Un video protagonizado por un obrero chileno se volvió viral en redes sociales por una explicación coloquial sobre una de las preguntas que más surgen en Chile tras la serie de terremotos en Sudamérica: ¿por qué los edificios aquí no se caen como en otros países?
“Cualquier fierro” dice el trabajador, que plantea como idea central que este tipo de armazón sería el gran responsable de las edificaciones seguras en nuestro país.
Los especialistas coinciden en que el obrero tiene una base correcta; eso sí, precisan que están diseñados para resistir movimientos sísmicos mediante una combinación de materiales con la capacidad de deformarse sin colapsar.
¿Por qué los edificios en Chile resisten terremotos?
Felipe Andrade, ingeniero civil estructural de la Universidad del Bío-Bío (UBB), explicó a BioBioChile que el concepto fundamental detrás de esta capacidad es la ductilidad. “En términos simples, significa que una estructura puede experimentar deformaciones importantes durante un terremoto y disipar parte de la energía liberada sin sufrir un colapso repentino“.
El objetivo del diseño sísmico no es necesariamente que el edificio permanezca completamente intacto después de un terremoto, “sino que pueda sufrir daños controlados y reparables, manteniendo su estabilidad”.
Ese principio permite entender mejor la función del acero que el trabajador identifica coloquialmente como “fierro”. En una estructura de hormigón armado, el hormigón y el acero cumplen funciones diferentes y complementarias, añade el ingeniero.
En concreto, el hormigón posee una elevada resistencia a la compresión, dice, mientras que el acero tiene una gran capacidad para resistir esfuerzos de tracción. Al trabajar conjuntamente, ambos materiales permiten que la estructura soporte las distintas fuerzas que aparecen durante un terremoto.
No se trata simplemente de poner “mucho fierro”
Para Andrade, la estructura debe ser capaz de disipar la energía del terremoto mediante deformaciones y daños controlados, evitando una llamada “falla frágil”, en la que un elemento pierde su capacidad resistente de manera súbita y puede desencadenar un colapso.
En esa línea, el experto ejemplifica con una comparación sencilla. “Un elemento frágil se comporta, en términos generales, como un vidrio: puede resistir hasta cierto punto, pero cuando supera su capacidad, puede romperse abruptamente. Una estructura dúctil, en cambio, tiene la posibilidad de deformarse y absorber energía antes de alcanzar una condición crítica”
Por su lado, Pablo Espinoza Poblete, ingeniero constructor de la UBB, utiliza una comparación con el cuerpo humano para explicar el principio. El edificio necesita una estructura resistente, equivalente al sistema óseo, pero también materiales capaces de trabajar conjuntamente, explicó también a BioBioChile.
“En la construcción, la fundación, la estructura de acero y el hormigón forman parte de un sistema diseñado para transmitir y resistir las cargas”, graficó.
“Una buena base para asentar un edificio” es fundamental, señala Espinoza. Antes de levantar una estructura, se debe considerar el suelo sobre el cual estará construida, definir las fundaciones apropiadas y determinar cómo se distribuirán los elementos resistentes hacia los niveles superiores.
Por eso, “no es posible afirmar que un edificio sea seguro simplemente porque tenga mucho acero”. La cantidad y disposición de la armadura responden a cálculos estructurales, características del edificio, cargas, geometría, materiales, condiciones del terreno y exigencias normativas.
La norma sísmica en Chile
Junto a lo anterior, Andrade explica que Chile cuenta con normas específicas para el diseño de edificaciones y estructuras industriales. Estas regulaciones establecen exigencias destinadas a que respondan de manera adecuada frente a los movimientos sísmicos, donde se establece cierto porcentaje que correlaciona la cantidad de fierro y de hormigón para una columna, muro o losa, etc.
Al respecto, los edificios deben cumplir criterios destinados a lograr un comportamiento sísmico adecuado.
El ingeniero destaca que las normas también se actualizan con el tiempo, pues cada terremoto proporciona información que permite estudiar cómo respondieron realmente las estructuras y perfeccionar los criterios de diseño.
Por otro lado, añade que “mucha gente critica un poco la arquitectura de nuestros edificios porque para nosotros es muy importante también que esta cumpla con ciertas formas para que se comporte sísmicamente bien. Necesitamos que sean lo más simétricos posibles para que no haya excentricidades”.
Por último, precisó que “en Chile estamos muy preparados para los sismos” y que desde aquí salen “los mejores ingenieros civiles estructurales del mundo”.
Andrade también llama a evitar la desinformación. En particular, advierte contra teorías que pretenden predecir un terremoto en Chile a partir de que haya ocurrido uno previamente en otro país.
Que se registre un sismo en Perú, Colombia o Venezuela no significa que otro terremoto esté “viajando” hacia Chile. “La actividad sísmica no funciona de esa manera y no existe evidencia científica que permita establecer esa relación como método de predicción.”
Para concluir, recomienda “vivir tranquilo, confiado en que es un país que está preparado. Nuestros diseños sísmicos están resguardados y son muy estrictos”, cerró el experto.