La aprobación de la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, cayó del 60% en agosto al 42% en septiembre, según la encuestadora Datum. El descenso de 18 puntos porcentuales se produjo durante sus primeras semanas de gobierno, un periodo en el que el presidente chileno José Antonio Kast también experimentó una caída de su respaldo.
A comienzos de mayo, cuando Kast se acercaba a cumplir dos meses en el cargo, su aprobación había descendido hasta el 39%, mientras que su desaprobación alcanzaba el 57%, según la encuesta Plaza Pública de Cadem.
En Perú, el último sondeo de Datum Internacional también reveló que la desaprobación de Fujimori aumentó del 24% al 44% entre agosto y septiembre.
La caída se produce pocas semanas después de que Fujimori asumiera el cargo, tras una campaña electoral en la que prometió recuperar el orden y combatir frontalmente la criminalidad desde el primer día. En ese contexto, BioBioChile consultó a dos especialistas sobre los factores que podrían explicar la pérdida de aprobación de la mandataria.
La gerente general de Datum, Urpi Torrado, relacionó los resultados con las expectativas de la población sobre las primeras semanas de mandato, la actuación de la oposición y las contradicciones dentro del gabinete ministerial.
“Pasan 45 días y de alguna manera no se ven resultados, entonces eso se castiga. Por otro lado tienes la oposición que ha estado muy pendiente y contradicciones dentro del mismo gabinete”, comentó Torrado en un programa de Canal N.
Fin de la luna de miel
Jeng Cheng Nakazaki Hum, profesor experto en Comunicación Política de la Universidad de Piura (UDEP), consideró que la caída responde a varios factores, entre ellos el fin del “crédito de expectativa” que suele acompañar el inicio de un mandato presidencial.
“Al inicio se evalúa lo que se espera; con el paso de las semanas se evalúa lo que se logra. En este caso, nos encontramos con una población desafecta que busca rapidez en la actuación del gobierno”, explicó a BioBioChile.
El docente dijo que la ciudadanía es especialmente exigente con Fujimori debido a su prolongada presencia en la política peruana. “Claramente, la opinión pública en esta ocasión ya no tiene la paciencia que tuvo con otros políticos. Algo natural teniendo en cuenta que Keiko Fujimori fue la oposición los últimos 10 años y su presencia se entiende como ‘experiencia’”, agregó.
Para Alejandro Mejía, politólogo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), la población demanda cambios urgentes y el periodo de respaldo inicial al Gobierno ya terminó. “Primero dejar en claro que la luna de miel con la ciudadanía oficialmente ha terminado”, expresó.
A su juicio, el Ejecutivo solicitó facultades legislativas demasiado amplias a la Cámara de Diputados, un hecho que también relaciona con la caída de aprobación. Mejía consideró que la solicitud “debió ser más acotada y centrada en los problemas públicos urgentes”.
¿Se esperaba más del fujimorismo?
Fujimori llegó a la Presidencia después de años en los que su partido, Fuerza Popular, tuvo una presencia importante en el Congreso peruano. Sin embargo, Nakazaki advierte que la experiencia parlamentaria no necesariamente se traduce en capacidad para dirigir el Ejecutivo.
“Lo ocurrido en estas últimas elecciones ha sacado de la ‘zona de confort’ al fujimorismo. Si hacemos un análisis de cómo se ha ido comportando el partido a través de los últimos años, veremos que es un partido que se ha especializado en ser oposición desde el Parlamento. Sin embargo, hoy son gobierno y además están a cargo del Ejecutivo”, señaló.
El profesor de la UDEP explica que el trabajo parlamentario, centrado en debates y negociaciones, es diferente de las responsabilidades de gestión que implica conducir el país.
Mejía, por su parte, cuestiona la conformación del primer gabinete ministerial y considera que el partido ha tenido dificultades para reunir especialistas propios.
“Es un partido que a lo largo del tiempo ha logrado formar ciertos cuadros. Sin embargo, ha tenido que recurrir a cuadros de otros partidos tradicionales y a algunos partidos que incluso no tienen mucha presencia ya en la escena política para poder gestionar este primer gabinete. Quiere decir que tiene una ausencia de expertos en las diversas carteras ministeriales y da un símbolo de un reciclaje de funcionarios de anteriores gobiernos”, recordó.
El politólogo de la UNMSM también identifica problemas de comunicación y una escasa presencia pública de Fujimori en determinados episodios políticos, en los que algunos ministros han asumido la tarea de responder a los cuestionamientos contra el Gobierno. “Se hace notar mucho la falta de liderazgo y la ausencia de la presidenta”, apuntó.
La seguridad ciudadana
La inseguridad es otro de los factores que los especialistas relacionan con la caída de aprobación. Fujimori prometió recuperar el orden durante la campaña, pero, según los entrevistados, sus primeras medidas todavía no generan resultados visibles para la ciudadanía.
Nakazaki reconoce que existe voluntad política para enfrentar la delincuencia, aunque considera que aún es insuficiente. “Considero que ha habido decisión política, pero todavía no percepción de eficacia; es decir, hay intenciones, pero no acciones. No podemos decir que el gobierno no haya reaccionado, ni menos ocultar la búsqueda de cambio. Sin embargo, el problema es la forma, y es que la ciudadanía no percibe resultados a las medidas propuestas”, sostuvo.
Mejía es más crítico con la planificación del Ejecutivo y cuestiona que todavía no exista una estrategia suficientemente clara para enfrentar la criminalidad organizada.
“Si bien el gobierno sabe de la preocupación del tema de la criminalidad organizada y la base de la inseguridad, no está clara la hoja de ruta que tiene para los siguientes meses, sabiendo que nuevamente es el principal problema público que aqueja a la ciudadanía”, expuso.
En Chile, el Gobierno de Kast también ha enfrentado cuestionamientos sobre su estrategia de seguridad. Una encuesta Criteria publicada en agosto reveló que el 42% de los consultados consideraba que el Ejecutivo no tenía un plan claro y estaba improvisando, mientras que otro 30% estimaba que contaba con algunas ideas, pero sin una estrategia definida.
¿Qué puede pasar si continúa la caída?
Nakazaki considera que la pérdida de aprobación no debería llevar a Fujimori a modificar su proyecto únicamente para recuperar popularidad. A su juicio, el Ejecutivo debe concentrarse en ejecutar sus propuestas y comunicar los avances que consiga.
“Lo que se le pide a Keiko no es ser carismática y popular, sino ser sincera sobre el estado en que nos encontramos, sobre lo que se viene trabajando, y principalmente resultados visibles y medibles en el tiempo”, opinó.
Mejía, por su lado, señala que, si los resultados de las encuestas se repiten durante los próximos meses, podrían aumentar los cuestionamientos hacia el liderazgo de la presidenta, provocar enfrentamientos entre poderes del Estado e incluso producir una primera crisis de gabinete.
“Lo que peor se puede esperar de este escenario es que el gobierno recurra a medidas más duras y a generar mucha más polarización con un sector importante como es el Poder Legislativo y con otros poderes del Estado”, mencionó.
La caída de la aprobación de Keiko Fujimori también se vio reflejada en otras encuestas. Por ejemplo, Ipsos reportó una baja del 57% en agosto al 42% en septiembre, mientras que la desaprobación pasó del 25% al 48% en el mismo periodo.