Recientemente, Estados Unidos presentó su nueva edición de las Guías Dietéticas para Estadounidenses (GDA) de 2025-2030, donde realizaron diversos cambios a la pirámide alimentaria tradicional, básicamente, invirtiéndola.
Algunos de los más importantes, por ejemplo, fueron que los cereales quedaron al final de la pirámide, igual que las legumbres, pese a que tienen un importante papel en los patrones dietéticos saludables.
Esto generó opiniones diversas, pero hay un punto preocupante que algunos expertos están mencionando y es que, por primera vez en 45 años desde que se actualizan estas guías, se eludió el procedimiento científico estándar que las rige.
Juan Alfonso Revenga Frauca, experto en nutrición humana y dietética de la Universidad Internacional de Valencia y la Universidad San Jorge, y José Miguel Soriano del Castillo, catedrático de nutrición y bromatología en el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, de la Universidad de Valencia, explican esto en un artículo que ambos escribieron para The Conversation.
¿Cómo se hizo la nueva pirámide alimentaria?
De acuerdo con Revenga y Soriano, las guías se actualizan cada 5 años mediante un riguroso procedimiento, el cual supervisan tanto el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) como el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS).
El proceso dura unos dos años y es totalmente transparente, incluyendo una etapa de consulta pública, un Comité Asesor de las Guías Alimentarias (que es un panel independiente de 10 a 20 expertos) y análisis de evidencia científica.
A partir de allí se elabora un informe que se remite al USDA y al HHS, quienes redactan las guías finales. Sin embargo, con la administración de Donald Trump, el informe de 421 páginas del Comité Asesor fue sometido a una revisión “inédita y muy rápida” (solo 6 meses) para supuestamente “corregir deficiencias”.
Fue entonces que un panel alternativo de expertos emitió otro informe para el que no se consideraron mecanismos de transparencia y participación pública.
En 90 páginas, este informe alternativo rechazó más de la mitad de las recomendaciones del informe original y otras las aceptó solamente de manera parcial. Revenga y Soriano dicen que “el resultado es elocuente: solo 14 se aceptan íntegramente, 12 parcialmente y 30 se rechazan por completo”.
Acusan malismo e ideología
Los expertos acusan que el gobierno de Trump, más específicamente el movimiento Make America Healthy Again (MAHA), impulsado por el secretario de salud Robert F. Kennedy Jr. hizo una “ostentación clara e inequívoca de lo que le parece el informe original del Comité Asesor, en lo que podría interpretarse como una manifestación de ‘malismo"”.
Recordemos que, el malismo es aquel concepto que en la última década se usa para describir un “mecanismo propagandístico que consiste en la ostentación pública de acciones o deseos tradicionalmente reprobables con la finalidad de conseguir un beneficio social, electoral o comercial”.
El informe alternativo hizo una lista donde enumeró cada una de las recomendaciones originales para determinar cuáles aceptaban y cuáles no. “El checklist funciona como un ‘mira lo que hago con tus recomendaciones’ elevado a categoría de mensaje”, critican los expertos.
Además, cuestionan algunos puntos de este informe, como el llamado “Apoyando la salud de la testosterona en hombres”, que está en la página 64. Revenga y Soriano dicen que es “un elemento innecesario a la luz de las necesidades en salud pública, pero que encaja con una exaltación ideológica de la masculinidad”.
“El informe alternativo también añade otras capas de inquietud: muchos de sus autores presentan importantes vínculos con la industria láctea y del ganado vacuno (como se puede comprobar consultando las páginas 11-18 del informe alternativo), sectores particularmente beneficiados por las nuevas GDA”, plantean.
Las guías actuales también señalan que la crisis de salud en la población estadounidense se debe a las recomendaciones previas de otras guías, pero los expertos dicen que es una falacia, ya que, según esta lógica, las GDA tendrían que haber recomendado snacks dulces o salados, bollería, cereales de desayuno azucarados y ultraprocesados, lo cual jamás han hecho.
“En definitiva, las GDA 2025-2030 no solo resultan científicamente controvertidas y contradictorias, sino que también hacen gala de un radicalismo procedimental importante, aportando una receta que combina unos pocos ingredientes saludables con generosas dosis de ideología e intereses corporativos“, concluyen.
Referencias:
Guías Dietéticas para Estadounidenses (GDA) de 2025-2030
https://realfood.gov/
Dietary Guidelines For Americans (Texto)
https://cdn.realfood.gov/DGA.pdf
Informe original:
Scientific Report of the 2025 Dietary Guidelines Advisory Committee
Informe alternativo:
The Scientific Foundation For The Dietary Guidelines For Americans
Artículo en The Conversation:
La cara oculta de la nueva pirámide nutricional estadounidense