La Cumbre de Impacto IA 2026 concluyó este sábado en Nueva Delhi con la firma de la “Declaración de Delhi”, el mayor acuerdo diplomático de la historia sobre inteligencia artificial, con el respaldo de 88 países, tras haber pospuesto su clausura una jornada por los desacuerdos en su redacción.
“La llegada de la IA marca un punto de inflexión en la trayectoria de la evolución tecnológica. Las decisiones que tomemos hoy moldearán el mundo impulsado por la IA que heredarán las generaciones futuras”, subraya el texto oficial publicado por el Ministerio de Electrónica y Tecnología de la Información de la India.
El documento, que suma a potencias como Estados Unidos, China y la Unión Europea, busca establecer un marco ético global ante una tecnología que, según los líderes de Silicon Valley presentes en la cita, podría alcanzar la “superinteligencia” en apenas 24 meses.
El desbloqueo del acuerdo, que recuperó a 12 países que se resistían a firmar el viernes, fue posible gracias a que el texto final especificó que las directrices son “voluntarias y no vinculantes”.
Esta cláusula permitió salvar la postura de Estados Unidos, que se mantuvo a contracorriente de la voluntad general de líderes como Narendra Modi, Emmanuel Macron o Lula da Silva, quienes abogaron por democratizar la herramienta para evitar aristas autocráticas o riesgos existenciales para la sociedad.
Almacén global
El jefe de la delegación estadounidense, Michael Kratsios, había tachado inicialmente la regulación de “cosmética” y defendió que la autonomía estratégica nace de poseer la tecnología y no de limitarla.
Entre los puntos, destaca la creación de un “almacén global” de seguridad (Trusted AI Commons) donde los países compartirán sus manuales para frenar errores de la IA antes de que sean peligrosos, además de la firma de una “carta de democratización” para que los países pobres puedan comprar chips a precios justos y no se queden fuera de la carrera tecnológica.
El acuerdo también prioriza el uso de la IA en sectores críticos como la medicina y la agricultura mediante modelos de acceso abierto, y sella un plan de contingencia laboral ante el impacto de la automatización masiva previsto para el próximo lustro.
Durante la cumbre, Sam Altman (OpenAI) urgió a descentralizar el desarrollo tecnológico para evitar la emergencia de “regímenes totalitarios” ante la llegada de la superinteligencia, mientras Demis Hassabis (DeepMind) vaticinó la culminación de la inteligencia artificial general para 2031.
La cita, que ha movilizado inversiones por 300.000 millones de dólares y ha colapsado Nueva Delhi durante cinco días, concluye como el primer gran esfuerzo internacional por someter a la razón humana una ventana al futuro que el mundo espera poder controlar.