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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Tribunal Oral en lo Penal de Curicó condenó a Alejandro Guillermo Carvajal Miki por ejercer ilegalmente la profesión de odontólogo en la clínica Odontología Curicó entre 2018 y 2021, atendiendo a pacientes sin tener el título ni la autorización correspondiente.

Durante años se presentó como “odontólogo”, diagnosticó, instaló brackets y dio indicaciones clínicas. Pero no, no era odontólogo.

El Tribunal Oral en lo Penal de Curicó condenó a Alejandro Guillermo Carvajal Miki por ejercer ilegalmente la profesión, tras acreditar que atendió a decenas de pacientes sin contar con el título ni autorización para hacerlo.

El falso odontólogo de Curicó

El caso se remonta al período comprendido entre 2018 y abril de 2021, cuando Alejandro Carvajal Miki operaba en la clínica Odontología Curicó, en la región del Maule. Allí, según estableció el tribunal, se atribuía la calidad de cirujano dentista, incluso con especialidad en ortodoncia, pese a que no tenía título profesional habilitante.

La justicia dio por probado que Carvajal realizaba diagnósticos, indicaba tratamientos y fijaba presupuestos, además de instalar brackets, efectuar controles y dar instrucciones a asistentes y técnicos que ejecutaban procedimientos bajo su supervisión. También se acreditó que cobraba por las prestaciones, emitía boletas y gestionaba pagos, actuando como cualquier profesional del área de la salud. Todo esto, sin contar con la formación ni autorización exigida por la ley.

Durante el juicio declararon numerosas víctimas, quienes relataron cómo fueron atendidas por Carvajal en su supuesta calidad de dentista. Varias coincidieron en que él era quien realizaba la primera evaluación y definía el tratamiento, mientras asistentes ejecutaban parte de los procedimientos.

Algunos pacientes terminaron con tratamientos defectuosos, molestias físicas y pérdidas económicas, aunque el tribunal fue claro: no se juzgó una mala praxis, sino el solo hecho de ejercer sin título, lo que ya constituye delito.

La pista que destapó todo

El caso comenzó a desmoronarse tras un reportaje televisivo, que reveló hechos similares en la comuna de Colina. A partir de esa investigación, la Seremi de Salud del Maule fiscalizó la clínica en Curicó, constató graves irregularidades sanitarias y decretó su clausura temporal.

Luego vinieron las denuncias, la investigación penal y, finalmente, el juicio oral.

La defensa sostuvo que para condenar debía probarse que Carvajal se atribuyó la calidad de dentista, hizo publicidad y realizó tratamientos, todo al mismo tiempo. El tribunal rechazó esa interpretación y fue categórico: basta con una sola de esas conductas para configurar el delito.

En este caso, el acusado hizo varias.

“Atendió a reiteradas víctimas sin tener una calidad de título profesional que lo habilitará para ello. El tribunal acogió los argumentos esgrimidos por la Fiscalía y en definitiva arribó a un veredicto condenatorio por el delito de ejercicio ilegal de la profesión”, destacó la fiscal a cargo del caso, Marcela Rocha.

La condena

Finalmente, el tribunal condenó a Carvajal Miki, el falso odontólogo, a una pena única de tres años de presidio menor en su grado medio, luego de unificar esta causa con una sentencia previa dictada en Colina por hechos similares. Además, se le impuso una multa de 11 UTM, la suspensión de cargo u oficio público durante el tiempo de la condena y el pago de las costas del juicio.

Sin embargo, la pena de cárcel no se cumplirá de forma efectiva. La justicia le otorgó el beneficio de remisión condicional, por lo que permanecerá en libertad, pero bajo supervisión de Gendarmería durante tres años.

Como parte del fallo, el tribunal también ordenó repartir $3 millones entre nueve víctimas, monto que el propio condenado consignó durante el proceso como reparación por los perjuicios sufridos.