Durante la tarde de este sábado, y a través de su cuenta de Twitter, el economista del Partido Comunista, Manuel Riesco, celebró el avance de las tropas talibanas en Afganistán, en una operación de reconquista que ha dado que hablar en el mundo, y que ha generado movimientos migratorios en Medio Oriente.

Recordemos que este sábado las fuerzas talibanas tomaron la ciudad de Mazar-i-Sharif, gran ciudad del norte de Afganistán, para continuar su avance hacia Kabul, donde miles de personas temen por sus vidas, en especial por las represalias y la dureza del régimen talibán, que pone en peligro duramente a mujeres y minorías sexuales.

Es precisamente esa la crítica que surgió en redes sociales, luego de que el economista Manuel Riesco celebrara este avance, señalando “Confieso que nada me contenta más en este minuto que el avance Talibán reconquistando su propio país. Ojalá esta derrota total debilite el delirio de intentar sostener por la fuerza un imperio, el de “Occidente”, que ya no puede hacerlo por superioridad de su modo de producción”.

Cientos de comentarios inundaron twitter, aludiendo a la represión del régimen ultra religioso de los talibanes, que dominó el país entre 1996 y 2001, sumando una serie de violaciones y crimines contra los Derechos Humanos y haciendo retroceder décadas los derechos de las mujeres y las minorías.

“Creo que estás es un grave error, querido Manuel. Los talibanes son el conservadurismo radical, una corriente muy abyecta, que oprime a su gente y viola sistemáticamente los derechos fundamentales”, señaló el exministro y exparlamentario Jorge Inzunza, entre otras críticas visibles en el hilo de twitter.

Evacuaciones en Kabul

Ya durante la tarde de este sábado, un nuevo grupo de militares de Estados Unidos llegó el sábado a Kabul para garantizar la evacuación segura de los empleados de su embajada y de los civiles afganos que trabajaban para las fuerzas estadounidenses, en medio del fuerte avance de los talibanes.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, dijo el viernes que Estados Unidos tendría capacidad para trasladar a “miles de personas al día” tras desplegar 3.000 efectivos en Kabul antes de que terminara el fin de semana.

Miles de afganos que trabajaron para Estados Unidos durante su ocupación de 20 años en el país devastado por la guerra, como intérpretes o conductores, y sus familias, intentan marcharse lo antes posible, por temor a las represalias de los talibanes. Muchos de ellos solicitarán visados especiales de inmigrante (SIV) para permanecer en Estados Unidos.

El Pentágono calcula que tendrá que evacuar a unas 30.000 personas antes de completar su retirada de Afganistán para el 31 de agosto, evacuación que se suma a las realizadas por todos los otros países de occidente que tenían presencia en Afganistán a través de sus consulados o grupos diplomáticos, entre los que cuentan Holanda, Finlandia, Suecia, Italia, España, Reino Unido y Alemania.

Miedo en las calles

Las calles de Kabul estaban animadas el sábado, pero también se podían observar largas filas a las puertas de los bancos. Incluso, algunos hombres revelaron que habían empezado a dejarse barba, como prevención ante la inminente llegada de los talibanes a la ciudad, según indica la Agencia France-Presse.

Cuando dirigieron el país entre 1996 y 2001, antes de caer derrocados por una coalición internacional encabezada por Estados Unidos, los talibanes impusieron su versión ultrarrigurosa de la ley islámica.

A las mujeres se les prohibió salir sin un acompañante masculino y trabajar, y a las niñas ir a la escuela. Además, las mujeres acusadas de delitos como el adulterio eran azotadas y apedreadas.

“Es particularmente espantoso y desgarrador ver informes sobre cómo los derechos ganados con tanto esfuerzo por las niñas y las mujeres están siendo arrebatados”, declaró el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

Cronología de casi dos décadas de intervención de EEUU en Afganistán

El presidente George W. Bush lanzó la operación “Libertad Duradera” el 7 de octubre de 2001, tras los ataques del 11 de septiembre que mataron a cerca de 3.000 personas en suelo estadounidense.

