Vida
Síndrome de Peter Pan: Cuando los adultos se niegan a madurar
Publicado por: Comunicado de Prensa
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Aunque se supone que las personas maduran alrededor de los 24 o 25 a√Īos seg√ļn la ciencia, existen adultos que parecen negarse a madurar, convirti√©ndose en ‚Äúeternos ni√Īos‚ÄĚ. En estos casos, el rol de los padres es clave.

En psicología se suele hablar de la existencia de un ordenamiento de las etapas de desarrollo de las personas, con características propias y con inicios y términos que muchas veces se funden para dar paso a la etapa siguiente. Sin embargo, el ritmo de este proceso no es necesariamente uniforme en todas las personas y en muchas ocasiones pareciera que algunos seres humanos están viviendo una etapa que no les corresponde a su edad.

Este es el caso de adultos con rasgos infantiles e inmaduros, popularmente conocido como el Síndrome de Peter Pan.

‚ÄúEn ciertos espacios sociales se habla del S√≠ndrome de Peter Pan, refiri√©ndose principalmente a hombres que tienen dificultades en comprometerse y que buscan relaciones con personas m√°s j√≥venes como una forma de alargar la juventud. Aunque tambi√©n hay mujeres que conservan funcionamientos muy infantiles, pese a que no se hable mucho de ello‚ÄĚ, indica Mar√≠a Ester Buzzoni, Secretaria de Estudios de la Escuela de Psicolog√≠a de la Universidad del Pac√≠fico.

La especialista explica que la dificultad para crecer puede darse en diversos aspectos de la vida adulta: en el manejo de las finanzas, la autonomía y la capacidad para vivir separados de los padres, la capacidad para afrontar ciertas responsabilidades laborales, etc.

Aunque las personalidades infantiles tienen diversas manifestaciones, est√°n marcadas principalmente por una importante dificultad para asumir responsabilidades y hacerse cargo de tareas propias de la adultez.

‚ÄúEn este sentido, es importante volver a pensar que si bien a todos se nos hace dif√≠cil alg√ļn aspecto, la mayor√≠a de nosotros tendemos a abordarlo, a pedir ayuda, a enfrentarlo y a aprender. Sin embargo, existen algunas personas que no son capaces, que se niegan a ello o que, definitivamente, ni siquiera son conscientes de que no est√°n haci√©ndose cargo de tales tareas o dimensiones de la vida‚ÄĚ, comenta Buzzoni.

Hay que tener claro que de alguna manera todas las personas conservamos ciertos aspectos infantiles y todos funcionamos a partir de experiencias de la infancia temprana, de modo m√°s o menos consciente.

‚ÄúLo que puede ser m√°s complejo de abordar son aquellos casos en que el funcionamiento infantil de una persona afecta sus relaciones con los otros o afecta directamente a los que lo rodean. Personas que no se hacen cargo de lo que les ocurre a los dem√°s con su actuar, personas que no asumen sus responsabilidades adecuadamente o que no pueden comprometerse con otros, son personas cuyo modo de funcionar afecta directamente a otros‚ÄĚ, precisa.

Pero, ¬Ņqu√© razones hay detr√°s de estos comportamientos? La experta de la Universidad del Pac√≠fico se√Īala que muchas veces experiencias traum√°ticas en la infancia tienden a repetirse en la adultez, as√≠ como los conflictos de los padres con sus propias tareas de adultos: los hijos pueden tener conflictos en su vida adulta como producto de la identificaci√≥n con experiencias dif√≠ciles de los padres. Por otra parte, puede haber estilos de crianza que infundan miedo o inseguridad en los hijos frente a ciertos desaf√≠os de la vida.

‚ÄúLos padres pueden tender a proteger mucho a los hijos y no dejarlos vivir experiencias de confianza en sus propios recursos para afrontar la vida. Y, por el contrario, puede haber casos en que los padres pueden tambi√©n desprotegerlos mucho, exponi√©ndolos a experiencias que los superan emocionalmente, de modo que se instale una experiencia traum√°tica que los deje sin recursos para confiar en s√≠ mismos. Tales experiencias pueden tener que ver con la violencia entre los padres, el abuso sexual u otras experiencias que se instalen como traum√°ticas para un ni√Īo‚ÄĚ, dice la psic√≥loga.

No obstante, esto tiene remedio. ‚ÄúLas experiencias de la vida siempre son una buena oportunidad para hacer un nuevo intento de crecer. Sin embargo, cuando una persona se da cuenta de que por m√°s que lo intente, no logra superar sus dificultades, existen las experiencias terap√©uticas que pueden permitir sobrepasar con la ayuda de otro esas dificultades. Y tambi√©n es posible pensar que una pareja puede ser en s√≠ misma una experiencia de cambio‚ÄĚ, se√Īala.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, es fundamental el rol de los padres desde la ni√Īez, para ayudar a los hijos a crecer en forma aut√≥noma y segura.

‚ÄúSiempre es importante acompa√Īar a los hijos en sus tareas vitales y estar pendientes de sus dificultades para poder acompa√Īarlos y alentarlos. Asimismo, hasta terminada la tarea de acceso a la adultez, una vez que los hijos finalizan su educaci√≥n, la funci√≥n de los padres es ayudar a los hijos a buscar los medios para superar sus dificultades‚ÄĚ, concluye la especialista.

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