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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Donald Trump lanzó críticas irónicas hacia líderes latinoamericanos durante un desayuno con líderes religiosos en Washington, incluyendo al presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Trump señaló que estos líderes envían a Estados Unidos a sus "malos ciudadanos", mientras se quedan con los buenos. Bukele, aliado de Trump, ha sido elogiado por su política contra las pandillas, aunque criticada por violaciones de derechos humanos.

Donald Trump lanzó un nuevo dardo hacia líderes latinoamericanos, durante un desayuno con representantes religiosos en Washington, al cual también asistió el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.

En este sentido, a modo de ironía, el estadounidense expuso que otros líderes del continente son “astutos”, ya que envían a sus malos ciudadanos a Estados Unidos.

“Recuerden que en la campaña (electoral de 2024) acostumbraba a decir que sus criminales dejaban a nuestros criminales como si fueran bebés”, aseveró entre risas.

Tras aquello expresó: “Son gente astuta, espabilados. Cuando lideras algunos de esos países, en Sudamérica, en América Latina, tienes que ser espabilado”.

“Cuidan a su buena gente, solo nos mandan a la gente mala”, agregó.

Sobre el final, también se expresó con ironía hacia Bukele, indicándole: “¿No es cierto que no mandas tu buena gente a Estados Unidos? ¿No dirías eso?”.

“Ya voy a hablar eso después contigo”, cerró a modo de broma.

Bukele es uno de los principales aliados de la Administración de Trump en la región y ha sido elogiado por el mandatario republicano y su círculo por su política de mano dura contra las pandillas, criticada por organizaciones de derechos humanos.

Trump había recibido al líder salvadoreño en abril del año pasado en el Despacho Oval de la Casa Blanca, convirtiéndose en el primer líder latinoamericano en reunirse con el republicano en su segundo mandato.

La visita estuvo marcada por el polémico envío de más de 200 migrantes, en su mayoría venezolanos, a la prisión de alta seguridad de El Salvador, el Cecot, acusados por Washington de pertenecer a bandas criminales.

Entre las personas enviadas a ese centro figuraba el salvadoreño Kilmar Ábrego García, un migrante que contaba con una orden judicial que lo protegía de ser deportado de Estados Unidos.