Opinión
Jueves 23 abril de 2020 | Publicado a las 10:53
Con o sin coronavirus, cientos de barrios en Chile no tienen un espacio donde encontrarse
Por Tu Voz
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Con o sin coronavirus la realidad de cientos de barrios de nuestro pa√≠s es que no tienen una plaza en la que jugar, encontrarse, respirar o leer. Muchas personas no echan de menos su plaza sencillamente porque no la tienen o, peor a√ļn, porque no son espacios seguros, tranquilos ni agradables para estar.

Probablemente vivir una pandemia no estaba en los planes de nadie, es dif√≠cil imaginar c√≥mo se podr√≠a estar bien preparado para algo as√≠. Seguramente tambi√©n es imposible dimensionar c√≥mo cambiaremos como sociedad y como personas. Nuestras prioridades se han visto trastocadas, casi todo lo que parec√≠a importante, de un minuto a otro dej√≥ de serlo y peque√Īos actos cotidianos se transformaron en placeres invaluables en tiempos de cuarentena. Hoy las ciudades est√°n vac√≠as, todos esos espacios que eran parte de nuestro paisaje parecen lejanos y est√°n inhabitados, al verlos as√≠ los valoramos a√ļn m√°s. Valoramos la plaza, la banca, el camino al trabajo, los √°rboles y el cemento. Y sobre todo valoramos encontrarnos con otros.

Y es en ese encontrarnos con otros, se redefine el concepto de comunidad. La comunidad es la cualidad de lo com√ļn, de lo compartido, es la b√ļsqueda del bien com√ļn para un grupo en particular y para el colectivo. Y hoy d√≠a la mejor manera de ser comunidad es cuidarnos entre nosotros. Para eso el llamado es uno solo: quedarse en la casa, no salir, teletrabajar. Para la mayor√≠a es un gran desaf√≠o con distintos niveles de complejidad, para algunos es armonizar el trabajo y los ni√Īos sin colegios, para otros la complejidad de las labores dom√©sticas o de la esfera del cuidado, para muchos puede ser la soledad.

Pero tambi√©n hay un porcentaje importante de chilenos y chilenas para quienes es absolutamente inviable quedarse en la casa porque es igual a dejar de comer, o bien, el hogar implica muchos m√°s riesgos que el propio coronavirus. No s√≥lo eso, s√≥lo en la Regi√≥n Metropolitana hay cerca de 185 mil viviendas que presentan indicadores de hacinamiento. Y en comunas como La Pintana o Puente Alto el promedio de tama√Īo de las viviendas es aproximadamente de 40 m2. Es as√≠, como la pandemia tambi√©n nos obliga a mirar la ciudad y la justicia con otros ojos.

Con o sin coronavirus la realidad de cientos de barrios de nuestro pa√≠s es que no tienen una plaza en la que jugar, encontrarse, respirar o leer. Muchas personas no echan de menos su plaza sencillamente porque no la tienen o, peor a√ļn, porque no son espacios seguros, tranquilos ni agradables para estar. Y de hecho seg√ļn la √ļltima Encuesta de Percepci√≥n de Calidad de Vida Urbana del Minvu, un 40% de las personas no usa sus plazas y parques, y las razones probablemente se vinculen a los factores anteriormente mencionados.

Hoy d√≠a la ciudad no nos puede acoger en sus espacios tradicionales sin suponer un riesgo, esa ansiedad por volver a ocuparla, domina buena parte de nuestra energ√≠a. Hoy no es tiempo de ir a la plaza ni de usar los espacios p√ļblicos como estamos acostumbrados, es tiempo de aprender a encontrarnos, cuidarnos y acompa√Īarnos de maneras que jam√°s nos imaginamos. Cuando llegue el tiempo de volver a las plazas, las miraremos de otra forma, porque todos y todas vamos a ser distintos y en el mejor de los casos, la falta de espacios de encuentro de calidad se transformar√° en una prioridad a la hora de planificar ciudades y de tomar decisiones.

Trinidad Vidal
Directora de Investigación y Desarrollo
Fundación Mi Parque

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