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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El bailarín y exintegrante de Porto Seguro, Indio Costa, se alejó de la televisión tras el fin de Mekano y actualmente se dedica a ser instructor de jiu-jitsu y personal trainer. A pesar de las conversaciones para reunir a Porto Seguro nuevamente, él y Cherry fueron excluidos en el último minuto, lo que lo dejó molesto por sentirse traicionado. Indio destaca su labor antibullying con niños a través del jiu-jitsu, enfatizando la importancia de la disciplina y la resiliencia.

A comienzos de los 2000’s se vivía el apogeo del axé, aquella danza sensual brasileña que amenizaba las tardes de casi todas las casas del país de la mano de “Mekano” y de agrupaciones como Axé Bahía y Porto Seguro. En esa época, varios rostros se instalaron en la televisión hasta hoy, pero hubo uno que eligió el camino contrario: Indio Costa.

El moreno que se lucía como bailarín junto a Fabrizio Vasconcellos, Vivi Rodrigues, Paloma Fiuza (Pops), Thiago Cunha, Fran y Cherry, y se quedó grabado en la retina de los chilenos con su coqueta frase “un beso para todas las chicas”.

Sin embargo, casi de un día para otro desapareció de la pantalla chica tras el fin del programa juvenil conducido por José Miguel Viñuela. Fuera de algunas apariciones esporádicas en programas de concursos, poco se sabe de él, hasta ahora, que accedió a conversar con BioBioChile.

Actualmente, el bailarín y deportista paulista de 51 años se dedica a sus clases como personal trainer y como instructor de jiu-jitsu, pasión que comparte con sus hijos Antonio y Fernando.

– Chile te conoció en pleno apogeo del axé a comienzos del 2000, pero después de todo ese éxito te alejaste de la pantalla chica, ¿por qué?

“Salí de Mekano y después tuve un par de años con Pollo Fuentes en Mega. Después estuve en un par de matinales, que obviamente no tenían el mismo rating que Mekano, pero empecé a tener una mala vibra con lo que era la televisión de ese tiempo. La farándula era muy fuerte entonces y yo no tenía la estructura mental que tengo hoy para soportar ciertas cosas. Preferí alejarme completamente y estudiar.

En Brasil había estudiado Educación Física; aproveché ese tiempo e hice un máster en Personal Training en Prodep, un instituto muy bueno acá en Chile. Después estudié Administración de Empresas. Pero no tenía redes sociales, no aceptaba entrevistas como ahora.

Antes me juzgaban y me sentía juzgado. Hoy, cuando me juzgan, habla mucho más de esa persona que de mí. Antes, si diez mil personas hablaban bien y dos personas hablaban mal, yo me quedaba con esas dos personas. Fue bueno ese break, no me complicó en nada; al contrario, solamente sumó”.

– Durante estos años alejado de la televisión, ¿a qué te has dedicado?

“Hago clases de Jiu Jitsu para niños y trabajo personalizado de antibullying para niños. Todo empezó cuando me llamaron para hacer clases a un niño y se corrió la voz. Papás de los colegios me contactan cuando sus hijos de cinco u ocho años están sufriendo bullying, y yo voy a hacer un trabajo personalizado.

Por suerte, tengo 100% de aprovechamiento: los niños ya no son más rechazados, ya no son más molestados. Hablo con los papás y les digo: ‘Voy a enseñar 20% técnica, pero el 80% es mental.

La postura, cómo uno mira a la otra persona, cómo saluda, cómo enfrenta a la otra persona que te viene a molestar, eso es constante en las clases. Después, cuando ya estamos terminando, después de un mes, llevo a mis hijos como prueba. Mis hijos tienen seis y ocho años, y actúan molestando al niño o la niña, y el otro niño responde.

Es muy gratificante, además con la ayuda de mis hijos en relación a eso. Mis hijos entrenan hace muchos años también en jiu-jitsu y lucha olímpica”.

— Hace algunos años hubo conversaciones para que Porto Seguro volviera, pero finalmente no se concretó con todos los integrantes originales. ¿Qué pasó?

“Estuvimos hablando durante un año completo. La Cherry, la Vivi, la Fran, Thiago y yo, hubo reuniones entre nosotros. Ellos querían invitar a Fabricio, pero quedó fuera del chat para organizar el retorno de Porto Seguro, porque estaba volviendo el boom de la axé.

