VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, destacó la cooperación entre ambos países contra el crimen organizado, resaltando la firma de Chile en la Declaración Conjunta de Seguridad de la Conferencia de las Américas contra los Carteles. Esta declaración busca profundizar la cooperación bilateral y regional para hacer frente a las amenazas en el hemisferio. Sin embargo, surgen diferencias entre ambos gobiernos por iniciativas como el Escudo de las Américas, donde Chile evaluará su participación según sus propias necesidades y prioridades, enfatizando el respeto a la soberanía y la legislación nacional.

¿Un mensaje a La Moneda? El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, destacó este viernes la participación de nuestro país en una declaración conjunta contra los carteles, firmada en marzo, en medio de las diferencias que han surgido entre ambos gobiernos por el alcance de la cooperación en materia de seguridad y defensa.

A través de X, Judd aseguró que “la cooperación entre EEUU y Chile para enfrentar al crimen organizado sigue avanzando”, destacando que las realidades y desafíos de ambos países son distintos, pero que “el problema cruza nuestras fronteras”.

En ese contexto, relevó la firma de Chile, el pasado 12 de marzo, de la denominada Declaración Conjunta de Seguridad de la Conferencia de las Américas contra los Carteles (A3C).

Según el diplomático, dicho documento “reafirma nuestro compromiso de profundizar la cooperación bilateral y regional frente a las amenazas que afectan a nuestro hemisferio”.

La publicación adquiere especial relevancia luego de los dichos del ministro de Defensa, Fernando Barros, quien manifestó reparos frente al discurso del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, ante ministros de Defensa de América Latina.

En dicha intervención, Hegseth llamó a los países de la región a aumentar su inversión en defensa, participar en operaciones contra el narcotráfico y abandonar la Corte Penal Internacional (CPI), en el marco de la iniciativa denominada Escudo de las Américas.

Frente a ello, Barros sostuvo que Chile evaluará su participación en las iniciativas impulsadas por Estados Unidos de acuerdo con sus propias necesidades, capacidades y prioridades.

“Ese es un tema que cada país tiene que ver en función de su realidad, de sus necesidades y de sus capacidades y prioridades”, afirmó respecto del llamado estadounidense a incrementar el gasto en Defensa.

El ministro también remarcó que cualquier colaboración debe considerar la legislación chilena y la soberanía nacional.

“Primero se respeta la soberanía, la legislación, tanto la Constitución como las leyes de cada país”, señaló.

Pero fue al ser consultado por la eventual reaparición de la Doctrina Monroe cuando lanzó una de sus frases más categóricas: “Desde el punto de vista de Chile, nosotros no somos el patio trasero de ningún país. Somos un país muy orgulloso de nuestra realidad”.

La declaración que EEUU vuelve a poner sobre la mesa

La declaración difundida ahora por Judd fue firmada en Santiago el 12 de marzo de 2026 por representantes de Chile y Estados Unidos, entre otros países participantes de la Conferencia de las Américas contra los Carteles.

En el documento, los países manifiestan su intención de ampliar la cooperación multilateral y bilateral para fortalecer la seguridad en el hemisferio occidental.

También plantean cooperar en materias como seguridad fronteriza, lucha contra el narcoterrorismo y el narcotráfico, protección de infraestructura crítica y otras áreas que sean determinadas mutuamente.

Uno de los puntos que cobra especial relevancia a la luz de las declaraciones de Barros es que los firmantes señalan que sus acciones se desarrollarán “respetando la soberanía de cada una de nuestras naciones”, además de considerar los acuerdos bilaterales existentes y las leyes de cada país.

El texto también habla de promover una “Paz a través de la Fortaleza” y de unirse en una coalición para combatir el narcoterrorismo y otras amenazas compartidas que enfrenta el hemisferio occidental.

Sin embargo, existe un matiz importante: el documento no es presentado como un tratado internacional ni establece obligaciones militares específicas para Chile.

De hecho, la declaración señala expresamente que los países manifiestan “nuestra intención de” ampliar la cooperación y promover acciones conjuntas frente a amenazas comunes.

Por lo mismo, la publicación de Judd puede ser leída más bien como un recordatorio público de un compromiso de cooperación que Chile ya suscribió en marzo, justo cuando desde el Gobierno se han marcado límites respecto del alcance de las iniciativas impulsadas por Washington.