Vida
Escritora revela la conmovedora carta escolar que la hizo replantearse como madre
Publicado por: Denisse Charpentier
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Ser padres es una tarea tan gratificante como agotadora. Y es que lidiar con los hijos, especialmente cuando son peque√Īos, puede ser un verdadero desaf√≠o en un mundo que anda a un ritmo cada d√≠a m√°s acelerado.

Pero si hay un momento del d√≠a en que m√°s se manifiesta el estr√©s tanto de padres como hijos, es en la ma√Īana, cuando en muchos hogares reinan los “ap√ļrate”, los alegatos y la desesperaci√≥n por llegar a la hora al trabajo y la escuela.

En este contexto, la escritora estadounidense de varios libros -entre ellos “I Just Want to Pee Alone” (S√≥lo quiero hacer pip√≠ sola)-, Jen M. L., decidi√≥ compartir en su p√°gina personal, una situaci√≥n que la hizo replantear su actuar como madre.

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Seg√ļn Jen, una ma√Īana como cualquier otra en que gritaba a sus hijos para que estuvieran listos a tiempo para el colegio, descubri√≥ una carta en una carpeta de su hija Adolpha que la hizo “parar en seco”.

Revisa a continuación la historia escrita por la autora, traducida por el portal de contenidos virales Upsocl.

“Esta carta me detuvo en seco”

Nuestra rutina matutina es bastante est√°ndar. Mi marido se levanta temprano para alistar a los ni√Īos. A las 7:30 a.m. empieza a gritar‚Ķ quiero decir, delicadamente despierta a los ni√Īos. Cada ma√Īana escucho ‚ÄúAdolpha, baja y v√≠stete‚ÄĚ y ‚ÄúGomer, v√≠stete y l√°vate los dientes.‚ÄĚ Algunos d√≠as hay m√°s gritos que otros.

Esa ma√Īana era una de esas ma√Īanas. Ambos ni√Īos despertaron malhumorados y perezosos, y hab√≠a que lidiar con m√°s que el drama normal. Gomer hab√≠a perdido un zapato y Adolpha se rehusaba a lavarse los dientes. Estaba sobrepasada. Estaba intentando preparar los almuerzos cuando encontr√© la carpeta para llevar a casa de Adolpha en el mostrador, enterrada debajo de correo basura. Estaba llena de papeles que no me hab√≠a mostrado. Estaba tan irritada. No tiene muchas responsabilidades, pero se supone que me tiene que mostrar la carpeta todas las noches para que no me pierda nada. Abr√≠ la carpeta con enojo y empec√© a tirar los papeles sobre el mes√≥n, diciendo:

‚ÄúAdolpha ¬°sabes que tienes que vaciar tu carpeta! ¬ŅPor qu√© no puedes cumplir con lo que debes hacer?‚ÄĚ

‚ÄúMe olvid√©,‚ÄĚ ella llorique√≥.

‚ÄúNo te olvidas de tus responsabilidades en la escuela. ¬ŅPor qu√© te olvidas en casa?‚ÄĚ Pregunt√©, y segu√≠ tirando los papeles. Gu√≠as, avisos de excursiones, y tests de deletreo salieron volando.

Antes de darme cuenta, el labio de Gomer estaba temblando. Me volv√≠ contra √©l, ‚Äú¬ŅY cu√°l es tu problema? ¬ŅPor qu√© est√°s llorando?‚ÄĚ

‚ÄúPorque le est√°s gritando a Adolpha,‚ÄĚ me dijo, con l√°grimas en sus ojos. Ambos ni√Īos empezaron a llorar.

¬ŅEn serio? Pens√©. Yo deber√≠a estar llorando. Estoy corriendo para intentar hacer todo por los dos ya que no pueden hacer nada. ¬ŅQui√©n pierde un zapato apenas entra a la casa? ¬ŅQui√©n se pone a llorar porque lavarse los dientes es taaaaaaaan dif√≠cil? ¬ŅQui√©n se demora 10 minutos en decidir si quieres un s√°ndwich de quedo y jam√≥n o mantequilla de man√≠ y mermelada para el almuerzo?

‚ÄúOh, por favor, Gomer, detente. No tengo ganas de escucharte en estos momentos.‚ÄĚ Mientras le respond√≠a, contin√ļe desocupando la carpeta de Adolpha. ‚Äú¬°Los dos dejen de llorar y vayan a encontrar el zapato de Gomer!‚ÄĚ Mir√© la p√°gina en mi mano y pod√≠a ver una carta de la profesora de Adolpha.

