La Municipalidad de Viña del Mar asumirá directamente, a partir del 1 de enero de 2027, la administración de la atención primaria de salud y del Cementerio Santa Inés, luego de que la Asamblea de Socios aprobara el cierre de la Corporación Municipal.
La decisión pone fin a una estructura que llevaba cerca de 45 años operando en la comuna y que durante los últimos años también había estado marcada por un proceso de saneamiento financiero y reorganización.
Según explicó la alcaldesa Macarena Ripamonti, el objetivo es que ambas áreas pasen a depender directamente del municipio, con una estructura administrativa común y mayores mecanismos de control. La autoridad sostuvo que el modelo de corporación permitía una mayor “opacidad” y planteó que su eliminación busca reforzar la transparencia y la probidad.
En ese sentido, la jefa comunal aseguró que el traspaso involucrará a más de 2.000 trabajadores, quienes pasarán íntegramente desde la corporación al municipio. En el área de salud, el cambio abarcará más de 30 establecimientos y servicios, entre ellos 10 Cesfam, 4 Cecof y otros dispositivos de atención primaria.
Apuntan a más transparencia
Asimismo, los trabajadores del Cementerio Santa Inés también serán incorporados a la estructura municipal. Ripamonti señaló que esto permitirá que el recinto tenga acceso directo a unidades municipales como Operaciones y Servicios, además de maquinaria y otras capacidades para enfrentar sus necesidades.
Uno de los principales efectos del proceso será también el traspaso de las obligaciones de la corporación. De acuerdo con la alcaldesa, el municipio asumirá como sucesor de los contratos, deudas, pasivos, demandas y juicios que actualmente mantiene la entidad.
La alcaldesa afirmó, además, que el cambio permitirá generar economías de escala mediante la unificación de contratos y servicios. Como ejemplo mencionó los contratos de guardias y aseguró que la administración calcula un ahorro cercano a US$3 millones, recursos que, según planteó, podrían destinarse a fortalecer la atención de salud.
El municipio llega a este proceso después de varios años de ajustes financieros. De acuerdo con información municipal, la administración de Ripamonti redujo el déficit desde más de $21 mil millones al asumir en 2021 hasta cerca de $1.500 millones a comienzos de 2026.
Todo debería seguir funcionando bien
Por otro lado, la corporación ya había enfrentado procesos de regularización de sus obligaciones. La Cuenta Pública municipal informó que durante 2024 se utilizó una operación de leaseback por $17.518 millones para resolver, entre otras materias, deuda previsional histórica de la entidad.
Ahora, durante los meses que restan de 2026, el municipio deberá preparar la nueva estructura administrativa, elaborar el presupuesto correspondiente, revisar los contratos y causas judiciales y completar el proceso de liquidación de la corporación.
Ripamonti aseguró que la transición no debería afectar a los usuarios y sostuvo que, desde enero, el municipio tendrá responsabilidad directa sobre la continuidad de los servicios. La alcaldesa también afirmó que el objetivo es evitar problemas como quiebres de stock de medicamentos o retrasos en las cotizaciones de los trabajadores de salud.
La aprobación del cierre contó con el respaldo de los integrantes de la Asamblea de Socios, aunque el Colegio Médico se abstuvo. Según explicó Ripamonti, dicha organización argumentó que no contaba con toda la información necesaria y que debía consultar previamente a sus bases.
De esta forma, el 1 de enero de 2027 marcará el inicio de una nueva estructura para la atención primaria y el Cementerio Santa Inés, con el municipio asumiendo directamente tanto la administración de los servicios como las obligaciones asociadas a la antigua corporación.
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