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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La compañía Pseudónimo de Santiago y el Colectivo Nómade de Valdivia se unen en una propuesta de danza contemporánea llamada "Vigía", que se presentará del 22 al 25 de noviembre en el M100. La obra busca desafiar la cuantificación de la vitalidad humana en un mundo tecnológico, explorando la relación entre humanos y sistemas tecnológicos. Con un diseño escénico futurista, la obra aborda la idea de una maquinaria monumental que absorbe a los individuos, cuestionando la humanidad en un entorno tecnológico. La coreografía se basa en gestos cotidianos frente a computadoras, amplificándolos y potenciándolos con sonido y luz. La desnudez en escena simboliza la extracción de la energía humana para alimentar las baterías, reflejando la pérdida de humanidad en un mundo tecnológico acelerado.

Propuesta de danza contemporánea es una colaboración interregional de la cía. Pseudónimo (Santiago) y Colectivo Nómade (Valdivia). 22 al 25 octubre en M100.

Por Leopoldo Pulgar Ibarra

En un mundo en que la tecnología parece absorber la existencia, traduciendo a datos los movimientos gestos y experiencias más cotidianas, Vigía afirma en escena que la vitalidad humana no puede ser cuantificada.

Ambas agrupaciones rastrean las amenazas actuales, describen el accionar reductivo de la receta algorítmica y reivindican cosas tan humanas como el error, la duda, la emoción y lo colectivo como mecanismos de autodefensa de lo vivo.

En este ambiente de confrontación e incertidumbre la obra desarrolla una metodología que abarca todos los rincones del diseño escénico.

Una opción estética, ética y artística coherente con una propuesta que concibe tecnología, cuerpos danzantes, escenografía, sonido, iluminación y vestuario como partes sustanciales de un mismo lenguaje escénico.

En Vigía, “somos parte de un sistema que componemos colectivamente, una máquina que sigue funcionando en nuestras vidas: estamos encima de esa maquinaria y, al mismo tiempo, somos parte de ella”, asegura la bailarina, diseñadora, coreógrafa y codirectora Ninoska Soto.

Vigía, foto de Tomislav Ostoic

Gigante inalcanzable

El diseño abarca todas las áreas de Vigía. ¿Cuáles aristas fueron más relevantes en el proceso creativo?

“Escenografía, vestuario, movimiento y cuerpos construyen el universo de la obra cuando explora la relación entre el ser humano y los sistemas tecnológicos.

“A través de una estética futurista, convertimos las pantallas en una maquinaria monumental que se eleva hacia el cielo y situamos a los intérpretes en un espacio donde el trabajo, el placer y la pérdida de humanidad parecen formar parte de un mismo mecanismo”.

¿Qué cruces proponen desde el diseño escénico?

“La obra cruza distintas líneas artísticas y creativas. Una es el diseño escénico, un campo que venimos trabajando desde hace un tiempo. En esta oportunidad aparecen pantallas, construidas con paneles de madera revestidos con tela bistretch blanca y negra. Son cinco estructuras verticales de distintos tamaños que buscan transmitir la grandiosidad de la tecnología.

“Las pantallas sugieren algo inalcanzable, que está por encima de nosotros. Una especie de tótem que se eleva al cielo, un campo tecnológico más allá de nuestras posibilidades, una situación que nos supera como individuos.

“También sugiere la idea de consumo a gran escala: lo que nos está absorbiendo. El espectador tiene que levantar la cabeza para comprender la magnitud de esta gran maquinaria que vigila.

“El universo escenográfico se completa con una gran cantidad de cables en un lugar abandonado, casi muerto, un holocausto atravesado por la tecnología. Un espacio habitado por seres que se mueven en medio de cables, pantallas y otros elementos tecnológicos”.

¿Son humanos o han dejado de serlo?

“Somos nosotros trabajando para la máquina. Somos un tornillo de esa gran maquinaria. Todos formamos parte de un sistema que componemos colectivamente, una máquina que sigue funcionando en nuestras vidas. Estamos encima de esa maquinaria y, al mismo tiempo, somos parte de ella”.

Vigía, foto de Tomislav Ostoic

Nuevas fisonomías

El vestuario alude a distintas identidades en este universo. ¿Qué representa cada una?

