Artes y Cultura
Domingo 30 diciembre de 2018 | Publicado a las 09:30 · Actualizado a las 18:20
Ram√≥n Aguilera: 15 a√Īos de la muerte de un √≠dolo popular y olvidado
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A Ram√≥n Aguilera lo asocian a la ‚Äúcanci√≥n cebolla‚ÄĚ, o a Lucho Barrios o Julio Jaramillo. O al bolero y al vals peruano, por incorporar en sus piezas el t√≠pico punteo en guitarra de ese pa√≠s. Otros lo recordar√°n por las canciones El d√≠a m√°s hermoso, Que me quemen tus ojos o Desde el d√≠a que te conoc√≠.

“Si la vida me diera de nuevo
la oportunidad
de volver a vivirla otra vez,
no la quiero m√°s.
Son tan malos todos los recuerdos
que ella me dejó,
que si debo volver a vivirla
le digo que no.‚ÄĚ

Fragmento de No la quiero m√°s, letra de Alberto Mastra.

Ram√≥n Aguilera (San Antonio, 26 de octubre de 1939 ‚Äď Santiago, 31 de diciembre de 2003) cantaba en locales nocturnos, sonaba en algunas radios ‚Äďpocas y populares, ciertamente- y fue un cantante que logr√≥ transmitir sentimientos de pena, frustraciones, desenga√Īos, e interpretar la vida sufrida y a veces carente de esperanzas de muchos chilenos.

Aguilera particip√≥, adem√°s, en una de las m√°s importantes pel√≠culas chilenas: Ra√ļl Ruiz lo incluy√≥ en su cinta Tres tristes tigres (1968), en la que se incluyen varios temas compuestos por Tom√°s Lefever y el poeta Waldo Rojas, los cuales fueron interpretados por el propio Aguilera.

En 1971 grabó, con su grupo Las Guitarras Viajeras de Melipilla, su éxito Que me quemen tus ojos, que vendió 150.000 copias.

¬ęMire, no me importa el nombre de cualquier tub√©rculo que nos pongan. Si nos llamaran ‚Äúpapas‚ÄĚ o ‚Äúzanahorias‚ÄĚ, me dar√≠a lo mismo. Mientras el p√ļblico me estime y me sigan grabando, yo tranquilo no m√°s¬Ľ, dijo Ram√≥n Aguilera a Antonio Sk√°rmeta en una entrevista de junio de 1973 para revista Quinta Rueda.

Ram√≥n Aguilera ‚Äďque parti√≥ siendo un obrero soldador- fue un gran int√©rprete, y apoy√≥ la candidatura de Salvador Allende convencido que su gobierno podr√≠a significar una vida mejor para grandes sectores marginados.

Eso, despu√©s del Golpe de Estado, no fue perdonado, y Ram√≥n Aguilera qued√≥ relegado a peque√Īos locales marginales, pasando largos periodos de penurias econ√≥micas.

Para la campa√Īa del plebiscito de 1988, Ram√≥n Aguilera tuvo un rol activo en la campa√Īa del NO, present√°ndose en diversas actividades y concentraciones.

Pero con la vuelta de la democracia, volvi√≥ a ser olvidado o, al menos, marginado. Sus canciones no calzaban con ‚Äúla alegr√≠a‚ÄĚ que hab√≠a llegado, ni en el pa√≠s triunfalista ‚Äďen lo pol√≠tico y econ√≥mico- que quer√≠a mostrarse pujante y optimista al mundo.

En 1992 tuvo un peque√Īo renacer, cuando el grupo Congreso lo invit√≥ a grabar el antipoema de Nicanor Parra D√≠as atr√°s un √°rbol me pregunt√≥ en versi√≥n bolero, para el disco Pichanga, profec√≠as a falta de ecuaciones.

El 24 de septiembre del a√Īo 2000, durante la llamada Fiesta de la Cultura (que se realiz√≥ ese d√≠a en el Parque Forestal, entre Plaza Italia y la Estaci√≥n Mapocho) vi por √ļltima vez a Ram√≥n Aguilera. Estaba con un auto viejo en el Parque, a la altura de avenida Recoleta. En el portamaletas abierto, ten√≠a una radio-cassette, en la que pon√≠a la base de sus canciones y, con un micr√≥fono barato, cantaba sus antiguos √©xitos.

Era una escena triste ‚Äďcomo las canciones que interpretaba-, con una carga de decepci√≥n indescriptible, s√≥lo aminorada por las personas ‚Äďla mayor√≠a mujeres mayores- que se acercaban emocionadas a escucharlo y a comprarle una grabaci√≥n artesanal autografiada.

Ese d√≠a no s√≥lo fue doloroso ver a un √≠dolo ca√≠do y abandonado: tambi√©n fue ver a buena parte de un pa√≠s y de sus autoridades olvidadizas del pasado, y los aportes de, en este caso, Ram√≥n Aguilera. Un pa√≠s ‚Äútriunfalista‚ÄĚ y exultante de soberbia y liviandad. Justo lo contrario de este artista popular que era humilde, solidario (incluso en sus momentos duros) y leal con sus amigos, que intent√≥ llegar a los corazones de las personas, e interpretarlos.

Para quienes quieran saber más de Ramón Aguilera, el libro Llora, corazón. El latido de la canción cebolla (Editorial Catalonia-UDP) de Marisol García, aporta antecedentes y testimonios de cercanos.

El día más hermoso
Ernesto Acevedo-Ramón Aguilera

El día más hermoso
Es hoy el de mi madre
Y voy a saludarla
Con ansia y emoción
Perdonen si la suya
Tal vez, haya partido
Pero una madre vive
Siempre en el corazón
Camino hacia mi casa
Con un peque√Īo obsequio
Aunque ella se merece
el mundo y mucho m√°s
En este día hermoso
Yo quiero saludarla
Decirte con el alma
¬°Felicidad, mam√°!
De ni√Īo te promet√≠ riquezas
Tenerla como reina
Con lujo y esplendor
Mi vida ha sido siempre dura
Y sólo mi ternura le llevo
Y mi canción
Camino hacia su casa
Con un peque√Īo obsequio
Aunque ella se merece
El mundo y mucho m√°s
En este día hermoso
Yo quiero saludarla
Decirte con el alma
¬°Felicidad, mam√°!

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