La iniciativa “Escucha su corazón”, presentada por el diputado Cristóbal Urruticoechea, del Partido Nacional Libertario, provocó fuertes críticas desde organizaciones de derechos sexuales y reproductivos, autoridades políticas y profesionales de la salud.
Sus detractores acusan que la propuesta agrega una carga emocional innecesaria a mujeres y niñas que enfrentan embarazos por violación, inviabilidad fetal o riesgo vital.
El proyecto busca modificar el procedimiento de consentimiento informado establecido en el Código Sanitario. Para ello, plantea que el médico informe a la paciente sobre la existencia de actividad cardíaca y le ofrezca escucharla mediante instrumentos electrónicos antes de realizar la interrupción del embarazo.
Aunque el texto señala que la mujer podría rechazar el ofrecimiento, también establece que si la mujer declina la acción, el médico queda legalmente impedido de realizar el aborto. Por lo tanto, para poder someterse a la intervención, se volvería obligatorio aceptar el ofrecimiento de escucha.
Inicialmente, el proyecto contemplaba su aplicación para las tres causales de aborto legal en Chile. No obstante, BioBioChile consultó este lunes con el diputado Urroticoechea, quien señaló que finalmente se actualizó la moción para excluir la causal de riesgo de vida de la madre. Eso sí, el documento alojado en la web de la Cámara sigue mostrando la versión anterior.
Las críticas al proyecto que exige a mujeres oír latidos antes de abortar
La directora ejecutiva de Miles Chile, organización que defiende los derechos sexuales y reproductivos de las personas, Javiera Canales, recordó que la iniciativa afectaría exclusivamente a quienes recurren a la ley de tres causales.
“Ojo que estamos hablando de las tres causales, es decir, de mujeres y niñas en riesgo vital, con un feto inviable o embarazadas producto de una violación, y a eso le quieren sumar un trámite adicional. Es cruel, revictimizante y es contrario a toda lógica de autonomía y dignidad”, sostuvo.
La exministra de la Mujer Antonia Orellana también cuestionó el proyecto mediante una carta titulada “Crueldad legislativa”. En ella preguntó: “¿Realmente es necesario hacer eso a quien sabe que el fruto de su embarazo no sobrevivirá? ¿O a la mujer en riesgo vital y, por tanto, en procedimiento de emergencia?”, recogió Diario Usach.
Violencia obstétrica
Desde el ámbito clínico, el matrón, ecografista y jefe de carrera de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Santiago, Marcelo Ahumada, explicó que los profesionales ya evalúan la actividad cardíaca durante las ecografías, pero que no necesitan reproducir su sonido para confirmar la vitalidad de la gestación.
Explica: “Quienes realizamos ecografías, estamos obligados a evaluar y señalar en el informe sobre todo el estado de vitalidad de esa gestación, ya si está vivo o no, y evaluar la actividad cardíaca”.
Además, añade que: “Ofrecerles u obligarles a escuchar el corazón del feto, sobre todo en estos tres casos en que las personas ya se encuentran en un estado específico donde saben que se va a producir un aborto o que ese embarazo no va a llegar a su fin, no solo es innecesario, sino que es una medida aberrante que solo agrava la situación clínica en la que se encuentra”.
Finalmente, Ahumada cerró indicando que la propuesta de exigir a mujeres oír latidos antes de abortar es claramente “una forma de violencia obstétrica”.