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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Una mujer visita a su padre en un asilo, luego de 30 años de ausencia casi absoluta, reconstruyendo la relación con él en medio de su demencia senil. El libro "Asesinato por piedad" explora las complejidades familiares, culturales y personales de la protagonista, una judía que cuestiona la identidad y los lazos familiares, en especial entre judíos "puros" y judíos con sangre "goy" (no judía). Escrito como un diario de vida, la obra mezcla ficción con elementos autobiográficos, generando una lectura intensa y perturbadora.

“Temía ser descubierta en su herida. Esa frase es ella.” (p 152)

Una mujer va todas las semanas a ver a su padre recluido en un asilo. Hace 30 años que, prácticamente, no lo veía. Desde que abandonó la casa, a su mujer y a sus hijos.

Este acompañar al padre, que ya ha sido desahuciado del asilo de ancianos judío donde estaba, que está con demencia senil, es un reconstruir una historia, relaciones y afectos. Es un escarbar casi obsesivo, una necesidad vital por saber, dilucidar, entender y reconocerse. Por recuperar un padre, una figura masculina.

Asesinato por piedad

El libro parte develando el desenlace. Es que eso no es lo central. La médula de Asesinato por piedad son las historias familiares y sus efectos en la protagonista, en quien nos relata. Las cargas culturales en las historias grupales e individuales. Son las relaciones humanas, hechos, dinámicas, afectos en una familia, con sus lealtades y “traiciones”, con sus consecuencias, sus secuelas.

“Ese oscuro juego de mujeres haciéndose zancadillas se hereda y se mantiene. Peligrosamente. Penosamente. “Gracias, Dios mío, por no haberme hecho mujer”, es una de las catorce bendiciones de Shajarit. “Gracias, Dios mío, por no haberme hecho mujer”, rezan por las mañanas, desde hace siglos, los judíos que rezan en el mundo.” (p 88-89)

Asesinato por piedad es un recorrer obsesivo por un laberinto son fin. Un laberinto íntimo, de historias de infancia y juventud que han quedado clavadas, inconclusas, a medio elaborar y digerir. Es un esfuerzo por salir de este laberinto que tiene características específicas: es una familia judía, asquenazi. Con un padre, un reconocido pediatra, medio judío y medio goy (no judío).

A la Lucy no es necesario empujarla para que se sintiera con derechos, ella los merece por cuna, por ley natural, por ser hija de Abraham, el caballero por antonomasia, el primer caballero, el único caballero. No hubo otro igual, y menos el padre Alberto, el marido mal escogido, el anti-caballero.” (p 72-73)

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Ficción y no tanto

Asesinato por piedad está escrito como un diario de vida. Como un relato autobiográfico, con muchos pasajes muy íntimos de diversa índole. En ese sentido, el relato deja en permanente duda qué tanto es ficción y cuánto es realmente autobiográfico (más allá que toda obra siempre habla del creador).
Lo anterior, se ve reforzado por hechos como que la autora, Ximena Hinzpeter, es de familia judía, o que su padre, ya fallecido, era médico.

Esta duda, que por un lado da verosimilitud y cierta autoridad en lo relatado, al ser temas conocidos, vividos por la autora, al mismo tiempo dejan al lector(a) en una situación compleja. Es como ser un voyerista, estar al borde de un abismo, ingresar en una intimidad que, a ratos, puede ser perturbadora, casi violenta.

Laberinto

Asesinato por piedad puede ser leído como el intento por salir de un laberinto. O por llegar a su centro. O por los dos, al mismo tiempo. Un laberinto hecho de historias, afectos y traumas familiares, y culturales. Un laberinto con pasajes cariñosos, luminosos, pero donde prevalecen los desencuentros, quiebres, imposiciones, traumas.

El matrimonio con un no judío es visto como una traición al corazón de la identidad, incluso entre los que saborean lenguas de erizos o lonjas de jamón serrano, como empezaron a hacer al apearse del barco en Buenos Aires los inmigrantes que los anteceden. Casarse con goy, especialmente con mujer goy, como hizo el padre de Alberto, no se hace. Más allá de aquello en que creas o no, más allá de que comas chancho o mariscos, especialmente en Yom Kipur, no, no nomás. No guarda relación con la fe sino con el ser pueblo, y uno se casa, en casa.(p 100)

Como en todo laberinto, se transita en la búsqueda de una salida -o del centro- que no se sabe cuál es. Más allá que se conozca el desenlace, que no es el tema de fondo. Así, se van juntando recuerdos, vivencias, afectos, mandatos culturales y familiares. Y en este recorrido y escarbar, se pasa y se vuelve a pasar por los mismos pasadizos, pero abriendo la posibilidad de continuarlos por otra desviación.

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Asesinato por piedad es obsesivo, con la urgencia del padre que cada vez está más ausente, más ido. Con el apremio de descubrir y sanar. De reconciliarse con él, con la propia vida. Y con el hecho de pertenecer a una comunidad con la que no se encaja, y que te lo recuerda periódicamente.

Asesinato por piedad es un libro denso, a ratos pesado de leer. Por las repeticiones, por lo obsesivo, por los egos en juego. Por su intensidad y lo expuesto, en término de intimidades, incluyendo aspectos culturales.

El libro de Ximena Hinzpeter es valiente. Es un ejercicio de búsqueda y un mostrar mundos íntimos, familiares y culturales -judíos- que permiten entender mejor nuestros propios mundos interiores, familiares y afectivos, como de esa particular comunidad cultural. Y, en contraste, de nuestra propia cultura.

Asesinato por piedad, Ximena Hinzpeter, Zuramérica Ediciones

Asesinato por piedad

Ximena Hinzpeter Kirberg
Zuramérica Ediciones & Publicaciones

Santiago de Chile, noviembre de 2025