La candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas quedó nuevamente bajo presión luego de conocerse los resultados del segundo sondeo informal realizado entre los integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU.
La exmandataria recibió siete votos a favor, pero también seis en contra, quedando rezagada respecto de las candidaturas que actualmente lideran la consulta. El resultado cobra especial relevancia porque, en esta etapa del proceso, los aspirantes no solo necesitan sumar respaldos, sino también reducir los rechazos, particularmente aquellos que eventualmente puedan provenir de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Francia, China, Rusia, Estados Unidos y Reino Unido.
La votación, sin embargo, es confidencial, por lo que no se conoce cómo sufragó cada uno de estos países.
En este escenario, desde el oficialismo surgieron cuestionamientos a la continuidad de la postulación de Bachelet.
La diputada del Partido Cristiano de Chile, Francesca Muñoz, sostuvo que, luego de la posición expresada por el presidente de la República, corresponde que sea la propia exmandataria quien determine si existen condiciones para mantener su candidatura.
“El Presidente de la República ya fijó una posición sobre la candidatura. Ahora le corresponde a la expresidenta Bachelet evaluar si tiene viabilidad para seguir adelante o si es momento de declinar. Esa decisión le corresponde a ella”, afirmó.
Más duro fue el diputado republicano Cristian Araya, quien calificó la candidatura como un “fracaso” y un “hazmerreír internacional”, cuestionando el respaldo que la exmandataria ha concitado durante el proceso.
“La candidatura de Michelle Bachelet terminó siendo un fracaso, un hazmerreír internacional que demostró que esta imagen que tanto idolatran en nuestro país a nivel internacional no es tal”, sostuvo.
El parlamentario manifestó su expectativa de que “una vez por todas se cierre este capítulo vergonzoso para las relaciones exteriores de nuestro país”.
Araya también acusó a la izquierda de haber utilizado la candidatura con fines políticos internos. “Michelle Bachelet no iba a ser electa, eso lo tenían absolutamente claro, pero insistieron. ¿Para qué? Para intentar generar una cuña, una división entre nuestros compatriotas”, afirmó.
Recordemos que en el segundo sondeo, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett pasó a liderar la consulta con ocho votos favorables, cuatro en contra y cuatro sin opinión. La costarricense Rebeca Grynspan obtuvo siete respaldos, cuatro rechazos y cuatro votos sin opinión.
El argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, también consiguió siete votos favorables, pero registró seis en contra, aumentando considerablemente sus rechazos respecto del primer sondeo.
El proceso aún se encuentra en una etapa inicial y los resultados de las consultas son confidenciales. No obstante, el nivel de apoyos y rechazos comienza a ser un factor relevante en la carrera por suceder a António Guterres como secretario general de Naciones Unidas.