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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En el Centro de Esquí Corralco, ubicado en La Araucanía, un padre llegó con su hija fracturada y la posta solo pudo inmovilizarla con un cartón, careciendo de ambulancia para trasladarla al hospital cercano. A pesar de la importancia del centro para deportes invernales, su falta de ambulancias expone una grave falencia de seguridad para deportistas internacionales. Tras el accidente fatal del esquiador italiano Matteo Franzoso en La Parva, se cuestiona la seguridad en los deportes de riesgo en Chile.

‘Juanjo’ llegó a la enfermería del Centro de Esquí Corralco con su hija fracturada en uno de sus brazos. La atendieron e inmovilizaron con un cartón.

“Necesita radiografías, atención hospitalaria”, le comentaron en la pequeña posta cercana al volcán Lonquimay. “¿La pueden llevar en ambulancia?”, preguntó él. “No”, le respondieron. “No tenemos”, agregaron.

El centro invernal, ubicado en la comuna de Curacautín (región de La Araucanía), se ha convertido en los últimos años en uno de lo más importantes para la práctica de deportes invernales en Chile.

Sus pistas en la Reserva Nacional Malalcahuello, sumadas al escenario natural que otorga el volcán Lonquimay, atraen a equipos internacionales que aprovechan los últimos días del invierno chileno para mantenerse en nivel de competencia.

Pero las delegaciones europeas o norteamericanas que visitan Corralco suelen desconocer sobre su talón de Aquiles: la nula disposición permanente de ambulancias.

Según datos a los que accedió BioBioChile, mientras las normativas internacionales evolucionan hacia una tolerancia cero a los riesgos evitables en deportes de alto riesgo como son los invernales, en los centros de esquí chilenos la cosa sigue siendo diferente. Y el emplazado en Curacautín es el ejemplo más claro.

A un año de la muerte del seleccionado italiano Matteo Franzoso, quien falleció mientras entrenaba en La Parva (región Metropolitana), los estándares de seguridad de los deportes invernales en nuestro país están bajo la lupa.

“La valla contra la que se golpeó ya no está, pero van cada vez más rápido, las medidas de seguridad no son adecuadas”, lamentó la familia del malogrado esquiador con La Repubblica, cuestionando que la muerte de Franzoso no sirvió para aprender lecciones.

Pero mientras otros centros de esquí como Chillán y los de la región Metropolitana están preparados para algún accidente de los deportistas, Corralco mantiene su falencia histórica de no disponer con vehículos de emergencia propios.

Durante la temporada, salvo eventos organizados bajo los estamentos de la Federación Internacional de Esquí (FIS), que exigen la presencia de ambulancias de punto fijo, una urgencia médica depende de la respuesta del hospital de Curacautín -ubicado a más de 40 kilómetros del centro de esquí- y su disponibilidad de unidades de rescate.

‘Juanjo’, el toparse con ese escenario tras la caída de su hija, debió conducir por el maltrecho camino rumbo al hospital. Fueron unos 50 minutos, con la menor adolorida y aun inmovilizada con cartón.

“Somos un pequeño centro”

Contactados por BioBioChile, desde el Centro de Esquí Corralco reconocieron que operan sin un vehículo de emergencia fijo y que, en caso de siniestros, dependen de la respuesta que les dé el hospital de Curacautín.

Según explicó Jimmy Ackerson, gerente del recinto, en el lugar cuentan con dos postas con enfermeras en punto fijo, que son dirigidas por un médico que establece su sistema de turnos.

“Para emergencias más complejas, tenemos un acuerdo con Carabineros para disponer de una aeroambulancia que vendría desde Temuco”, añadió Ackerson.

Pero en emergencias como la de Franzoso, o cualquiera otra recurrente en deportes de riesgo como el esquí, esos minutos que tarda coordinar con un centro de asistencia pública o con un vehículo institucional a más de 80 kilómetros, pueden ser fatales.

“Somos un pequeño centro, la tasa de accidentes que necesitan atención de ambulancia no es más de una al mes”, se defendió Ackerson, justificando la ausencia de un transporte de apoyo vital en Corralco.

Según el gerente del recinto, han intentado entablar convenios con clínicas privadas, como los que tienen los centros de esquí de la zona centro sur, para contar con una ambulancia fija. Sin concretar nada por ahora.

Una normativa al debe

Pero la decisión del recinto emplazado en Curacautín tiene sustento. La norma oficial Nch3074, que establece los requisitos para el funcionamiento de un centro de esquí en Chile, no obliga a sus responsables a contar con un vehículo de apoyo vital. Data del año 2007.

La norma fija el marco ideal sobre cómo debe gestionarse un centro de esquí en materia de infraestructura y requisitos mínimos, pero deja muchos vacíos legales en cuanto a la responsabilidad de los recintos respecto a emergencias.

De hecho no es una Ley de la República ni un decreto obligatorio, por lo que la seguridad y los rescates en caso de emergencia son de exclusiva responsabilidad de los centros de esquí.

Chile es cada vez más atractivo para delegaciones internacionales de deportes invernales. Pero sus vidas, en caso de emergencias, siguen dependiendo de normativas anticuadas.

“Son deportes de riesgo, la gente sabe a lo que viene”, sostuvo Jimmy Ackerson. Y tiene razón. Pero un evento de gravedad, condicionado por la falta de medios de evacuación, será un escándalo que debilitará todo la construido con los años.