polio, sarampión, paperas, rubéola y virus del papiloma humano (VPH), además de varicela (viruela).
El Dr. David Margolius, director de salud pública de la ciudad de Cleveland, dijo que “el mejor escenario es que nada cambiará. El peor escenario es que esto cause más confusión, más desconfianza, tasas de vacunación más bajas, y luego esta tendencia de que los partidos políticos y las ideologías determinen qué vacunas deben recibir las personas”
Controvertida decisión
Recordemos que en diciembre, las autoridades sanitarias estadounidense decidieron que ya no recomendarían la vacuna contra la hepatitis B para todos los recién nacidos, lo que generó inmediatas críticas de la comunidad médica pediátrica.
Por más de 30 años, el CDC aconsejó que la primera dosis se administrara dentro de las 24 horas posteriores al nacimiento, pero eso cambió. El comité asesor de vacunas del CDC —seleccionado por el polémico secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr.— votó a favor de recomendar retrasar la inyección hasta que el niño tenga 2 meses de edad, en el caso de aquellos nacidos de madres que dieron negativo al virus.
Respecto al nuevo anuncio, Kennedy -conocido por sus ideas antivacunas- afirmó en un comunicado que la medida “protege a los niños, respeta a las familias y reconstruye la confianza en la salud pública”.
“Tras una revisión exhaustiva de la evidencia, estamos alineando el calendario de vacunación infantil de Estados Unidos con el consenso internacional, al tiempo que fortalecemos la transparencia y el consentimiento informado”, señaló.
En esta línea, Kennedy comparó el calendario de vacunación de su país con los de otras 20 naciones y aseguró que se dio cuenta de que EEUU es un “caso atípico global” tanto en el número de enfermedades cubiertas como en el total de dosis recomendadas.
No obstante, la Academia Americana de Pediatría cuestionó esa afirmación e indicó que las recomendaciones históricas de Estados Unidos se basan en “evidencia sólida” y muy parecidas a las de varios países desarrollados, con variaciones atribuibles a factores como amenazas de enfermedades, demografía y sistemas de salud.