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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Congreso debate un polémico proyecto de ley llamado "Escucha su corazón", que obliga a los médicos a ofrecer a las mujeres que buscan interrumpir su embarazo la opción de escuchar los latidos del feto antes del procedimiento. Si la mujer se niega, el aborto no se realizaría, excluyendo así un procedimiento permitido en la legislación chilena actual. Establece dos de las tres causales para abortar en Chile: violación e inviabilidad fetal, dejando fuera el riesgo de vida de la madre.

El Congreso debate un controvertido proyecto de ley denominado “Escucha su corazón”, que obligaría a los médicos a ofrecer a las mujeres que buscan interrumpir su embarazo la posibilidad de escuchar los latidos del feto antes de practicar el procedimiento. La iniciativa establece que si la mujer se niega a escuchar los latidos cardíacos, el médico no podría realizar el aborto, suspendiendo así el procedimiento contemplado en la actual legislación chilena.

El proyecto, impulsado por el diputado Cristóbal Urruticoechea (PNL), apunta específicamente a dos de las tres causales que permiten la interrupción del embarazo en Chile: violación e inviabilidad fetal. La tercera causal, cuando la vida de la madre está en riesgo, quedaría excluida de esta normativa.

Según explican sus promotores, la iniciativa se inspira en legislaciones similares aplicadas en Hungría y algunos estados de Estados Unidos, donde afirman que se ha logrado una “disminución significativa” en el número de abortos practicados.

La propuesta ha generado inmediata controversia en diversos sectores de la sociedad chilena. Mientras sus defensores sostienen que busca “salvar vidas” ofreciendo a las mujeres una oportunidad de reflexión antes de tomar la decisión final, sus detractores la califican como un mecanismo de “chantaje emocional” que añade violencia psicológica a mujeres que ya enfrentan situaciones límite, como haber sido víctimas de violación o estar cursando un embarazo médicamente inviable.

La idea matriz del proyecto

—¿Cuál es la finalidad que persigue este proyecto y cómo nace la iniciativa?

La idea matriz de este proyecto es obligar a los médicos que van a practicar un aborto a ofrecerle a la madre de ese niño que va a ser abortado escuchar antes los latidos de su corazón. No se le obliga a la madre, está en libertad de decir: “No, no quiero escucharlo”, pero lo que sí sucede en ese caso es que el médico no va a practicar el aborto.

Yo, más que llamarlo interrupción del embarazo, preferiría llamarlo aborto, porque todo aquello que se interrumpe se puede reanudar. Nosotros esta conversación la podemos interrumpir durante diez minutos y reanudarla después. Un aborto, cuando se practica, no se puede reanudar porque ese ser vivo ya está muerto.

—¿Qué busca lograr específicamente esta legislación?

Esta es una ley que lo que busca es justamente salvar vidas, no provocar más muertes. Este proyecto apunta a dos causales, porque hay una causal que evidentemente no se relaciona ni se condice con esto, que es cuando la madre está en peligro de muerte. Más generalmente, la madre que está en peligro de muerte no es que esté buscando necesariamente un aborto, está intentando salvar la vida de ella o la de su hijo.

Pero sí apunta a los otros dos casos, estudiando la legislación de otros países donde se ha comprobado que se ha disminuido el aborto en esos casos. Justamente eso es lo que pretendemos: tratar de salvar vidas.

—Pero esto implica exponer a las mujeres a una situación bastante límite, ¿no? Algunos lo califican como un chantaje emocional.

Mire, yo en ningún caso quisiera hacer más trágica la situación de lo que ya es. Nosotros lo que pretendemos es que, porque siempre se habla de la madre, pero no se habla del niño, y aquí hay un niño que está pronto a ser sentenciado de muerte, sin justicia alguna, sin ningún tipo de pena.

Además, es indefenso, no puede defenderse, y además las formas en que se le quita la vida, eso sí que es trágico. Es muy duro cómo se produce un aborto. Entonces, nosotros lo que pretendemos justamente es no crear más dolor en ninguno de los dos casos, evidentemente en el caso de un niño que va a ser asesinado, pero sí no crear más dolor en la madre, sino que la madre sienta de alguna u otra forma que lo que está dentro de ella es un ser vivo, es un ser humano, es un ser que está creciendo, que se está desarrollando, que tiene latidos propios, y que exista la opción de salvarlo en vez de terminar con su vida.

El caso de las mujeres violadas

—Estamos hablando de mujeres que se acogen a una ley vigente, no están burlando ninguna legislación. ¿Por qué introducir este mecanismo a personas que ya están pasando por situaciones extremadamente difíciles, como una violación?

Yo estoy muy convencido de que una mujer no quiere abortar porque sí, por el hecho de hacerlo. Estoy convencido de que hay ciertas emociones y sentimientos que evidentemente embargan ese momento, pero también ciertos aspectos a través de la literatura, de la ideología, de la enseñanza, que hacen creer que lo que existe dentro de ese vientre no es un ser humano. Y muchas mujeres justifican esto justamente en eso.

Dicen que hasta ciertas semanas, hasta ciertos meses, lo que tienen dentro no es un ser humano, sino que es un órgano, una célula, algo que está mutando. En ningún caso lo que pretendo es crear más dolor. Lo que yo pretendo es poder salvar vidas y con el consentimiento de la madre, entendiendo que la madre va a practicarse un aborto bajo lo que hoy día la ley chilena permite.

—Durante el gobierno del expresidente Gabriel Boric, usted ingresó proyectos relacionados con mujeres violadas. ¿Qué planteaban?

