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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Producto Interior Bruto (PIB) de China creció un 0,9% en el segundo trimestre de 2026, ralentizándose en 0,4 puntos respecto al trimestre anterior, aunque en línea con pronósticos. El crecimiento interanual fue del 4,3%, el más bajo desde finales de 2022, lo que podría dificultar alcanzar el objetivo oficial de 4,5%-5%. El PIB chino alcanzó 69,57 billones de yuanes en el primer semestre, con crecimientos en sectores primario, secundario y terciario. Expertos señalan una demanda interna débil y una mayor disposición del gobierno a reconocer debilidades económicas preexistentes.

El producto interior bruto (PIB) de China creció un 0,9% en el segundo trimestre de 2026 en comparación con el anterior, según datos oficiales publicados este miércoles por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) del país asiático.

Esto supone una ralentización de 0,4 puntos con respecto a la tasa registrada entre enero y marzo (+1,3%), aunque también cumple con los pronósticos más extendidos entre los analistas.

En el segundo trimestre del presente año, la segunda economía mundial experimentó un crecimiento del 4,3% en términos interanuales, cifra que, en este caso sí, queda por debajo tanto de la marca anterior (5%) como de las expectativas de los expertos, que anticipaban que frenaría pero no tanto, hasta en torno a un 4,5%.

De hecho, la prensa regional destaca que se trata de la marca interanual más baja desde finales de 2022, cuando el gigante asiático se enfrentaba a los efectos económicos de la política nacional de ‘covid cero’, y apunta que esto podría complicar la consecución del objetivo oficial de crecimiento, fijado en entre un 4,5% y un 5%.

“Exceptuando los confinamientos por el Covid-19, se trata del peor conjunto de cifras de crecimiento trimestral del que se tiene registro” en el país asiático, asegura Julian Evans-Pritchard, analista de la consultora británica Capital Economics.

Consolidar los cimientos de China

La citada meta, la más baja desde 1991, fue fijada por las autoridades el pasado mes de marzo después de que China cumpliese en 2025 con el objetivo de crecer “en torno a un 5%” al incrementarse su PIB precisamente en esa tasa.

En cualquier caso, por el momento, el PIB chino entra dentro de los parámetros fijados por su Gobierno al crecer un 4,7% interanual en el acumulado del primer semestre, a cuyo cierre la segunda economía mundial alcanzaba un tamaño de 69,57 billones de yuanes (US$10,28 billones), según las estimaciones preliminares divulgadas hoy por la ONE.

Por sectores, el primario creció un 3,7% entre enero y junio; el secundario, un 3,9%, y el terciario, un 5,2%.

La institución estadística asegura que la economía nacional “operó dentro de un rango apropiado ante la presión” y que “siguió demostrando una gran resistencia”, destacando el aumento de la producción, la estabilidad del mercado laboral, la ausencia de altas tasas de inflación o la inercia positiva del comercio exterior.

“No obstante, también debemos ser conscientes de que el entorno exterior está tornándose cada vez más inestable e incierto, de que los desequilibrios entre la fortaleza de la oferta y la debilidad de la demanda siguen siendo graves a nivel nacional, y de que los cimientos de la recuperación y mejora de la economía aún deben consolidarse”, advierte el documento.

¿Admitiendo la realidad?

Sarah Tan, economista de Moody’s Analytics, coincide en parte con ese análisis al apuntar específicamente a una demanda “todavía apagada”, lastrada por la prolongada crisis inmobiliaria y por la “persistente” debilidad de la confianza en el seno del sector privado, y al mismo tiempo hablar de la “resistente demanda exterior” pese a las tensiones geopolíticas y las fricciones comerciales.

“La demanda nacional sigue siendo el eslabón más débil”, recalca la experta, quien toma los planes recientemente anunciados por parte del Gobierno para impulsar el gasto de los hogares como una clara señal de “urgencia” que, sin embargo, “llevará tiempo” convertir en un repunte real del consumo.

En cualquier caso, según Evans-Pritchard, las cifras divulgadas hoy están en más en línea con la propia medición alternativa de Capital Economics, lo que, en su opinión, significaría que no representan tanto un “deterioro repentino” de las condiciones económicas sino “una mayor disposición” por parte de las autoridades chinas a “admitir las debilidades preexistentes”.

El experto apunta que, de ser cierta esta teoría, tanto los indicadores hoy publicados como la propia meta oficial de crecimiento apuntarían a un “mayor margen de maniobra para las autoridades a la hora de reconocer la realidad sobre el terreno”, y que Pekín está dispuesta a cortar con la exageración de los datos de crecimiento que le llegan desde las autoridades regionales al elaborar estadísticas.

Visto esto, Capital Economics reduce al 4,6% su pronóstico para el PIB oficial para este año, y sitúa el de su lectura alternativa en un 3,4%.