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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Programa HAARP ha sido objeto de teorías conspirativas relacionadas con los terremotos y fenómenos climáticos recientes. Sin embargo, su objetivo real es estudiar la ionosfera, una capa activa de la atmósfera donde se forman las auroras. Iniciado en los 90 por el Congreso de EE. UU., HAARP es gestionado ahora por la Universidad de Alaska Fairbanks y es una instalación abierta a científicos e investigadores para estudiar procesos atmosféricos. Contrario a las teorías, HAARP no tiene impacto en el clima, control mental o terremotos, ya que se enfoca en la ionosfera y sus interacciones.

Durante años, el Programa HAARP ha sido foco de teorías conspirativas y, en los últimos días, se ha intensificado debido a los recientes terremotos que han ocurrido en distintos lugares del mundo y los fenómenos climáticos traídos por El Niño. Sin embargo, poco tiene que ver con el clima o las ciencias geológicas.

HAARP son las siglas de Programa de Investigación Auroral Activa de Alta Frecuencia y, en estricto rigor, es el transmisor de alta potencia y alta frecuencia (HF) más avanzado del mundo para el estudio de la ionosfera, que es una capa muy activa de la atmósfera.

De acuerdo con la NASA, en esta capa los gases son agitados por la radiación solar para formar iones, que tienen una carga eléctrica. Estas partículas cargadas son afectadas por los campos magnéticos tanto de la Tierra como del Sol y allí se producen las famosas auroras.

Con HAARP, los científicos estudian los procesos físicos que ocurren en la ionosfera y otras capas de la atmósfera que interactúan con ella.

El programa comenzó a principios de los 90’s y fue una iniciativa del Congreso de Estados Unidos para estudiar en detalle la atmósfera superior de la Tierra y sus efectos en la propagación de ondas de radio, con el objetivo de comprender y utilizar esta información para mejorar los sistemas de comunicación y vigilancia, tanto para fines civiles como de defensa.

Inicialmente, era gestionado por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y la Armada de los Estados Unidos, pero en 2015 se convirtió en un centro de investigación de la Universidad de Alaska Fairbanks, institución que continúa con la exploración de la fenomenología ionosférica.

¿Cómo funciona el Programa HAARP?

Contrario a lo que señalan las conspiraciones, no hay mucho secretismo sobre HAARP. De acuerdo con la web oficial del programa, no es clasificado y la información de sus investigaciones, de hecho, es pública.

Quienes acceden a estas instalaciones son principalmente científicos e investigadores, especialmente físicos e ingenieros, así como estudiantes, científicos del gobierno o especialistas de empresas privadas interesadas en las aplicaciones de los estudios sobre la ionosfera.

Incluso a veces, las instalaciones ubicadas en Gakona, Alaska, tienen jornadas abiertas al público donde pueden asistir personas de todo el mundo.

Allí, los científicos en concreto utilizan transmisores de radio de alta frecuencia para calentar pequeñas regiones de la ionosfera, observar sus efectos y hacer diversos experimentos. Con la instrumentación de HAARP pueden hacerlo a voluntad, es decir, controlando estas perturbaciones de la ionosfera y sus capas cercanas, ya que cuando ocurren naturalmente son aleatorias y difíciles de observar.

Esto último no causa mayores efectos en el medio ambiente, porque la ionosfera es muy turbulenta y constantemente se renueva y agita por acción del Sol. Entonces, los efectos que inducen los científicos con HAARP se disipan rápidamente.

Las conspiraciones no pueden ser ciertas

Una de las mayores conspiraciones sobre el Programa HAARP es que lo utilizan para controlar el clima, pero esto es imposible porque las ondas de radio que transmiten sus instrumentos no son absorbidas ni interactúan con la troposfera o la estratosfera, que son las dos capas de la atmósfera responsables del clima en la Tierra.

Otra teoría sostiene que es utilizado para el control mental de las personas, pero para ello este programa también tendría que estudiar la neurociencia, un campo muy complejo de la medicina. Sin embargo, está dedicado exclusivamente a la ionosfera.

Lo mismo ocurre en el caso de los terremotos. En los últimos días, incluso especialistas han salido a aclarar que HAARP no tiene nada que ver con la geofísica, por el simple hecho de que sus instrumentos están orientados hacia arriba, donde está la atmósfera, y no hacia el interior de la Tierra, donde ocurren los mecanismos que generan eventos sísmicos.

Dean Whitman, geofísico de la Universidad Internacional de Florida, dijo recientemente que estas afirmaciones son “ridículas” y argumentó que “existe cero fundamento físico para que las transmisiones de radiofrecuencia tengan efecto alguno en la ocurrencia de terremotos”.

*Las investigaciones del Programa HAARP están disponibles en distintas publicaciones científicas desde 1990. El sitio del programa tiene una bibliografía de publicaciones hasta el 2010 y también hay una sección donde se pueden ver los datos en tiempo real que toman los instrumentos pasivos de HAARP.