En el último minuto, Thiago y la Vivi cerraron con una productora y nos dejaron a mí y a la Cherry afuera. A mí me daba lo mismo porque yo tengo otro trabajo, no vivo de eso. La Cherry también trabaja con paddle a full y la Fran tenía un hotel en Brasil. A nosotros nos daba lo mismo. Lo que me molestó no fue que no me consideraran, me molestó que estuvimos hablando durante un año y en el último minuto cerraron contrato con la productora y nos dejaron afuera. Eso fue molesto.

No fue molesto por no bailar con ellos, fue molesto sentir la traición de dos personas que vivieron en mi casa. Porque si hubiera hecho eso Fabricio, que es una persona que nunca más vi en la vida hace quince o veinte años, me daría lo mismo. Pero personas que eran cercanas a mí, que yo tenía mucho cariño, que ayudé muchísimo, y que me hicieron eso por dinero o por ego… En el minuto no me enojé, me dolió más que nada. Pero simplemente son cosas que uno borra y se acaba, y chao. Les deseo mucha suerte”.

– En ese momento se habló de que fue por un tema estético, físico, ¿no fue así?

“No fue ni siquiera por eso. Fue porque ellos habían cerrado. No fue solamente a mí que me dejaron afuera, a la Cherry también. No fue por un tema físico ni nada, me siento súper bien como estoy. Fue porque empezaron a poner problemas.

‘Son siete, entonces para hacer gira te va a costar mucho’, decían. Decidieron por una productora que no era tan flexible como las otras que habían querido a los siete. Al final, nunca resultó también lo de ellos. Ahora están con otro plan de juntarse con Axé Bahía, y les deseo mucha suerte”.

– ¿Mantienes algún contacto con tus excompañeros de Porto Seguro?

“No son mis amigos, pero no tengo enemigos. No tengo contacto, pero tampoco tengo malos deseos ni malas vibras para nadie. Cuantas más personas felices, menos personas te van a molestar”.

– El año pasado se publicó ‘El diario íntimo de Mekano’, ¿qué te pareció?

“Lo leí. Fue chistoso, tiene unas anécdotas bien sabrosas”.

— ¿Te gustaría volver a la televisión de manera estable?

“No veo un programa en que encaje. No me metería en un reality. He pasado por matinales, por programas, por entrevistas, de forma esporádica y feliz, pero estar en un programa fijo no veo algo que me haga tener ganas.

Cuando me han invitado lo he pasado súper bien, pero estar en un programa diario, no. Tengo mi vida ya y estoy bien así. Hoy estoy empezando a meterme en las redes sociales. Sigo haciendo eventos de municipalidades, corridas, muchos cumpleaños y matrimonios.

Es muy chistoso porque son cumpleaños de personas de más de 40, entonces llegan y me dicen: “Crecí bailando contigo’, y me siento muy viejo” (risas).

– ¿Cómo te acercaste al jiu-jitsu y cómo te convertiste en instructor?

“En Brasil, el jiu-jitsu es el tercer deporte más practicado, después del fútbol y del voleibol. Nosotros desde niños jugamos a jiu jitsu, pero llegué a Chile y empecé jiu jitsu acá en 2005. Creo que uno de los únicos exponentes de cinturones negros era Víctor Vásquez. Después estuve mucho tiempo, muchos años, sin entrenar.

Hace como doce o trece años volví a entrenar de forma más constante. Me convertí en instructor porque soy personal trainer hace muchos años, y hace más de cinco años mi anterior profesor necesitaba un ayudante. Mi hijo Antonio era muy chiquitito y quería ponerlo para entrenar, él tenía tres años, entonces le dije: ‘Te ayudo’. Ahora estoy con otro profesor en el Roots Jiu Jitsu, y estoy feliz. En poco tiempo tenemos muchos alumnos”.

– ¿Por qué elegiste esta disciplina?

“Ayuda con la disciplina, porque uno nunca está todos los días motivado. Uno va a entrenar por disciplina, no por motivación. Esa disciplina que yo enseño a mis alumnos: no importa que no estés motivado hoy cuando eres niño, tú tienes que hacerlo. Porque cuando crezcas no vas a estar motivado para trabajar, pero tienes que ir a trabajar.

