El primer Congreso Político-Estratégico que recientemente culminó en el Frente Amplio nos dejó una relevante síntesis colectiva sobre el país y partido que queremos seguir construyendo como militantes. Hacer del Frente Amplio un partido socialista, feminista y comprometido con más democracia y poder de decisión para las comunidades nos exige como militantes trabajar por un partido robusto y dialogante que ponga en el centro la plena realización de su proyecto país en los territorios.
Pero, aunque lo anterior ha recibido en más de una oportunidad la atención por parte de nuestros espacios de deliberación, aún permanece un debate pendiente sobre nosotros mismos, ¿cómo nuestras estructuras logran materializar un proyecto socialista que involucre a toda nuestra militancia y le hable a la gran mayoría del país?
Esto, porque levantar proyecto socialista de mayorías sin duda es una tarea que debe partir por casa, donde la construcción de un partido profundamente arraigado en el territorio es más que solo una tarea, es un mandato. Hoy somos la colectividad con más militantes de Chile, lo que puede ser una fortaleza enorme o transformarse solo en un abultado padrón si no la traducimos en presencia real en los territorios.
El proceso congresal demostró que cuando abrimos espacios de discusión de verdad, cercanos, en el barrio y entre pares, la militancia se activa y busca formas de incidir en la estructura partidaria. La tarea ahora es que ese arraigo no dependa de un congreso cada tantos años, sino que sea la forma permanente de hacer partido: espacios territoriales activos todo el año, coordinación real con juntas de vecinos, comités de seguridad, sindicatos, organizaciones de mujeres, colectivos socioambientales y agrupaciones estudiantiles, y una relación de doble vía con nuestros gobiernos comunales y representantes, que hoy son, muchas veces, la cara más cercana y más creíble del Frente Amplio para la gente. Un partido que sólo aparece en campaña no construye la confianza y sociedad democrática necesaria para ser mayoría social. Un partido que sostiene el trabajo territorial entre elecciones, sí.
Pero buscar un partido inserto también requiere de una estructura partidaria interna donde el foco sea discutir, dialogar y construir política, no sólo para ratificar y gestionar. No queremos un partido donde la deliberación se agote en un congreso ideológico y el resto del tiempo funcionemos por inercia o por decisiones ya acordadas por círculos cada vez más reducidos de toma de decisión. La experiencia de las unidades congresales tiene que ser la regla y no una excepción. Eso significa fortalecer los espacios donde la militancia decide y no solo opina: plebiscitos internos cuando corresponda, rendición de cuentas efectiva de quienes ocupan cargos de representación, y una Directiva Nacional que informe y consulte rigurosamente.
Un partido que le teme a su propio debate interno está destinado a pavimentar el camino de la minoría y no logra consolidarse en la conducción de un bloque progresista para transformar Chile. Es justamente la discusión y ser un partido que vive la democracia lo que nos fortalece frente a las políticas regresivas del Partido Republicano, y que nos proyecta hacia políticas para promover un país justo y no solo para “sostener los muebles”. Un ejemplo de ello son los múltiples encuentros programáticos que nuestra lista desarrolló a lo largo de todo el país para levantar las prioridades programáticas para el siguiente periodo, porque el partido que queremos se construye entre todos y todas.
En esto, el Congreso lo dijo fuerte y claro, ser un proyecto socialista, no puede quedarse únicamente en un principio, requiere darle valor y hacerlo carne en nuestra cotidianidad militante. Debemos sacar provecho de nuestra diversidad y de las tradiciones militantes diversas y únicas que nos constituyen como Frente Amplio, que nos acercan a la vida de los chilenos y chilenas y nos permiten construir una identidad nueva con anclaje social.
Los espacios del Frente Amplio deben poder ser ocupados por cualquier militante, sin importar de dónde venga, siempre que se los haya ganado con trabajo, con arraigo, con ideas y convicción, y que sea fruto de la deliberación. Esa es la prueba real de que la fusión terminó: cuando deje de importar más el círculo de pertenencia anterior que las distintas trayectorias militantes que componen nuestro proyecto.
Próximamente elegimos una nueva Dirección Nacional y, con ello, la conducción del Frente Amplio. Esta elección es la primera oportunidad, después del Congreso y de la unificación, para decidir si el Frente Amplio que queremos, uno arraigado, deliberante y sin cuoteos, se queda en el papel o se convierte en la forma cotidiana de hacer partido. Creemos en una Dirección Nacional que ponga la estructura del partido al servicio de las transformaciones que Chile necesita, con menos aparato y más territorio; menos verticalismo y más deliberación; y ser capaces de recoger toda nuestra diversidad militante para ponerla al servicio de las personas y de nuestro país.
Magda Cottet
Candidata a la Secretaría General Lista “Unidad para Avanzar”Leo Jofré
Candidato a la Secretaría Ejecutiva por la Lista “Unidad para Avanzar”
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