“El diseño de vestuario completa este universo a través de distintos tipos de cuerpos. Uno es el cuerpo técnico, operativo, que organiza los cables y que estén bien conectados para que todo funcione. Poco a poco se convierte en parte de la maquinaria.

“Hay también algo intenso, absurdo, en el goce de estar dentro de la máquina. Es como si ese espacio se transformara en una fiesta, un lugar donde sólo importa entregarse a la experiencia y disfrutarla. Son figuras más brillantes y usan lentes: construyen una estética futurista”.

Tienen una apariencia robótica con una nueva fisonomía…

“Es el cuerpo máquina, mucho más mecanizado, que ya no se da cuenta de que forma parte del sistema. Está inmerso en él, disfruta de esa situación y se excita al convertirse en un tornillo del mecanismo.

“Es diferente del cuerpo que lleva overol y utiliza linternas que conserva algo más humano: está dentro del espacio, pero también observa e intenta comprenderlo. Son cuerpos sin máscaras ni lentes, cuyos rostros y gestos resultan más orgánicos y reconocibles.

“Miran los cables, las pantallas y el entorno con asombro, como si estuvieran descubriendo el mundo al que han llegado. Se encuentran en un subterráneo, un lugar desconocido que intentan descifrar”.

Vigía, foto de Tomislav Ostoic

Danza y gestos cotidianos

¿De dónde nace y aparece la danza? ¿Cómo surge una coreografía en este universo tecnológico?

“La coreografía se diseña a partir de gestos y acciones que se realizan frente a un computador. Tomamos esos movimientos, los amplificamos y les damos un ritmo y una duración determinada. Luego los potenciamos mediante el campo sonoro y el juego lumínico.

“Trabajamos con micro gestos que se repiten y transforman. Todo está relacionado con las máquinas-computadores, perillas y dispositivos tecnológicos-, pero también con la interacción entre los cuerpos.

“Nos interesa observar cómo ese cuerpo escénico acciona las máquinas y cómo se produce la reciprocidad. Hay una relación de ida y vuelta: el cuerpo activa la máquina y, a su vez, la máquina estimula al cuerpo.

“De esa interacción depende que todo continúe funcionando, que las pantallas permanezcan encendidas y que el mecanismo no se detenga. La coreografía nace de ese circuito y de la necesidad de mantenerlo en movimiento”.

Extracción energética

El desnudo muestra un contraste con los cuerpos mecanizados ¿Alude a la pérdida de humanidad?

“Responde a una función corporal distinta, más abierta, orgánica y humana. Es un cuerpo sin máscara y sin overol. El momento en que el cuerpo desnudo queda expuesto a la extracción de la energía humana para alimentar las baterías.

“No nos damos cuenta, pero estamos siendo consumidos por las pantallas y por todo lo que eso implica. Hemos ido perdiendo humanidad, en el sentido de que dejamos de prestar atención a las pequeñas cosas, porque estamos completamente dentro de la máquina.

“Para permanecer en ese sistema hay que mantener un ritmo cada vez más acelerado. Esa velocidad atraviesa toda la performance, la instalación y el imaginario creativo de Vigía.

“Los seres siguen habitando ese espacio y extrayendo energía de un cuerpo, después de otro, hasta alcanzar a todos de alguna manera. El resultado es un proceso de agotamiento que los va dejando sin vida, sin alma”.

Vigía, foto de Tomislav Ostoic

Vigía

Creación: Pseudónimo Cía y Colectivo Nómade
Dirección y creación de textos: Luna Ivanoff
Dirección coreográfica, diseño y realización vestuario: Ninoska Soto
Intérpretes: Ninoska Soto, Luna Ivanoff, Gustavo Pavez y Gabriel Miranda

Diseño y realización escenográfica: Gabriel Miranda, Ninoska Soto
Diseño lumínico: Gabriel Miranda, Gustavo Pavez
Asistente producción: Francisco Bagnara
Diseño sonoro y hardware: Gabriel Miranda
Diseño y programación visuales: Gustavo Pavez
Gestión de redes sociales: Joaquín Leal
Fotografía: Tomislav Ostoic
Centro Cultural Matucana 100. Espacio Patricio Bunster. Jueves a domingo, 19.30 horas. Entrada general, $ 5.000; estudiantes, tercera edad y jueves popular, $ 3.000.
Ticketplus.
45 minutos.
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