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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El exministro de Hacienda, Nicolás Grau, criticó la Ley de Reconstrucción Nacional en una carta al diario El Mercurio, cuestionando el impacto de la rebaja del impuesto corporativo y alertando sobre posibles recortes en gasto social. Grau señaló que la reforma se fundamenta en mitos y falta de consenso técnico y político, refutando la supuesta mejora en la economía. A pesar de sus argumentos, anticipó la aprobación de la reforma y cuestionó la falta de transparencia en los posibles recortes sociales.

El exministro de Hacienda, Nicolás Grau, salió a cargar contra la megarreforma que hoy se votará en la Sala del Senado.

Mediante una carta publicada hoy en El Mercurio, el exministro expresó varias críticas hacia la Ley de Reconstrucción Nacional impulsada por el gobierno y el actual jefe de Teatinos 120, Jorge Quiroz, afirmando que se ha desestimado diversas evidencias sobre el real impacto que tendría una rebaja del impuesto corporativo.

A su vez, sostuvo que en caso de aprobarse la iniciativa, sí se bajaría el gasto social para compensar los menores ingresos fiscales, por lo que si bien hay una parte del mundo político que va a votar a favor, “muchos no votarían de esa manera si, a diferencia de lo que hicieron en campaña, hoy -no después, cuando ya no hay nada que hacer- nos dijeran la verdad de los recortes sociales que vienen producto de la reforma”.

Grau en picada contra megarreforma

Como primer punto, el economista sostuvo que la productividad en Chile venía estancada desde antes del 2010, que la economía comenzó a crecer al ritmo actual durante el 2012 y que en 2014 la inversión perdió dinamismo.

“A pesar de todo esto, la megarreforma se funda en el mito de que la economía chilena perdió dinamismo con Bachelet, producto de su reforma tributaria de 2014″, escribió Grau.

Por otro lado, dijo que académicos y análisis han remarcado el efecto limitado o nulo en el crecimiento de una rebaja al impuesto corporativo que pagan las empresas, mientras que la Comisión Marfán señaló que su efecto asume una compensación por el aumento de otros impuestos.

“Sin esa compensación, el efecto debería ser menor, porque los menores ingresos fiscales implican menor gasto (lo que reduce la inversión pública) o mayor deuda (lo que sube la tasa de interés, bajando la inversión privada). Pero no importa la evidencia: ni de Chile, ni del mundo”, cuestionó en su columna en el diario nacional, añadiendo que el propio Marfán ofreció un espacio para mejorar la forma pero que ello “no fue considerado.

“No hay, al menos desde el 90 hasta la fecha, una reforma tributaria con tan poco acuerdo técnico y político”, sentenció.

Pese a estos planteamientos, Nicolás Grau expresó que la reforma se va a aprobar, y que el Gobierno celebrará las nuevas inversiones “como la prueba irrefutable del éxito de la reforma. Nunca se dirá si, por ejemplo, ese proyecto ya estaba en el catastro de bienes de capitales (que informa los proyectos ya programados por los directorios de las empresas y que está hace tiempo en cifras récord)”.

Y si bien apuntó que Bank of America prevé un crecimiento del 3% para 2027 de aprobarse el megaproyecto insignia del gobierno del presidente José Antonio Kast, el anterior jefe de las finanzas públicas destacó que entre 2024 y 2025 el crecimiento era sobre el 2,5% y que durante el próximo año se va a recuperar parte del crecimiento perdido este año.

Luego, sostuvo que tras haber pasado por las oficinas de Teatinos 120 y tramitar una Ley de Presupuesto, “estoy seguro de que hay información que ya tiene el Ministerio de Hacienda y que cambiaría muchos votos si se diera a conocer”.

Foto archivo de la reunión bilateral entre Nicolás Grau y Jorge Quiroz: Ministerio de Hacienda | Flickr

“¿Cuánto van a reducir el gasto social los próximos tres años para compensar los miles de millones de dólares que su informe financiero reconoce perderán producto de la reforma?”, lanzó Grau, cuestionando si el PDG hubiera aceptado un acuerdo político de US$100 millones “si hubieran conocido qué beneficios se van a recortar solo en 2027, para compensar la caída en los ingresos por US$1.000 millones que reconoce el informe financiero”.

“El presupuesto 2026 se aprobó con un aumento de US$1.000 millones para salud. ¿Cuánto sería la variación en el presupuesto de salud 2027 con y sin megarreforma?”, sentenció.