La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya dio un revés al presidente boliviano, Evo Morales, tras rechazar la demanda para negociar con Chile una salida al océano Pacífico y derrumbar el discurso de La Paz.

“Por 12 votos contra 3, la República de Chile no está obligada jurídicamente a negociar un acceso soberano al océano Pacífico para el Estado plurinacional de Bolivia”, señala el fallo, leído durante más de una hora por el presidente del tribunal, Abdulqawi Ahmed Yusuf.

La decisión de La Haya se da a un año de que Evo Morales -en una polémica decisión- compita por obtener su cuarto periodo presidencial, por lo que se visualizan meses complejos en Bolivia. Una candidatura cuestionada por la oposición y que ya no tendrá la carta de la demanda marítima.

La imagen de Morales durante la lectura de la sentencia y la demora en su reacción reflejaban el desconcierto del gobierno boliviano, al observar como la Corte descartaba uno a uno sus argumentos, hasta entregar el fallo final.

“La demora en un pronunciamiento en la Haya del presidente Morales Ayma es sintomático del desconcierto que produjo. Los 15 argumentos fueron duramente descartados por faltos de pruebas o de justificación (…) Después, se repitió el discurso de “nuevas opciones” sin que mediara ninguna reflexión ni mea culpa”, explica José Rafael Vilar, analista y académico de la Escuela Complutense Latinoamericana para Bolivia.

-¿Cómo queda el gobierno de Morales?

Vilar plantea que el gobierno ha construido una imagen de éxito y logros en distintos niveles, aunque la disminución en las expectativas económicas, Bolivia creció un 4,2% en 2017 y se proyecta que su economía crecerá entre un 3,5 a un 3,9% en 2018, según el Banco Mundial.

La reivindicación marítima, que la Constitución de Bolivia exige a todos los gobernantes, era otro de los relatos que ayudaban a resaltar la exitosa gestión de Morales al frente del país altiplánico, pero el fallo de La Haya quebró esa situación.

“La demanda boliviana ante la CIJ y el presunto fallo favorable que iba a tener eran bazas importantes que constituían el último ‘Relato de Éxito’ creíble antes de oficializar la postulación. Ahora no hay”, explica Vilar.

“Evo Morales pasó de ser el héroe del mar a ser el villano y la oposición ya empezó a instalar la idea de que Evo es el presidente que sepultó para siempre nuestras posibilidades de recuperar una salida soberana al mar. Lo cual lamentablemente tiene algo de cierto, en el sentido de que las condiciones son peores que antes de la demanda”, cuenta a BioBioChile Andrés Guzmán Escobari, economista y diplomático boliviano, autor del libro ‘Un Mar de Promesas Incumplidas’.

-¿Qué pasa con Evo y la demanda marítima?

La figura de Evo Morales parece ser la más dañada tras el fallo de La Haya, las miradas se concentraban en su figura durante la lectura de la sentencia y algunos sectores de la oposición boliviana, especialmente de la ultraderecha y la derecha conservadora, lo apuntaron como el principal responsable.

Algunos analistas consideran que la figura de Morales durante el proceso y su excesivo protagonismo podrían jugarle una mala pasada en las elecciones de 2019, debido al fracaso jurídico de Bolivia.

“Comunicacionalmente, hasta hoy antes del fallo se posicionó machaconamente (insistentemente) la identidad ‘Evo, el único que puede llevarnos al mar’. El fracaso del exitismo es, por ende, un fracaso personalizado (…) Considero que afectará su postulación. Habrá que esperar a las próximas semanas”, comentó Vilar a BioBioChile.

El profesor universitario y analista Carlos Cordero, crítico con Morales, dijo a la Agence France-Presse que en las elecciones de 2019 el presidente “podría recibir una fenomenal paliza electoral” y que la ciudadanía podría “pasarle la factura” de esta derrota.

-¿Qué viene para Bolivia?

Horas después de conocido el fallo, el mismo Evo Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, se aferraron al párrafo 176 del fallo dado por La Haya que invita a ambos países a mantener el diálogo como países vecinos y que según Bolivia, establece que hay temas pendientes.

“Las primeras declaraciones, tanto de Morales Ayma como del vicepresidente, van en el sentido de insistir sobre lo mismo. La gran interrogante interna es cuán creíble esto puede ser y la certeza externa es que sin el apoyo de una resolución favorable de la CIJ, abandonada la regionalización de la demanda en la OEA después de la reunión de cancilleres de la organización en Tiquipaya por priorizar la agenda bilateral, el fracaso de la multilateralización jurídica ahora y el aislamiento que Bolivia ha tomado de gran parte de los gobiernos de la región por el alineamiento irrestricto con las dictaduras de Venezuela y Nicaragua. Valga el conjunto”, explica Vilar.

Más allá de los llamados a diálogos y al anuncio de García Linera de que buscarán nuevos métodos para la aspiración marítima y que Morales dijera que “Bolivia nunca va a renunciar a salir de su enclaustramiento”, queda espera qué camino tomarán los futuros gobiernos bolivianos.

“La Paz debería buscar cambiar de estrategia que le permita reforzar el tema de la salida al mar, estableciendo relaciones diplomáticas con Chile. Esto podría crear un marco distinto de negociación” a la actual confrontación, dijo a la Agence France-Presse, Carlos Malamud, investigador del Real Instituto Elcano de Madrid.

Chilenos y bolivianos aún tiene pendiente un segundo proceso en la CIJ, por el uso de las aguas del Silala. Para Chile, que presentó en 2016 la demanda, es un río internacional, mientras que Bolivia lo considera un manantial que le pertenece y que fue desviado artificialmente por empresarios.