La informalidad ha ido mutando. Tradicionalmente se ha entendido como informal a aquel comercio que se instala en la calle y al que se le ha denominado “ambulante”. Sin embargo, ahora observamos otro, que florece en un ambiente de pandemia donde se ha exacerbado el uso de plataformas con poca o nula regulación para la comercialización de productos.

La Cámara Nacional de Comercio (CNC) reveló que las ventas del comercio informal online crecieron 13% en el primer trimestre de 2021. Esto equivale a US$501 millones destinados a servicios informales, de un total de US$3.855 millones que se utilizaron en compras a través de este canal de venta. Estos datos son preocupantes. Las empresas formales cumplen con las exigencias legales y regulatorias, son fiscalizadas, pagan impuestos y finalmente, son las que impulsan la generación de empleo y una mayor recaudación fiscal. A su vez, las garantías para los consumidores son mayores, dado que estos cuentan con las herramientas legales necesarias para realizar cambios, devoluciones o en caso de que sientan vulnerados sus derechos como tales.

No se puede negar que muchos han encontrado en las redes sociales y en los canales de venta que éstas ofrecen, una ventana de reinvención para paliar, en parte, los efectos económicos provocados por la emergencia sanitaria. Ellos y ellas no son el problema. Eso sí, si es que el camino dejó de ser solo coyuntural y se quiere entrar al rubro del comercio en el mediano y largo plazo, se debe apoyar por parte de las autoridades, de modo que conozcan los beneficios para ellos y para el país, de transitar hacia la formalidad.

La autoridad debe generar estándares duraderos que aborden la problemática, donde deben involucrarse diversos estamentos del estado de manera coordinada, acompañando debidamente en su transición a las nuevas pymes, generando incentivos hacia la formalidad, que finalmente nos ayuda a todos.

El comercio establecido ha realizado un esfuerzo enorme por digitalizarse como una salida para enfrentar los efectos de la pandemia, cumpliendo con las exigencias legales y extendiendo sus condiciones de venta física al comercio online. Abogamos para que las autoridades impulsen este mismo interés en otros actores. Se hace necesario que las reglas del juego sean justas para todos. El principal beneficiado será el consumidor.

Paula Valverde
Presidenta de la Asociación de Marcas del Retail