Yo ingresé dos proyectos que justamente apuntaban al acompañamiento de la madre que ha sido violada y que ha quedado embarazada, y al castigo que requiere el violador. Lamentablemente, no avanzó ninguno de los dos proyectos. Una mujer que ha sido violada es una situación completamente terrible, es un crimen horrendo, es un espanto, y fruto de eso además queda embarazada. Yo pensaría primero en el violador en cuanto a la pena, en cuanto al castigo, en cuanto al crimen, pensaría en la madre, por supuesto, su parte emocional y sentimental, pero no ejecutaría a un inocente que es producto de un acto completamente criminal, espantoso y horroroso.

—Una mujer violada queda psicológicamente dañada. ¿A ella también se le obligaría a escuchar el latido cardíaco del feto?

Yo creo que a una mujer que ha sido violada es casi imposible que no le quede psicológicamente dañada. Y yo creo que queda psicológicamente dañada, si no de por vida, durante muchísimo tiempo. Es evidente que, a través de buenas terapias, buenos terapeutas, se puede salir adelante. Y eso es lo que proponíamos: un llamado también al gobierno a establecer un cuidado mucho mayor emocionalmente a las mujeres que han sido violadas y que han quedado embarazadas.

Ahora, frente a eso, reitero: ¿justificamos entonces la violación de un criminal que debiese estar tras las rejas, de un hombre perverso, con el asesinato de un inocente? Yo la verdad no lo considero.

—Pero el Estado chileno, bajo esta legislación, estaría obligando a una mujer dañada psicológicamente a una acción específica. Esa es la cuestión.

Sí, lo que está haciendo el Estado en esta situación, más que obligarla a escuchar los latidos del corazón, es tratar de incentivar a que esa persona, en vez de cometer un aborto, salve una vida. Imaginémonos que esa mujer tenía la decisión de hacerlo, y la ley así la protege, y al escuchar los latidos del corazón decide no hacerlo. ¿Qué resultado podemos sacar de eso? ¿Positivo o negativo? Una vida, una persona que pudo seguir viviendo. Esa incógnita quedará.

La controversia sobre el mecanismo propuesto

—¿No se podría buscar alargar esa conversación, tener más instancias de reflexión, sin llegar a un mecanismo tan extremo como obligar a escuchar los latidos?

Lo que pasa es que entendamos qué es el aborto. El aborto es terminar con la vida de un ser vivo que está en desarrollo, que está dentro del vientre de su madre. Yo creo que más extremo que eso no hay nada, no existen más extremos, nada más extremo que la muerte. Con esto, por favor, en ningún caso estoy tratando de contradecir el dolor que siente esa madre, el dolor emocional por la situación por la que pueda estar pasando, pero lo que nosotros queremos y pretendemos es que, en vez de producirse la muerte de un niño inocente, quepa la posibilidad de que no se produzca el aborto. Y yo creo que eso es más favorable.

—Muchos califican este mecanismo como sádico, cruel, inhumano. ¿Qué responde a eso?

¿Por qué todos esos conceptos? Porque estamos escuchando los latidos de quién. De un ser humano. De un ser humano que va a terminar con su vida en unos minutos más. Esa es la contradicción. Entonces, ¿dónde está la crueldad y la inhumanidad? En destruir la vida de una persona que no es capaz ni siquiera de defenderse.

La exministra de la Mujer hablaba de un acto de inhumanidad, cuando ella misma, en discusiones que teníamos en el Congreso, hablaba de que no era un ser humano hasta ciertas fechas, hasta ciertos meses. Pero entonces, ¿por qué va a ser inhumano si no estamos matando a un ser humano?

—Este proyecto viene a introducir un mecanismo sobre una ley ya aprobada. ¿No sería más honesto proponer directamente eliminar las tres causales del aborto?

También lo hice. Nosotros ingresamos proyecto de ley para terminar con las tres causales, pero tampoco se ha trabajado. Cada ejecutivo tendrá sus prioridades, tendrá sus razones. Ahora, esta legislación, este proyecto de ley que ingresamos, ya se hace en otros países y ha tenido resultados positivos. No ha habido afectaciones como las que se dicen de personas que hayan salido con algún tipo de trauma porque les pasó esto. Al menos no hay denuncias, al menos no existen ese tipo de denuncias.

Sí existe una disminución en los abortos y una disminución significativa en Hungría y en Estados Unidos, que fue de donde nosotros estudiamos para poder sacar este proyecto.

—¿Qué pasa con los casos de embarazos inviables, donde el feto no tiene posibilidad de sobrevivir?

Depende del momento en que se produce la vida. Para algunas personas, la vida puede producirse efectivamente después del parto. Para mí, para la ciencia, la vida se produce desde la singamia, cuando el óvulo es fecundado por el esperma. Considerando eso, sí creemos que también es pertinente que se entienda que lo que existe dentro del cuerpo de una madre es un ser vivo. Hay fetos que son inviables según la literatura que he podido adquirir, que luego de un par de horas siguen vivos. Para mí, la vida está desde la singamia.

—En definitiva, ¿qué es más importante para usted en este debate?

Es evidente que uno tiene que pensar en la madre, en las emociones de la madre, en el sufrimiento que pueda estar teniendo la madre, pero no por esto podemos dejar de lado a un niño al que se le va a quitar la vida, que no puede defenderse, que es inocente. ¿Qué más controversial que el aborto? Aquí se habla del dolor de la madre, pero ¿quién habla de la muerte de ese niño, del asesinato de ese niño.