A poco más de un mes de que José Antonio Kast asuma la Presidencia de la República, su esposa, María Pía Adriasola, ya comenzó a delinear el equipo que la acompañará en La Moneda desde el 11 de marzo, reactivando en los hechos —y muy probablemente también en lo administrativo— la estructura tradicional asociada al rol de primera dama.
Adriasola ha estado trabajando en la conformación de su gabinete, donde ya se perfilan nombres de confianza provenientes de las filas republicanas.
Entre ellos destaca, según reveló The Clinic, el exconsejero constitucional Miguel Rojas, quien asoma como su futuro jefe de gabinete, y Emilio Silva, dirigente del partido en Arica, proyectado como su jefe territorial.
Con su despliegue en regiones, reuniones con ex primeras damas y actividades internacionales previas al 11 de marzo, Adriasola ya ha dado señales de que no pretende tener un papel meramente protocolar. Su futura estructura en La Moneda, con figuras como Rojas y Silva, anticipa que su rol será activo, articulado y políticamente relevante dentro del próximo gobierno.

Pía Adriasola arma su equipo en La Moneda: alineado política y valoricamente
Miguel Rojas —administrador público de la Universidad Católica y magíster en gestión pública avanzada de la Universidad de Barcelona— es un histórico cercano a Acción Republicana y fue uno de los representantes del partido en el extinto Consejo Constitucional de 2023, de acuerdo con el citado medio.
Su eventual nombramiento como jefe de gabinete de Adriasola no solo tendría un carácter técnico, sino también político y simbólico.
Rojas ha sido explícito respecto de sus convicciones cristianas y su defensa de valores conservadores, entre ellos la familia, el derecho a la vida, la libertad de enseñanza y la propiedad privada. Esta sintonía valórica con la futura primera dama anticipa que el equipo que rodeará a Adriasola no será solo operativo, sino también ideológicamente coherente con el proyecto político de Kast.
En paralelo, Emilio Silva —segundo vicepresidente de la directiva republicana en Arica— ha sido visto de manera recurrente en la Oficina del Presidente Electo (OPE), y se espera que asuma un rol clave como jefe territorial de la primera dama.
Su cercanía con la región que Adriasola visitó el 23 de enero, en el marco de sus giras de agradecimiento por la campaña presidencial, refuerza la idea de que su gestión tendrá un énfasis en el despliegue territorial.

El retorno de la estructura de la primera dama
Más allá de los nombres, el movimiento de Adriasola apunta a un debate mayor: el rol institucional de la primera dama dentro del Estado.
En 2022 el cargo sufrió una transformación radical cuando Irina Karamanos, entonces pareja del Presidente Gabriel Boric, anunció el cierre de la Coordinación Sociocultural de la Presidencia y el traspaso de las siete fundaciones que administraba.
Posteriormente, una resolución creó el llamado “Gabinete Irina Karamanos”, eliminando formalmente la figura tradicional de primera dama, decisión que luego fue catalogada como un “error administrativo” y revertida en lo formal, aunque no en la práctica.
En los hechos, durante el gobierno de Boric la primera dama dejó de operar como un cargo público con estructura propia y presupuesto asociado, quedando su rol desanclado de la institucionalidad.
En ese contexto, el hecho de que Kast pretenda revivir una estructura de soporte para Adriasola representa un giro político e institucional: supone reinstalar a la primera dama como una figura con equipo, agenda, recursos, y presencia formal dentro de La Moneda.
Un rol bajo escrutinio político
Este regreso no estará exento de críticas. El propio Boric cuestionó hace poco que la administración de recursos públicos estuviera en manos de “una persona que no ha sido electa”.
Así, la primera dama de Kast asumirá su rol en mazo. Por un lado, con amplio respaldo político de su sector y un equipo en formación; por otro, bajo las críticas de quienes cuestionan la legitimidad democrática de su posición y el uso de recursos públicos para sostener su gabinete.