¬°Sab√≠a que me hab√≠a perdido algo importante! Pens√© con enojo. ¬°Una carta de la profesora! ¬ŅQui√©n sabe cu√°ndo la envi√≥ a casa?

La carta decía:

Queridos mam√° y pap√°,

Esta fue mi primera semana completa en mi nuevo trabajo, tengo un nuevo profesor, un nuevo salón de clases, nuevas clases y muchos nuevos amigos.

Con todos estos nuevos comienzos, estoy pasando por muchos cambios y tengo muchas cosas que recordar. Cuando estoy cansada, irritable o me molesto fácilmente, recuerden todos los cambios que tuvieron que hacer cuando empezaron un nuevo trabajo (y los miedos que tuvieron) y esto los ayudará a entender cómo me siento.

Me pueden ayudar si me escuchan con compasión, me entienden, me apoyan, me ayudan a descansar y si me dan mucho amor y atención.

Gracias por amarme y preocuparse por mí.

Con amor,

Adolpha

Jen M. L.

Jen M. L.

La carta me dejó paralizada. La leí de nuevo. Y luego una vez más.

Oh, no, pensé. Soy una muy mala madre.

En general no siento culpa como madre, pero esa ma√Īana me sent√≠a terrible. Estaba gritando a mis hijos porque no pod√≠an encontrar un est√ļpido zapato. Estaba haciendo s√°ndwiches a la r√°pida porque estaba enojada que una vez m√°s el colegio vendiera un almuerzo asqueroso que nadie quer√≠a comprar. Era como si la profesora de Adolpha supiera c√≥mo ser√≠a nuestra ma√Īana. ¬ŅC√≥mo sab√≠a que esa carta ser√≠a exactamente lo que necesitaba leer justo en ese momento? No lo s√©, pero me alegra que lo supiera.

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Estaba a punto de llamar a los ni√Īos para disculparme cuando mi marido entr√≥ a la cocina enojad√≠simo. Hab√≠a escuchado los gritos, las quejas y el llanto y estaba a punto de partir cr√°neos. ‚Äú¬ŅCu√°l es el atraso? ¬ŅDe qu√© se est√°n quejando ahora? ¬ŅEst√°n listos para subirse al auto? ¬°Vamos! ¬°Estamos atrasados!‚ÄĚ.

Tom√© su brazo. ‚ÄúAntes de que digas otra cosa, tienes que leer esto.‚ÄĚ Le entregu√© la carta de la profesora.

Observ√© su rostro mientras le√≠a. Lleg√≥ a la misma conclusi√≥n que yo. √Čramos terribles. ‚ÄúQu√©‚Ķ‚ÄĚ Perdi√≥ el hilo, levantando la mirada.

Los ni√Īos hab√≠an dejado de buscar el zapato y ahora nos miraban cuidadosamente.

‚ÄúSomos terribles,‚ÄĚ murmur√© a mi marido.

‚ÄúLo s√©, realmente lo somos,‚ÄĚ me respondi√≥.

‚Äú¬°No puedo encontrar mi zapato!‚ÄĚ Se quej√≥ Gomer.

‚Äú¬°No encuentro mi registro de lectura!‚ÄĚ Lloriqueaba Adolpha.

‚Äú¬ŅQu√© hacemos ahora?‚ÄĚ pregunt√≥ mi marido.

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Me gustar√≠a decir que abrazamos a nuestros hijos en ese momento, pero eso no fue lo que pas√≥. Puede que la carta haya ablandado mi fr√≠o y negro coraz√≥n, pero no agarr√© una guitarra y empec√© a cantar ‚ÄúKumbaya‚ÄĚ y a contar historias sobre arcoiris y unicornios. En lugar de eso, ambos respiramos profundamente y ayudamos a nuestros hijos a encontrar lo que perdieron y continuamos con nuestra ma√Īana. Pero no fue tan fren√©tica como hab√≠a sido.

Quer√≠a mandarle una nota a la profesora y decirle lo mucho que hab√≠a valorado la carta. Quer√≠a decirle que no soy una mam√° perfecta y mi mirado no es un s√ļper pap√°. Damos lo mejor de nosotros mismos, pero a veces necesitamos una patada en el trasero para no perder el rumbo. Quer√≠a darle las gracias por ser esa patada tan necesaria, pero me desv√≠e antes de poder hacerlo, porque todav√≠a estoy buscando el registro de lectura de Adolpha.

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