Honraremos la memoria de quienes perdieron la vida no solo con palabras, sino con una reconstrucción que esté a la altura de su recuerdo.

Penco y Lirquén no solo enfrentan la pérdida de casi 5.000 viviendas. En nuestras calles aún se respira el silencio que dejan las tragedias profundas: 19 vidas que ya no están, barrios completos reducidos a cenizas y miles de familias que hoy intentan volver a empezar.

Las cifras estremecen. Más de 25 mil hectáreas quemadas en la macrozona, infraestructura pública dañada, actividad productiva paralizada y un impacto económico que supera con creces nuestras capacidades locales.

Pero lo más duro no cabe en estadísticas: es el niño que pregunta cuándo volverá a su casa, la adulta mayor que perdió el esfuerzo de toda una vida, el trabajador que hoy no sabe cómo reconstruir su pyme.

Cuando el fuego se apaga, comienza la verdadera prueba. Y esa prueba no es solo de Penco. Es de Chile. Nuestra comuna puede convertirse en un ejemplo nacional e incluso mundial de reconstrucción resiliente, planificada y con visión de futuro.

Podemos levantar viviendas más seguras, barrios mejor diseñados, espacios públicos que protejan y conecten, infraestructura preparada para enfrentar los nuevos riesgos climáticos. Podemos transformar el dolor en aprendizaje y el aprendizaje en desarrollo.

Para lograrlo necesitamos algo muy concreto: apoyo real. El Gobierno central a través de los ministerios realizarán los planes para reconstruir casas, barrios y colegios, pero usted también puede ayudar, por eso quiero hacer un llamado directo, sencillo y profundamente solidario a cada conductor y conductora del país: Tienen permiso para ayudar, por eso les pido que paguen su permiso de circulación en la comuna de Penco en nuestro sitio web.

No es solo un trámite. Es una decisión que puede cambiar el destino de una ciudad.

Cada permiso pagado en Penco significa más recursos municipales para acelerar la reconstrucción, fortalecer servicios, apoyar a las familias afectadas y recuperar nuestra capacidad operativa. Es un acto de descentralización solidaria, donde ciudadanos de todo Chile pueden convertirse en protagonistas de la recuperación de una comuna golpeada.

Este gesto, individual pero multiplicador, puede marcar la diferencia entre avanzar con lentitud o reconstruir con fuerza.

Estamos trabajando en alianzas público-privadas con fundaciones, universidades, especialistas en planificación urbana y empresas comprometidas con el desarrollo sostenible. Queremos que lo que hagamos aquí sea estudiado y replicado. Que Penco sea sinónimo de resiliencia, de buena gestión y de comunidad organizada.

Como alcalde, asumo el compromiso de liderar este proceso con transparencia absoluta, participación ciudadana y rendición de cuentas permanente. Honraremos la memoria de quienes perdieron la vida no solo con palabras, sino con una reconstrucción que esté a la altura de su recuerdo.

Chile ha demostrado en su historia que cuando se une frente a la adversidad, es capaz de hazañas extraordinarias. Hoy Penco necesita esa unidad.