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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Inés del Río de Balmaceda, la Momo, construyó en el siglo XX un espacio que se convirtió en punto de encuentro cultural para figuras como Pablo Neruda y José Donoso. Su casa, rodeada de misticismo, es ahora un pequeño museo con reliquias literarias que incluyen una postal de Neruda. A pesar de su importancia histórica, la propiedad enfrenta amenazas de expropiación que podrían acabar con su legado cultural.

Entre los caminos costeros de San Antonio, los autos que llenan las calles en las tardes de verano y los áridos paisajes que rodean la ciudad, se encuentra un espacio escondido que te transporta a otra época.

Una mezcla de ruralidad con buen gusto que te hace sentir en un campo de duendes y hadas. Al caminar, se encuentran figuras talladas en piedras que se esconden entre la naturaleza. Caras, manos y frases puedes ir descubriendo mientras rodeas sus cerros, que custodian aquella curiosa casa.

Angulus Ridet – Aquel rincón me sonríe

Inés del Río de Balmaceda, nacida en el año 1900 y conocida por los vecinos como la Momo, construyó ese lugar a comienzos del siglo XX, el cual se convirtió en un punto de encuentro para la vanguardia literaria e intelectual de su tiempo.

Por sus habitaciones pasaron figuras como Pablo Neruda, Efraín Barquero y José Donoso, entre otros autores que asistían a las tertulias organizadas por la Momo. Aquellas reuniones transformaron la casona en un espacio de diálogo cultural y creación artística.

Lo Gallardo ha sido popularmente asociado a una “zona de brujas”. En ese imaginario, Inés del Río ocupaba un lugar especial. Su cercanía con los habitantes del pueblo y la estética de su casa —con murales en la fachada, rodeada de arbustos y altos árboles— alimentaban un aura de misticismo que aún persiste en la memoria local.

¿Quién es la Momo?

La Momo estaba casada con Fernando Balmaceda, sobrino del expresidente José Manuel Balmaceda. El matrimonio era oriundo de Santiago y vivió gran parte del tiempo en la capital.

Con el paso de los años y tras enviudar, ella decidió radicarse definitivamente en la región de Valparaíso, donde consolidó su rol como anfitriona cultural y figura emblemática del sector.

La Momo

Uno de los murales del frontis fue hecho por el artista visual Hugo Marín. Otros fueron pintados por vecinos a los que Inés del Río le pedía recrear imágenes que veía en libros o revistas. Actualmente en la vivienda reside su nieto, Fernando Balmaceda junto a su pareja Geraldine Gillmore.

Fernando, Bisnieto del doctor Roberto del Río, pasó aquí largas temporadas de infancia. “Me dejaron estacionado acá durante meses”, recordó. Mientras sus padres vivían en Santiago, él creció entre los jardines que su abuela cuidaba con devoción. “Era seca para los jardines”, dijo.

Reliquias de la literatura chilena

Postal de Pablo Neruda

El lugar es un pequeño museo que guarda generaciones de recuerdos, “Pepe Donoso escribió acá Coronación”, afirmó Balmaceda, como quien menciona algo cotidiano. No obstante es la primera obra del autor, numerosas veces se ha plasmado en el teatro y durante el año 2000 se estrenó la versión en un largometraje de ficción dirigido por el cineasta Silvio Caiozzi.

En una de las repisas de la estancia se encuentra una postal firmada por Pablo Neruda y primeras ediciones dedicadas. “Estas sencillas odas, su amigo Pablo”, leyó en voz alta.

Dedicatoria de Pablo Neruda

Alrededor hay pilares tallados con místicas figuras de madera antigua, los años que han pasado se evidencian en las grietas. El piso un poco desgastado que cruje al caminar sobre él y las murallas de adobe pintadas de colores, son algunos de los detalles que encantan.

La Momo fue una figura central del pueblo.
Organizaba marchas en apoyo a Salvador Allende y años después saludaba el paso de la caravana de Augusto Pinochet con un pañuelo blanco. “Para ella el presidente era respetable”, explicó Fernando, intentando descifrar esa aparente contradicción. Sin teléfono y con la radio como única fuente de información, su visión del país era fragmentada. “No tenía mayor información”, dijo. La casa, sin embargo, seguía abierta a todos: desde la primera dama de 1970, Hortensia Bussi (conocida como Tencha Allende) hasta Miguel Serrano (1917-2009), conocido por su hitlerismo esotérico.

La casa de huéspedes y Efraín Barquero

A metros de la construcción principal, hay una muy similar pero más pequeña, sus techos en punta, la hacen parecer una tierna casa de juguete. Allí alojaban las visitas cuando su estancia sería por un largo periodo.

A finales de los 50 llegó a ese lugar Efraín Barquero, Premio Nacional de Literatura en 2008, entre sus obras destacadas está “La piedra del pueblo” de 1954 y “La compañera” de 1956. Hoy para los lugareños esa casa pertenece al poeta.

Casa de Efraín Barquero

Una propiedad en disputa

Actualmente está siendo amenazada por una expropiación que durante años fue confusa. “La expropiación no toca la casa, pero ya habían pagado los derechos para demolerla”, explicó Balmaceda. Aunque las nuevas mediciones indican que solo afecta el alero del techo, la demolición sigue en carpeta. “La quieren demoler para nada”, mencionó. Para el pueblo, en cambio, sería un golpe importante pues según aseguró “no hay persona que no tenga historia acá”.

Entre jardines que aún florecen y muros que conservan pinturas de hace décadas, la memoria de Inés del Río de Balmaceda sigue latiendo. Su legado no está únicamente en los nombres ilustres que cruzaron su puerta, sino en la idea de una casa abierta, donde la cultura, la conversación y la vida cotidiana conviven bajo un mismo techo.