Se trabaja mucho la frustración en jiu-jitsu. Uno seguramente va a perder, no va a ganar siempre. Entonces enseña a perder a los niños, y eso hace que crezcan siendo adultos que aprenden a perder, que aprenden a frustrarse. ¿Qué pasa hoy? Muchos adultos no saben perder, no saben frustrarse. El jefe les habla mal y se van; a la primera pelea del matrimonio se separan. ¿Por qué? Porque no tienen conciliación, no son resilientes.

No es un tema de pasarlo mal en el trabajo o en tu matrimonio, pero sí de enfrentar los problemas, no salir del problema y chao. Trabaja el ego y trabaja mucho el tema de la concentración. Para mí es antiestrés y terapia porque terminas desenfocando de todos tus problemas del día. Si estás pensando en las cuentas o en las peleas con la familia, te van a ahorcar. Uno tiene que estar 100% enfocado y eso es una terapia. La parte física es consecuencia, pero la parte emocional, psicológica y mental es fundamental en el jiu-jitsu”.

— ¿Qué ha significado para ti enseñar Jiu Jitsu a niños e integrar a tus hijos?

“No es solamente enseñar a hacer una pelea o una llave, es enseñar a los niños a ser buenos adultos. Esa es la meta.

De todos los niños que practican jiu-jitsu, solamente 0,64% van a terminar como atletas, pero ¿cuántos de esos van a terminar siendo buenos adultos? Tienen más seguridad, tienen más disciplina. Sirve mucho a los niños que tienen déficit atencional, que son hiperactivos, que son agresivos o que incluso son muy tímidos. A los agresivos les baja la intensidad; a los tímidos les sube su postura; a los que tienen déficit atencional les da disciplina, que tienen que estar tranquilos y recibir órdenes. Es como una terapia”.

– Las artes marciales suelen cargar con una filosofía que se interna en quienes las practican; con ello en mente y con la madurez propia, ¿cómo analizas tu paso por la televisión?

“El tema del ego fue algo que trabajé muchísimo. Siempre fui una persona muy piola, siempre traté de ser bajo perfil y siempre traté de ayudar a los demás. Pero el tema del ego se trabaja muchísimo en relación a la lucha, porque uno entiende que no siempre va a ganar. El tema de ser persistente, constante, disciplinado. Yo siempre fui muy disciplinado.

Tengo muy buena relación hasta hoy con los productores y directores de Mekano. Tenemos un chat donde estamos yo y Alejandro (Arriagada) solamente con todos los productores y directores del programa, y un par de veces nos juntamos al año. Yo no estaba ahí (en Mekano) para bromear, estaba para trabajar, pasarlo bien, entretener a las personas, pero siempre fui muy disciplinado.

El arte marcial ayuda en relación a eso, a ser una persona más disciplinada, a ser una persona que va a perder, pero va a pararse, se va a levantar y va a seguir adelante. No es perder y desistir. Y eso te ayuda muchísimo”.

— Estuviste muchos años en televisión. ¿La gente aún te reconoce en la calle? ¿Cómo te tomas el cariño de esos fanáticos?

“Sí, es muy loco. Al principio, con mis hijos, cuando volví hace poco a salir en programas y redes sociales, mis hijos eran chiquititos y cuando pedían fotos, mis hijos se ponían para sacar fotos porque creían que era con ellos, porque yo siempre estoy sacando selfies con ellos (risas).

Después mis hijos empezaron a entender las cosas, empezaron a ir a eventos conmigo, a entender que el papá hace shows, que sale en algunos programas de televisión. Incluso fui a hacer eventos en el colegio de mis hijos. Me contrataron para un evento y los subí a los dos al escenario. Para ellos fue un orgullo.

Yo tengo esa suerte de que las personas me tienen cariño. No hay una persona que me mire con mala onda o hable algo. Puedo salir en cualquier lado, sea donde sea, y las personas me saludan con mucho respeto y mucho cariño, pero es suerte”.

Actualmente, Indio Costa se dedica a dar clases de jiu-jitsu a niños en el Roots Performance Institute de la región Metropolitana, y tal como detalló en conversación con BBCL, no tiene intenciones de regresar a la pantalla chica.