Vida
Disculpe, me violaron
Publicado por: Tu Voz
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La siguiente columna fue escrita por la periodista Camila Díaz y publicada originalmente en una nota de Facebook ayer 30 de marzo.

Triste es darse cuenta de que, al menos en Sudam√©rica, la mujer sigue siendo un cacho. Un problema m√°s inserto en un sistema creado por y para los hombres. Fui violada durante mis vacaciones y a√ļn ning√ļn m√©dico me ha revisado. Llevo 5 a√Īos residiendo en Chile y nunca me he quejado de la diferencia de sueldo con mis pares, entiendo que desde el folleto de los diferentes gobiernos es un tema que ‚Äúse est√° trabajando‚ÄĚ, pero sufrir una agresi√≥n sexual y que nadie sea capaz de orientarme o ayudarme es francamente indignante, por no decir humillante. Quiero contarles mi historia:

Me fui de vacaciones a Salvador de Bah√≠a, Brasil. Y para los que se preguntan fui sola junto a una amiga, buscando el peligro dir√°n varios. Pas√°bamos nuestro √ļltimo d√≠a en la Isla de Morro y sal√≠ temprano del Hostal para pasear por las playas y sacar fotos de los hermosos paisajes. Estaba en eso, cuando un tipo comenz√≥ a seguirme, camin√© r√°pido, intent√© perderlo pero logr√≥ alcanzarme y botarme a la arena donde me atac√≥, me amenaz√≥, me ahorc√≥ y me viol√≥. Contar los detalles de lo que sucedi√≥ es francamente innecesario, pero s√≠ ahondar√© en las diferentes situaciones que viv√≠ luego de que logr√© escapar.

Pas√≥ por la playa otro tipo corriendo y no me prest√≥ ayuda, excus√°ndose luego de que es normal ver a las parejas en esa situaci√≥n (claro, ahorc√°ndose, a golpes y gritos, OK). Como el violador estaba completamente drogado logr√© zafarme y arrancar, no olvidar√© sus pupilas completamente dilatadas y su aliento inundado en alcohol. Corr√≠ hasta que encontr√© gente que al verme con la ropa rasgada, golpeada y al borde del desmayo me prestaron ayuda y llamaron a la ambulancia. A mi compa√Īera la fueron a buscar al hostal, nos trasladamos a Valencia donde me llevaron al hospital, francamente de pel√≠cula de terror.

Luego de varias horas el doctor apareci√≥, pero como el idioma tampoco nos acompa√Īaba el hombre con una displicencia digna de aplaudir, s√≥lo me recet√≥ medicamentos, haciendo caso omiso a mi historia. Amarrada despert√© en una camilla, sola. La pesadilla segu√≠a, logr√© desatarme y pedirle ayuda a una enfermera que logr√≥ hacer entrar a mi amiga. En el mismo pasillo, me cambi√≥ el pa√Īo con sangre de entre mis piernas por un calz√≥n. Unas asistentes sociales nos escucharon, luego de varias horas alguien nos prestaba o√≠dos. Ellas siguieron el protocolo, me inyectaron contra la hepatitis, me dieron la pastilla del d√≠a despu√©s, otra inyecci√≥n para no quedar embarazada, ignorando que hace m√°s de 8 a√Īos no menstr√ļo.

Nos dieron las 2 de la tarde, la hora de almuerzo en que obviamente el personal m√©dico desapareci√≥, me enviaron a un alberge mientras esperaba que me tomaran los ex√°menes de sangre. Lleg√≥ la polic√≠a, comenz√≥ a mostrarme fotos de sospechosos, ninguno coincidi√≥ con la imagen de √©l. Los ex√°menes salieron bien, lamentablemente para saber si me contagi√© de VIH, tengo que esperar 3 meses. El ir y venir de un centro a otro, signific√≥ transporte y alguien que nos ayudara con el idioma, por suerte el nochero del hostal y un procurador que andaba de visita en el centro de acogida nos prestaron ayuda. Casi como testigo, el nochero deb√≠a repetir una y mil veces que yo no me hab√≠a buscado la violaci√≥n (como si eso fuera posible), que √©l es testigo de verme salir sobria, l√ļcida y temprano del hostal con la intenci√≥n de pasear y tomar fotos. Una enfermera me pregunt√≥ si hab√≠a usado preservativo‚ĶOK.

Katherine Evans | Free Images

Katherine Evans | Free Images

Hasta el momento nadie me ha revisado ginecol√≥gicamente, s√≥lo unas enfermeras brasile√Īas en su desesperaci√≥n e ignorancia, me lavaron, dejando fuera todo rastro de semen del agresor. S√≥lo quer√≠a volver a Chile y lo logr√©, ‚Äúall√° me har√© la profilaxis (siutequer√≠a de nombre para decirle al tratamiento o pastillas que debo tomar para prevenir ETS), tengo isapre y la atenci√≥n ser√° mejor‚ÄĚ. ‚ÄúPor m√≠ y por todas las mujeres‚ÄĚ, as√≠ se llama un programa del Sernam, pero al parecer s√≥lo ellos saben de la enorme red de apoyo, porque en ninguna de las dos cl√≠nicas a las que acud√≠ me revisaron, deriv√°ndome al Servicio M√©dico Legal.

Nuevamente con la historia a mi espalda, la cara rasgu√Īada, el cuello con marcas de los dedos de mi agresor, fui al SML. El d√≠a del joven combatiente y el partido de Chile claramente eran m√°s importante que una simple violaci√≥n. Una carabinera me atendi√≥, una vez m√°s se somet√≠ a las miradas dudosas aclarando que yo no me lo hab√≠a buscado, s√≥lo sal√≠ a caminar para tomar buenas fotos.

La asistente m√©dico de turno, por tel√©fono ya que no se dign√≥ siquiera a verme, sugiri√≥ que me hiciera la profilaxis lo antes posible, ya que estaba en la fecha l√≠mite. ¬ŅC√≥mo hacerlo si llevo 3 centros m√©dicos y ninguno es capaz de atenderme? ¬ŅCambio la historia y borro la palabra violaci√≥n?

Son las 22:00 hrs. llevo m√°s de 15 horas sin comer, buscando desesperadamente atenci√≥n m√©dica. Me resigno, pido una hora a un m√©dico particular a las 16:30 hrs. para el mi√©rcoles 30. ¬ŅMe atender√° o nuevamente me dir√°n que nada pueden hacer, deriv√°ndome al SML y as√≠ completar el c√≠rculo? Mientras sigo cargando este enorme peso, estoy sentada en mi puesto de trabajo, porque no puedo permitirme perder un d√≠a de trabajo, un d√≠a de sueldo, pensando en lo que puede venir.

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