En los últimos meses, varios terremotos de magnitud superior a 7 se han registrado en diferentes partes del mundo. Uno de 7,8 en Filipinas el 7 de junio, dos de 7,2 y 7,5 en Venezuela el 24 de junio, uno de 7,3 en México el 17 de julio y otro de 7,4 en Colombia el 10 de agosto. Este jueves se sumó otro a la lista, un terremoto 7,2 en Perú.
Se trata de una situación que, para muchos, resulta inusual, y que ha sido objeto de un sinfín de teorías y especulaciones respecto a su origen y a si es algo que podría continuar ocurriendo.
¿Está temblando más en el mundo?
Ante la percepción de que en los últimos meses se han registrado más terremotos y sismos de gran magnitud alrededor del mundo, BioBioChile consultó al geofísico y profesor asociado de la Universidad Católica de Temuco, Cristián Farías, quien fue enfático en descartar que actualmente esté temblando más que en otros períodos.
Según explica, en el mundo tiembla bastante y es normal que se registren sismos de magnitud siete o más grandes en un año común, pero “los sismos no ocurren a un ritmo constante. Ocurren cuando pueden y cuando quieren, digámoslo. Así que no, si tú comparas con los años anteriores, no estamos teniendo más sismos de magnitud siete o mayor en el mundo”.
“Lo que pasa es que, claro, han ocurrido justo en zonas que conocemos y hemos visto desastres asociados, y por supuesto que estamos como más pendientes, más sensibles, pero no, nada del otro mundo”, enfatizó.
¿Se puede establecer una relación entre estos sismos?
Que varios de estos terremotos hayan tenido lugar en un relativamente corto periodo de tiempo ha llevado a muchas personas a especular que podría tratarse de fenómenos conectados. No obstante, Farías descartó cualquier tipo de relación entre los sismos que han ocurrido en el último tiempo.
“Lo de Colombia, con lo de Venezuela, con lo de Perú, con lo de Indonesia, obedecen a lo que pasa en cada uno de esos lugares por su cuenta propia. Están superalejados unos respecto a otros como para tener algún tipo de influencia causal entre ellos, e incluso muchas veces son de mecanismos totalmente distintos. Así que no, no tienen una conexión”, aseguró.
¿Es atribuible al “cinturón de fuego”?
Un concepto que se repite mucho dentro de la discusión sobre la seguidilla de terremotos en el último tiempo es el “cinturón de fuego del Pacífico”. Esto, ya que coincide en que muchos de los lugares donde ha habido sismos se han ubicado en este lugar. Pese a esto, el experto en terremotos toma distancia de este comentario, ya que considera que “induce a un error muy grande”.
“El error es que cuando tú hablas de Cinturón de Fuego del Pacífico, te quedas con la idea de que todo es un gran sistema. Y si te quedas con la idea de que todo es un gran sistema, entonces puedes empezar a buscar relaciones donde no las hay. Ves que tiembla en Japón, ves que tiembla en Indonesia, ves que tiembla en Chile y dices: ‘Oh, se está activando el Cinturón de Fuego’. Y no, no se está activando porque no es una cosa real”, puntualizó.
Farías explica que lo que existe son un montón de límites de placas distintos, cada uno con su dinámica propia y que genera terremotos a su propio ritmo. Por lo tanto, no se conectan causalmente uno respecto al otro. Es decir, lo que pasa en Indonesia no tiene nada que ver con lo que pasa en Chile, lo que pasa en Chile no tiene nada que ver con lo que pasa en Perú, y lo que pasa en Colombia no tiene nada que ver con lo que pasa en California.
¿Se puede predecir un terremoto?
Cada vez que ocurre una seguidilla de sismos o un terremoto de gran magnitud en algún lugar del mundo, surge la pregunta sobre si es posible anticipar cuándo y dónde podría ocurrir el próximo gran movimiento telúrico en Chile. Sin embargo, a diferencia de otros fenómenos naturales, los terremotos todavía no pueden predecirse con precisión.
“Aún no es posible predecir un terremoto porque para predecir tienes que saber decir cuándo, dónde y de qué tamaño va a ser el evento. Y eso es difícil, eso es como decir que ‘el 30 de abril de tal año va a haber un terremoto de magnitud 8.3 cerca de San Antonio’. Pero no sabemos, no tenemos cómo hacer eso, simplemente no. No tenemos la técnica apropiada para ello, no la hemos descubierto. Y puede que incluso nunca podamos, porque los terremotos pareciera que se las arreglan para ser muy impredecibles. Así que no, no podemos predecir terremotos todavía”, enfatizó Farías.
¿Podría ocurrir un gran terremoto en Chile?
Que los terremotos no puedan predecirse no significa que Chile esté libre de la posibilidad de enfrentar nuevamente un evento de gran magnitud. Por el contrario, las características tectónicas del país hacen que este tipo de fenómenos formen parte de su escenario sísmico. Sin embargo, que recientemente hayan ocurrido terremotos en otros países de la región no significa que Chile sea necesariamente el siguiente.
“Por supuesto, Chile puede recibir un terremoto grande porque tiene las condiciones para eso, pero el que pase o no pase ahora no depende de Perú, no depende de Colombia, no depende de Venezuela. No es que Chile sea el siguiente, ni mucho menos”.
El especialista explica que existen zonas del territorio nacional donde se ha identificado una acumulación de energía suficiente como para eventualmente generar un gran terremoto. Esto permite conocer los lugares que presentan un mayor potencial sísmico, pero no establecer cuándo ocurrirá el próximo evento.
“¿Puede pasar? Claro que puede pasar. Tenemos cuatro zonas en el país donde podemos tener un gran terremoto y lo sabemos porque se ha estudiado dónde, digamos, falta un terremoto, dónde se ha acumulado suficiente energía para incubar uno. Pero no por eso significa que vamos a tener el siguiente gran terremoto del mundo aquí. No lo sabemos”, señaló.
En ese sentido, la incertidumbre sobre el momento exacto en que podría producirse un terremoto no permite establecer si ocurrirá próximamente o dentro de décadas. Por ello, más que intentar anticipar una fecha, el foco debería estar puesto en la preparación ante un escenario que, por las características geológicas del país, forma parte de una posibilidad permanente.
“Podría pasar ahora uno grande, podría darse en un año más, podría darse en 20 años más; hay que ver, pero no, no tenemos cómo predecirlo. La cosa es que Chile no tiene por qué ser el siguiente, digámoslo. Si se dan, si tienen las condiciones para desencadenarse, pueden darse básicamente cuando quieren. No pensemos esto porque no nos ayuda y porque no nos sirve para la preparación tampoco. La preparación va por otro lado, va por el lado de entender el escenario sísmico al que nos enfrentamos y de ahí ya trabajar mucho más para poder resolver todos los problemas que tenemos”, concluyó el geofísico.