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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Tras el ingreso masivo de migrantes a Ceuta, España, el gobierno local ha tenido dificultades para controlar la situación, con discrepancias en las cifras de migrantes que regresaron a Marruecos y los que se quedaron. Se reportan problemas de hacinamiento, falta de recursos y brotes de enfermedades. Además, se denuncia tráfico de migrantes por mafias, con cinco personas detenidas por este delito.

Tres semanas han pasado desde que ocurrió el ingreso masivo de migrantes irregulares a la ciudad española de Ceuta, ubicada en norte de África. Desde ese momento, el gobierno local se ha esmerado por entregar una sensación de tranquilidad a la población, pero algunos indicadores no son alentadores.

Lo cierto es que sólo días después de la acción, que permitió el ingreso de al menos 70.000 personas al enclave, las cifras no cuadran en torno a quienes volvieron a Marruecos, y los que permanecieron en la ciudad.

Desde la administración de Pedro Sánchez sostienen que el 90% de los extranjeros que había arribado a la zona habían regresado, cifrando en 5.000 las personas que permanecieron en malas condiciones. No obstante, a la fecha se estima que son el doble.

De acuerdo a lo que sostiene El Mundo, han sido varios los operativos de la policía para retirar a personas que se mantienen en la playa El Trampolín, aunque, según relatos de testigos, estos vuelven a las pocas horas.

Por otro lado, fuentes de la administración expresan que sólo existen 1.800 cupos en residencias para migrantes, lo que es considerado insuficientes para paliar la crisis.

Sin embargo, esto último también ha generado malestar dentro de los partidos opositores de PP y VOX, quienes se oponen tajantemente a que exista un proceso de regularización como ha pasado en otros episodios.

Por ahora, asevera el medio, tampoco hay certezas respecto al futuro de 500 niños y niñas que se encuentran sin padres en el enclave. Los menores de edad han sido reclamados para regresar a Marruecos, aunque España duda de las garantías que puedan existir. Está la idea de trasladar un número importante a la península Ibérica, lo que tampoco gusta a opositores.

A esta situación se suma un descontento generalizado de la población de Ceuta, quienes constantemente denuncian incivilidades en las zonas céntricas y playas.

De hecho, un reporte de El País sostiene que se han reportado contagios de enfermedades como gastroenteritis, tuberculosis y sarna, que generaron un colapso sanitario.

“El problema, asegura, es la falta de recursos básicos. El hacinamiento favorece la transmisión de enfermedades de la piel y respiratorias, y la falta de acceso a alimentos y agua potable los problemas gastrointestinales, así que es ‘completamente esperable que se produzcan brotes de sarna o impétigo, infecciones en la piel muy contagiosas"”, detallaron.

“Aunque son enfermedades a las que los sanitarios están muy acostumbrados, la carga de trabajo tiene a las enfermeras ‘exhaustas tanto física como psicológicamente’, según denuncia su colegio profesional”, añadieron.

La situación se complicó aún más este viernes, luego que la policía confirmara que mafias trafican con migrantes que están en la ciudad española, añadiendo que se procedió a la detención de cinco personas acusadas de este tráfico de personas, a las que trasladan desde esta ciudad fronteriza con Marruecos hasta la península.

Los integrantes de esta organización se valían de intermediarios encargados de captar a personas en situación irregular “procedentes del asalto masivo a nado” (del día 30) y ofrecerles su traslado desde Ceuta hasta la península a través del Estrecho de Gibraltar, a cambio de una cantidad aproximada de 9.000 euros, según la fuente.

Los migrantes permanecían alojados en domicilios, garajes u otros lugares de espera hasta que eran trasladados al punto de encuentro con la embarcación.

Una vez que la embarcación llegaba desde la península, embarcaban y cruzaban hacia territorio peninsular, donde otros integrantes del grupo se encargaban de la recepción y posterior dispersión de estas personas.

La organización también contaba con personal encargado de pilotar las embarcaciones, a las que los responsables abonaban cantidades elevadas de dinero.