El entonces régimen islamista talibán en el poder en Kabul daba refugio a Osama bin Laden y a su red Al Qaida, los responsables del ataque. Washington exigía a los talibanes la entrega de Bin Laden, a lo que el movimiento islamista se negó.

En pocas semanas, la coalición internacional liderada por Bush derrotó y sacó del poder a los talibanes.

Guerra olvidada

La atención estadounidense se desvió de Afganistán con la siguiente aventura militar, la invasión de Irak en 2003 para derrocar al dictador Sadam Husein, acusado de tener armas de destrucción masiva.

Los talibanes y otros grupos islamistas se reagruparon en el sur y este de Afganistán, desde donde podían viajar a las zonas tribales de Pakistán, y comenzaron un movimiento de insurgencia.

La jefatura militar estadounidense pidió en 2008 más refuerzos. El presidente Bush aprobó el despliegue de 48.500 soldados adicionales.

En 2009, Barack Obama –elegido presidente con la promesa de que acabaría con las guerras en Irak y Afganistán– aumentó el despliegue de tropas. El objetivo era sofocar la insurgencia talibán y fortalecer las instituciones afganas.

A mediados de 2011, más de 150.000 soldados extranjeros estaban en suelo afgano, de los cuales 100.000 son estadounidenses.

Bin Laden murió el 2 de mayo de 2011 en una operación de las fuerzas especiales estadounidenses en Pakistán.

Fin de operaciones de combate

La OTAN anunció el 31 de diciembre de 2014 el fin de su misión de combate en Afganistán. Pero de acuerdo a pactos firmados meses antes, 12.500 soldados extranjeros –9.800 estadounidenses– se quedaron en Afganistán para entrenar a las tropas afganas y llevar a cabo operaciones puntuales antiterroristas.

La seguridad en Afganistán volvió a empeorar con la nueva expansión de la insurgencia de los talibanes y la aparición del grupo yihadista Estado Islámico (EI) a principios de 2015.

Refuerzos estadounidenses

En 2017, el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, canceló el calendario de retirada de tropas y volvió a mandar miles de soldados. A mediados de noviembre, unos 3.000 soldados llegaron para reforzar la tropa de 11.000 militares ya presentes.

Los ataques contra fuerzas afganas se multiplican, Estados Unidos replicó con un gran aumento de ataques aéreos.

Conversaciones

Washington y los talibanes iniciaron discretamente a mediados de 2018 conversaciones en Doha con vistas a reducir la presencia militar estadounidense en Afganistán. En contrapartida, Estados Unidos exigió a los talibanes que impidieran que Afganistán se convirtiera en una base para grupos yihadistas como Al Qaida.

Las discusiones se interrumpieron en varias ocasiones debido a los ataques contra las tropas estadounidenses.

Acuerdo histórico

Los talibanes y Estados Unidos firmaron el 29 de febrero de 2020 un histórico acuerdo en Doha. En él se prevé una retirada completa de las tropas extranjeras para mayo de 2021 y los talibanes se comprometieron a negociar con el gobierno afgano y a reducir los actos violentos.

El 12 de septiembre, se abrieron las primeras negociaciones de paz directas entre los insurgentes y Kabul, aunque la violencia continuó y se multiplicaron los atentados contra periodistas, jueces, médicos y miembros de la sociedad civil.

Retirada de tropas

El 14 de abril, el nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, decidió que la retirada de los 2.500 soldados presentes en Afganistán se concluirá de manera completa y “sin condiciones” antes del 11 de septiembre, aniversario de los atentados.

El 29 de abril, la OTAN comenzó la retirada “coordinada” de los contingentes militares, que afectan a un total de 9.600 soldados de 36 Estados.

El 1º de mayo, se inició de manera oficial la partida de los últimos 2.500 soldados estadounidenses y 16.000 civiles que trabajan para empresas subcontratadas.

Desde entonces, decenas de distritos afganos cayeron en manos de los talibanes y comenzó el violento avance de “reconquista”.