Como está el proyecto del Gobierno actualmente, y sin entrar a considerar la posible pérdida de actividad económica que se generaría, la norma produciría una disminución importante de la pesca destinada a consumo humano, lo que podría tornar a estos alimentos como menos asequibles.
La pesca destinada al consumo humano ocupa un rol clave en las pesquerías globales, consolidándose como una fuente esencial de alimento y un pilar económico para esta industria. Este sector se enfoca en la captura de especies aptas para el consumo directo, proporcionando alimentos ricos en proteínas, omega-3 y otros nutrientes fundamentales para la salud. Su relevancia es particularmente notable en países con extensas costas y profundas tradiciones pesqueras, como Chile, donde el procesamiento de productos del mar representa un componente significativo de la economía nacional.
Así, en nuestro país, la pesca para consumo humano no solo satisface una demanda interna creciente, sino que también contribuye significativamente a las exportaciones del país.
La pesca para consumo humano: un pilar económico y alimenticio global
Según datos de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, en 2021 el consumo per cápita de productos pesqueros alcanzó los 16.56 kg, lo que representa un aumento sustancial comparado con años anteriores, aunque todavía por debajo del promedio mundial de 20.5 kg per cápita.
Para incrementar la pesca destinada al consumo humano y potenciar su valor dentro de la economía, es esencial implementar una serie de incentivos estratégicos. Estos pueden incluir inversiones en tecnología para mejorar la eficiencia de las capturas y el procesamiento, garantizando así productos de alta calidad que puedan competir en mercados exigentes.
Asimismo, los incentivos fiscales para adoptar prácticas sostenibles y obtener certificaciones de trazabilidad pueden abrir puertas a mercados premium tanto a nivel local como internacional. Por otro lado, subvenciones para la modernización de equipos y la mejora de las infraestructuras de procesamiento, pueden contribuir significativamente a aumentar la capacidad productiva y la competitividad de los productos chilenos en el exterior.
¿Qué implicaciones tiene la Ley de Fraccionamiento?
Además de los incentivos económicos, es crucial fomentar una mayor concienciación sobre los beneficios del consumo de pescado a través de campañas educativas y de promoción de salud. Estas iniciativas pueden aumentar la demanda interna de productos pesqueros, modificando hábitos alimenticios hacia opciones más saludables y sostenibles.
En este sentido, la industria pesquera chilena para consumo humano viene registrando avances importantes, haciendo crecer la demanda interna y propiciando un mejor estilo de vida. Por esto, debe ser motivo de especial atención por parte de los parlamentarios que en la Ley de Fraccionamiento que actualmente se debate en el Congreso Nacional, donde se fijan nuevas distribuciones de cuotas entre el sector artesanal y el industrial, estas no se hagan de manera tal que afecte la producción alimentos tanto para consumo nacional como externo.
Sin embargo, como está el proyecto del Gobierno actualmente, y sin entrar a considerar la posible pérdida de actividad económica que se generaría, la norma produciría una disminución importante de la pesca destinada a consumo humano, lo que podría tornar a estos alimentos como menos asequibles.
Pero sobre todo, nos llevaría a un retroceso de lo que Chile ha avanzado en la promoción del consumo de pescado, ya que el sector artesanal no está en condiciones para cumplir este rol, que estaba llevando adelante principalmente la industria de muy buena manera.
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