El rol de la mujer en el ámbito empresarial ha experimentado una transformación vertiginosa en las últimas décadas. Cada vez son más las mujeres que ocupan altos cargos en grandes compañías o que lideran exitosos emprendimientos en el mercado nacional.
Si bien el liderazgo femenino ha presentado avances significativos, aún enfrenta desafíos en cuanto a las brechas de género, especialmente en el acceso a financiamiento y la paridad salarial.
Y las cifras respaldan esta realidad. Según el informe Women in the Boardroom (2023) de Deloitte, las mujeres ocuparon solo el 23,3% de los escaños en directorios alrededor del mundo.
A nivel nacional, el tercer Informe de Equidad Empresarial y Buen Gobierno Corporativo reveló que, en 170 empresas analizadas, la participación femenina disminuyó con el aumento de responsabilidad. Las mujeres representan el 38,7% del personal general, pero solo el 18,5% en Alta Gerencia y el 18,2% en los Directorios, evidenciando una brecha de género.
Por otra parte, el Sexto Reporte de Indicadores de Género en Empresas en Chile (2024), indicó que solo el 22,1% de empresas chilenas tienen participación femenina en sus directorios. Además, un 36,4% de las compañías, conocidas como ‘Empresas Cero’, no cuentan con ninguna mujer en estos cargos.
En tanto, el último Informe de Género en el Sistema Financiero de la CMF revela que Chile tiene solo un 17% de mujeres en puestos directivos del sector financiero, quedando por debajo del promedio de países desarrollados y de naciones como Brasil (19,8%), Canadá (39,3&) y Francia (45,5%).
En este sentido, María José Díaz, gerente general de ChileMujeres, explicó que “persisten barreras culturales y estructurales además de una desigual distribución de las labores de cuidado, que limitan el acceso de las mujeres a los espacios de mayor toma de decisión”.
Talento femenino y el impulso de la legislación chilena
En el ámbito empresarial, la baja presencia de talento femenino en los niveles de liderazgo puede limitar la diversidad de perspectivas estratégicas y reducir el llamado “spillover de género”, es decir, el efecto que tiene la presencia de mujeres líderes en la promoción, retención y desarrollo de talento femenino en la organización.
“Cuando las mujeres quedan fuera de los espacios donde se toman las decisiones, no solo se desaprovechan capacidades, experiencia y talento, sino que también se limitan las oportunidades de desarrollo para otras mujeres al interior de las organizaciones, lo que contribuye a perpetuar brechas salariales y laborales”, comentó Díaz.
En materia de directorios, la entrada en vigencia en enero de la Ley N°21.757, conocida como “Más Mujeres en Directorios”, establece un marco regulatorio que busca aumentar la participación femenina en estos espacios.
De acuerdo con el estudio Modelos de Diversidad de Género en los Directorios de ChileMujeres, será necesario incrementar en más de 500 las posiciones ocupadas por mujeres.
“El principal desafío persiste en los cargos ejecutivos y de gerencia, donde resulta clave avanzar en políticas de corresponsabilidad en el cuidado y reformar leyes que desincentivan la contratación de mujeres”, sostuvo la gerente de ChileMujeres.
“Las empresas pueden avanzar sin esperar cambios regulatorios, dando el ejemplo a través de prácticas organizacionales que apunten a reducir las interrupciones en las trayectorias laborales, asegurar procesos de promoción más equitativos y facilitar el acceso de mujeres a posiciones de liderazgo ejecutivo”, agregó la ejecutiva.
Más mujeres liderando negocios
Siguiendo esta línea, hay empresas que han impulsado cambios para aumentar la presencia y talento femenino en cargos de alta dirección y gerencia, así como entregar oportunidades a mujeres para potenciar sus empresas.
Por ejemplo, Scotiabank ha implementado el programa Iniciativa Mujeres Scotiabank que apoya a mujeres que lideran pequeñas y medianas empresas entregándoles bajo tres pilares de acción: acceso a financiamiento, educación y capacitación personalizada e instancias de mentoría. Este es un programa global del Banco canadiense que se encuentra implementado ya en 8 países.
Desde su implementación en Chile, hace más de tres años, el programa ha impactado a más de 3.500 mujeres y a canalizando más de 400 millones de dólares (cerca de 340 mil millones de pesos chilenos) en financiamiento para sus empresas.
Al respecto, Susan Salas, vicepresidenta de Riesgo Wholesale del Banco y sponsor del programa Iniciativa Mujeres Scotiabank en Chile, destaca que además de los beneficios que se entregan bajo los tres pilares de acción; el programa brinda a sus participantes la oportunidad de integrarse a una comunidad de empresarias que enfrentan desafíos e intereses similares.
Esta red de apoyo facilita el aprendizaje continuo, fortalece el desarrollo profesional y, en muchos casos, fomenta la generación de nuevos negocios.
Como señala Susan, lo que ha hecho exitoso este programa es que se ha construido a partir de un “entendimiento profundo de las realidades y brechas que enfrentan las mujeres en el desarrollo de sus negocios”. Esto implica ofrecer soluciones integrales que generen valor, combinando el acceso a oportunidades, herramientas de formación y espacios de conexión que fortalezcan la autonomía y la confianza de las mujeres líderes.
“Programas como Iniciativa Mujeres -indica- permiten fortalecer el liderazgo, acelerar el crecimiento de los negocios liderados por mujeres y ampliar su presencia en la cadena de valor, contribuyendo a un ecosistema empresarial más equitativo, dinámico y sostenible en el tiempo”, precisó Salas.
Potenciando el talento femenino en empresas chilenas
Otra empresa que también está abogando por el liderazgo femenino en el sector es Falabella, a través de su programa “Fuertes y Fantásticas”, cuyo objetivo es potenciar el desarrollo profesional y personal de las mujeres, incluyendo un foco en emprendimiento femenino.
Malena Marcalle, gerente de Sostenibilidad de Falabella, señaló que “hoy vemos compañías que están midiendo brechas, estableciendo metas y diseñando programas más integrales”.
“Es un camino positivo, pero todavía necesitamos que esas iniciativas se vuelvan más consistentes, con impacto sostenido y con ambición de transformación sistémica, no solo de cumplimiento”, afirmó la ejecutiva.
Recientemente, la empresa chilena obtuvo el Sello Iguala–Conciliación, que reconoce el compromiso con promover la igualdad de género y la conciliación de la vida laboral, personal y familiar.
“Espero ver un Chile donde la participación de las mujeres en los negocios sea algo natural y transversal; donde no enfrentemos barreras estructurales para avanzar; y donde el liderazgo femenino sea valorado por su capacidad transformadora y no como un número que cumplir”, agregó Marcalle.