La crisis de Ceuta no ha terminado para España. Pese a que el gobierno de Pedro Sánchez ha señalado en reiteradas veces que la situación es de normalidad, los datos indican que todavía quedan 5.000 migrantes deambulando por la ciudad.
La llegada masiva de inmigrantes irregulares a aquella zona del norte de África, desde Marruecos, ocurrió hace dos semanas, generando un problema bastante importante para España, que quedó en tela de juicio ante la Unión Europea, bloque que le exigió mejorar su control fronterizo.
También existe una situación difícil con Italia, país que impuso controles fronterizos a españoles y personas que lleguen desde ese territorio. Madrid respondió con medidas recíprocas.
Las cifras oficiales indican que, además, hay un total de 1.898 menores en el enclave, que fueron ya identificados en unos trámites de filiación que están casi finalizados.
A eso se suma que, entre los adultos, se completó la tramitación de más de medio millar de expedientes de peticiones de asilo internacional, la mayoría de ellas con una resolución desfavorable a la concesión de protección internacional.
El Gobierno acelerará su identificación y los trámites necesarios para proceder al retorno a Marruecos de los migrantes que entraron de manera irregular una vez determinada su situación administrativa, detalló Marlaska, que explicó que la prioridad inicial fue la filiación de los menores.
El Ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que las personas que se encuentren en situación irregular serán devueltas “a la mayor brevedad” y advirtió de que quienes hayan entrado ilegalmente no podrán permanecer en Ceuta.
Tampoco serán trasladados a la península ibérica ni entrarán, por tanto, en el espacio Schengen, salvo los casos excepcionales de máxima vulnerabilidad contemplados por la legislación nacional e internacional.
El titular de Interior anunció, asimismo, un nuevo refuerzo policial en Ceuta que se suma al que las fuerzas de seguridad del Estado español vienen realizando en la ciudad autónoma norteafricana desde finales del pasado julio.
Lo cierto es que, justo este jueves, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, exigió que no se tramiten solicitudes de asilo de personas extranjeras que llegaron en la ‘oleada de principios de agosto’.
“Ceuta no puede esperar mucho, Ceuta este estrés no lo puede aguantar. Cada día que pasa es peor porque, cada día que pasa, aumenta el riesgo de que ocurra algo que nadie quiere que ocurra y que sea irreversible”, indicó a los medios de comunicación.
“La solución tiene que ser urgente, lo que sí le digo es que tiene que ser inmediato porque de lo contrario Ceuta no va a aguantar”, agregó.
Situación en los barrios de Ceuta es compleja
De acuerdo a lo que expone la agencia EFE, vecinos de la ciudad sostienen que las incivilidades suelen darse entre los propios recién llegados, impulsadas en muchos casos por la desesperación o el consumo de alcohol. Aquella tensión constante rompe la tranquilidad habitual de la ciudad.
Ismael, otro residente y comerciante, relató el impacto en su ámbito personal: “Intento salir lo menos posible a la calle y que mis dos hijas tampoco salgan, aunque una de ellas trabaja y tiene que hacerlo sí o sí. El otro día vi cómo se colaban en una tienda de enfrente en un segundo. Aunque luego los sacaron, igual entran”.
Para los pequeños comerciantes de los barrios, estas dos semanas han supuesto un gran parón en su actividad. “Las ventas están hundidas totalmente, es una catástrofe. La gente mayor no quiere salir y los jóvenes tampoco, porque andamos con peleas continuas y del día a la noche la cosa cambia muchísimo”, detalla Ismael.
Según su relato, “no se trata de racismo, en Ceuta siempre hemos convivido las cuatro culturas perfectamente. Esto es una invasión y una pena, porque estas criaturas tampoco van a encontrar aquí el futuro que les prometieron”.