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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Consumir marihuana una o dos veces al mes afecta el rendimiento escolar y la salud emocional en adolescentes, según estudio de la Universidad de Columbia. El consumo frecuente aumenta la angustia emocional y los problemas sociales y académicos. Los productos actuales son más potentes, con mayor contenido de THC. Consumir cannabis durante la adolescencia puede tener efectos duraderos en funciones cognitivas. El estudio analizó a más de 160,000 estudiantes, encontrando que incluso un consumo ocasional puede llevar a síntomas de depresión, ansiedad y mal rendimiento académico.

Consumir marihuana solo una o dos veces al mes se asoció con un menor rendimiento escolar y angustia emocional en adolescentes, según un amplio estudio nacional realizado por investigadores del Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia (EEUU), publicado recientemente en ‘Pediatrics’.

El estudio muestra que cuanto más consumían cannabis los adolescentes, más propensos eran a reportar angustia emocional y otros problemas sociales y académicos.

Un consumo esporádico parece inofensivo, pero no lo es

“Si bien estudios previos se han centrado en los efectos del consumo frecuente de cannabis entre adolescentes, nuestro estudio reveló que cualquier cantidad de consumo de cannabis puede poner a los niños en riesgo de retraso escolar, y quienes consumen con mayor frecuencia podrían ser los que presentan mayor riesgo”, afirma Ryan Sultán, profesor adjunto de psiquiatría clínica y director del estudio.

“Unos pocos pitos ‘inofensivos’ pueden convertirse en una bola de nieve de consecuencias académicas graves. Los adolescentes que lo consumen regularmente suelen tener dificultades para concentrarse, faltan a la escuela y pueden perder el interés en sus planes de futuro”, afirma Sultán, quien estudia el consumo de sustancias en adolescentes.

“El impacto en la vida real puede ser drástico”, dice Sultán. “No es raro que un adolescente fume marihuana solo unas cuantas veces antes de mostrar síntomas de abstinencia y empeorar su estado de ánimo”, añade.

Cada vez más THC

Los científicos están especialmente preocupados porque los productos de cannabis actuales contienen de dos a tres veces más THC (el ingrediente que produce el efecto psicoactivo) que en el pasado, lo que los hace más potentes.

Estudios previos han demostrado que consumir cannabis durante la adolescencia, cuando el cerebro aún está desarrollando conexiones neuronales cruciales, puede tener efectos duraderos en funciones cognitivas cruciales para el rendimiento académico.

“El cerebro de un adolescente aún está desarrollando los circuitos de aprendizaje, autocontrol y regulación emocional. Consumir cannabis, incluso de forma casual, durante estos períodos críticos de crecimiento interfiere con dichos procesos y puede afectar el desarrollo normal”, afirma Tim Becker, psiquiatra infantil y adolescente de Weill Cornell Medicine y coautor del estudio.

Detalles del estudio

El nuevo estudio analizó datos de una encuesta representativa a nivel nacional a más de 160.000 estudiantes estadounidenses de octavo, décimo y duodécimo grado, realizada entre 2018 y 2022.

Más de una cuarta parte de los encuestados informaron consumir cannabis; menos del 20% informaron consumir cannabis mensualmente o con menor frecuencia; y porcentajes mucho menores dijeron consumir cannabis semanalmente o casi todos los días.

En el estudio, los adolescentes que consumían cannabis una o dos veces al mes reportaron tasas más altas de síntomas similares a la depresión, ansiedad y comportamiento impulsivo que quienes se abstenían. Los consumidores casi diarios tenían casi cuatro veces más probabilidades de obtener malas calificaciones y se desconectaban frecuentemente de las actividades escolares. Estas asociaciones fueron aún más fuertes en el caso de los consumidores de cannabis más jóvenes.

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Qué deben hacer los padres y cuidadores?

Los expertos recomiendan tener conversaciones francas y sin prejuicios con los adolescentes sobre el cannabis desde el principio y con frecuencia.

“Asegúrense de que entiendan que ‘natural’ no significa ‘seguro’; los padres también deben estar atentos a señales de advertencia como malas calificaciones, cambios de humor o pérdida de interés en pasatiempos, y considerar que el cannabis podría ser un factor”.