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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Tras la derrota republicana en las elecciones intermedias de EEUU, Donald Trump reconoció que la guerra contra Irán influyó en el resultado. Los países del Golfo, principales blancos iraníes, reevalúan sus alianzas de defensa con Washington y amplían sus vínculos diplomáticos, aunque expertos dudan de una unidad regional en seguridad.

Las elecciones intermedias en EEUU mostraron el rechazo a la guerra contra Irán impulsada por Trump. Tras meses atrapados en el conflicto, los países del Golfo ven motivos para el optimismo.

Tras la derrota del Partido Republicano en las elecciones intermedias de Estados Unidos, el presidente Donald Trump reconoció que la guerra contra Irán probablemente influyó en el resultado y que los votantes no estaban dispuestos a aceptar el impacto del conflicto en el precio de la gasolina.

Previo al sufragio, los analistas señalaban que tanto EEUU como Israel habían pospuesto ataques contra Irán hasta después de sus respectivos comicios. A finales de octubre de 2026, The Wall Street Journal informó que Washington había advertido a los Estados del Golfo Pérsico que se prepararan para una campaña militar breve e intensa tras las elecciones intermedias.

Ahora, en un Congreso controlado por el Partido Demócrata y sin la posibilidad de optar a otro mandato, Trump se suma a otros exmandatarios de EEUU que se convierten en "patos cojos" –lame ducks–, es decir, presidentes con barreras en política interna que tienden a intensificar las intervenciones en política exterior, y uno de los lugares donde es más probable que Trump actúe es Irán, sugieren los expertos.

Países que se han visto arrastrados al conflicto

Todo esto deja en una posición difícil a los países del Golfo, que han sido los principales objetivos iraníes desde que comenzó el conflicto: "Fuimos arrastrados a una crisis que intentamos evitar con mucho esfuerzo diplomático. Buscamos claramente una salida política", afirmó Anwar Gargash, asesor de política exterior de la cúpula de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), en una conferencia de seguridad celebrada en Baréin.

Qatar ha tratado de mediar entre EEUU e Irán, pero, al igual que EAU, ha estado realizando simulacros de emergencia en su aeropuerto. Por su parte, Arabia Saudita también está sufriendo los ataques de los hutíes en la vecina Yemen. Incluso Egipto ha reforzado sus defensas aéreas alrededor del canal de Suez.

Aun así, al margen de lo que ocurra a continuación, la guerra entre EEUU, Israel e Irán ha llevado a los países del Golfo a reevaluar sus alianzas de defensa con Washington. En lugar de aportarles seguridad, las bases estadounidenses los han convertido en un objetivo.

"Existe una profunda decepción en toda la región con EEUU por la insensatez de la guerra, el carácter errático de la conducta militar y diplomática de Washington y su decisión de priorizar la defensa de Israel sobre la de sus socios del Golfo", señaló Hasan Alhasan, miembro del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), a Bloomberg.

"Si la liberación de Kuwait por parte de EEUU en 1991 fue el momento que consolidó el papel del país norteamericano en la región, la guerra de 2026 podría ser recordada como el momento que lo desmanteló", agrega.

Mayor independencia de EEUU en cuanto a seguridad

Los países del Golfo están ampliando sus relaciones diplomáticas; por ejemplo, EAU se acerca a Israel y los saudíes firmaron el Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca con Pakistán y Turquía.

"Los países del Golfo ya han avanzado hacia la autonomía estratégica y la autosuficiencia. Un Trump en fase de ‘pato cojo’ acelerará ese proceso", señala al medio digital Middle East Eye Andreas Krieg, experto de la Escuela de Estudios de Seguridad del King’s College de Londres.

Krieg opina que estos países deberían unirse para presionar a EEUU con el fin de evitar un ataque a Irán y, posteriormente, negociar un pacto de no agresión con Teherán, sin la intervención estadounidense.

Lejos de la unión entre los países del Golfo

Ryan Crocker, exembajador estadounidense en la región, duda que esa unidad en el Golfo sea posible en el corto plazo. Qatar aún desconfía de sus vecinos debido a las acciones de otros estados del Golfo en su contra en 2017.

"Existen diferencias bien conocidas entre Arabia Saudita y los EAU que vemos en Sudán y en Yemen y, por supuesto, profundas discrepancias… sobre las relaciones con Israel. Así que no esperaría pasos significativos hacia la cooperación en materia de seguridad" en el Golfo, responde a DW durante la sesión informativa en línea del Middle East Institute (MEI).

Lo más probable a largo plazo es que los países del Golfo acaben alcanzando algún tipo de entendimiento con Irán. Ross Harrison, experto en Irán del MEI, sostiene en la misma cita que los países del Golfo "comprenden que su seguridad no puede depender solo de Washington, y que tendrán que adquirirla hasta cierto punto mediante algún tipo de relación con Teherán. Es inevitable. La geografía manda".

Por ahora, la principal preocupación actual de los líderes del Golfo es que el conflicto vuelva a intensificarse hasta un punto en que se pierda la vía de retorno a la diplomacia.