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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Nintendo, en 1995, intentó con la Virtual Boy revolucionar la realidad virtual en los hogares, pero terminó como uno de sus mayores fracasos con menos de 800 mil unidades vendidas. Ahora, 31 años después, la firma relanza el dispositivo como objeto de culto con versiones para coleccionistas y en cartón compatible con Switch.

La compañía japonesa apuesta por la nostalgia con una réplica renovada compatible con Switch, a un precio mucho más accesible que el original.

Corría 1995 y Nintendo dominaba la industria con la Super Nintendo, su exitosa consola de sobremesa que superó los 50 millones de unidades vendidas en el mundo. En ese escenario, la firma japonesa preparaba una apuesta arriesgada: la Virtual Boy, un visor con tecnología 3D estereoscópica que prometía inaugurar la era de la realidad virtual en el hogar.

Sin embargo, lejos de revolucionar el mercado, terminó convirtiéndose en uno de los mayores tropiezos de la compañía. Hoy, más de tres décadas después, regresa convertida en objeto de culto.

Consciente del poder de la nostalgia, la empresa con sede en Kioto relanzó el dispositivo 31 años después, esta vez como una réplica exacta para coleccionistas compatible con las consolas Nintendo Switch y Nintendo Switch 2, además de una versión en cartón de menor costo.

La consola original fue un experimento fallido apadrinado por Gunpei Yokoi, creador de la Game Boy. De ella se vendieron menos de 800 mil unidades en todo el mundo.

En conversación con EFE, el experto y autor del libro “Colosos en Llamas”, Miguel Ángel Sánchez, explicó que “con ‘Virtual Boy’ tenían todo para triunfar: iba a ser la primera consola con gráficos estereoscópicos y una pionera de la realidad virtual. Pero el proyecto se torció. Tras cuatro años de desarrollo, salió a la venta en 1995 por 180 dólares y generó rechazo inmediato”.

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El nuevo visor mantiene la apuesta por el 3D estereoscópico y el característico diseño en rojo y negro, guiño a sus gráficos monocromáticos. Esta versión, no obstante, ofrece mayor definición y corrige los problemas que afectaron al modelo original, como los mareos, migrañas y la postura rígida que exigía para jugar. Además, llega con un precio más accesible: 80 euros la edición para coleccionistas y 20 euros la versión de cartón.

“El modelo original resultaba incómodo y su catálogo tampoco ayudó demasiado. Pero la nostalgia reconfigura la percepción. Nintendo ha demostrado saber capitalizar eso: relanza el concepto sin sus defectos, suma nuevas funciones y adapta la experiencia a formatos actuales”, añade Sánchez.

La renovada “Virtual Boy” funcionará como accesorio en el que se podrá insertar la consola Switch para recrear la sensación de profundidad tridimensional. Entre las mejoras destacan opciones como rebobinado de partidas y personalización de controles mediante los Joy-Con.

El catálogo incluirá títulos clásicos descargables como Galactic Pinball, 3-D Tetris, Teleroboxer, Golf y Wario Land, junto con dos juegos que nunca llegaron a publicarse en 1995: Zero Racers y D-Hopper, este último con un estilo inspirado en los primeros Zelda.