Gran conmoción generó la muerte de un niño de nueve años que cayó desde el piso 9 de un edificio en Santiago. A propósito de esta tragedia, cobró relevancia nuevamente el tema de las mallas de seguridad, y es que, lamentablemente, no son pocos los casos de niños que han caído desde altura en el último tiempo. El año pasado, la muerte de Valentín, en San Pedro de la Paz, impulsó una discusión sobre la obligatoriedad de su uso en edificios. En mayo de este año, el deceso de Isidora, una pequeña de dos años que falleció en condiciones similares, reactivó el debate al respecto.
A diferencia de los dos casos anteriores, en el caso de este domingo se pudo comprobar que la ventana desde la que se precipitó el menor sí contaba con una malla de protección. Sin embargo, esta se encontraba rota. Aunque aún no se ha establecido si el desperfecto era previo al accidente o si la malla se rompió producto de la caída, el hecho vuelve a poner sobre la mesa la importancia de mantener en buenas condiciones estos elementos de protección, especialmente en edificios donde viven niños.
En ese sentido, el llamado de Jaime Cepeda, experto en prevención de riesgo del IST, apunta precisamente al cuidado y revisión periódica de las redes de contención, con el objetivo de prevenir accidentes y reducir los riesgos asociados a ventanas y balcones. En conversación con Expreso Bío Bío, el experto señaló que es muy importante que estén en buen estado y se repongan cuando ya la condición lo amerita.
“Con las mallas, estar revisándolas constantemente, siempre con certificación. Ojo, que si es que le llega el sol, disminuye también su vida útil. Y nunca, nunca relajarse con los niños ahí”, apuntó.
Como regla general, las mallas de seguridad deben ser sometidas a una revisión sistemática y reemplazadas cada 2 o 3 años. De acuerdo con Eric Riveros, Ingeniero en Prevención de Riesgos UNAB, esta variabilidad depende de varios factores, tales como:
Material de la malla: Las mallas fabricadas con materiales de alta resistencia pueden ofrecer una mayor durabilidad.
Condiciones climáticas: La exposición continua a elementos externos puede acelerar el deterioro del material.
Mantenimiento y uso: Un adecuado cuidado y mantenimiento pueden extender la vida útil de la malla.
De todas formas, Cepeda apunta a que lo mejor es revisar la información específica entregada por el proveedor del servicio que instaló la malla. “Hay una ficha técnica, hay condiciones de seguridad que de alguna manera tenemos que tener para proteger a nuestros departamentos, ventanas especialmente y balcones, que de alguna manera están establecidas en el acuerdo comercial que nosotros podamos establecer con a quién le compro el servicio”.
Además, sostuvo que “siempre debemos supervisar el estado de las mallas, independiente del tiempo que esté establecido, por cualquier condición que se pudiese generar”.
Señales de alerta indican que ya se debe cambiar la malla de seguridad
De acuerdo con el ingeniero en Prevención de Riesgos UNAB, es fundamental estar atento a los siguientes indicadores que sugieren que la malla de seguridad debe ser reemplazada:
1. Desgarros o perforaciones visibles: Cualquier daño físico compromete la eficacia de las mallas de seguridad.
2. Desvanecimiento o decoloración: Este fenómeno puede ser un indicativo de que el material ha perdido sus propiedades estructurales debido a la exposición solar.
3. Oxidación o corrosión: En el caso de mallas metálicas, la aparición de óxido es una señal clara de que es necesario proceder con el reemplazo.
4. Pérdida de tensión: Si la malla presenta una sensación de holgura o ha deformado su forma original, esto indica que ya no ofrece la seguridad requerida.
No basta solo con poner las mallas de seguridad
Junto con la correcta instalación y mantención de mallas, también hay otras medidas que se deben tomar para prevenir potenciales situaciones de riesgo. Por ejemplo, no poner la cama al borde con la ventana.
“El no acercar la cama, una cómoda, un mueble donde el niño pueda trepar. Los niños obviamente no saben medir las consecuencias de los riesgos a los cuales se exponen. Por eso es fundamental enseñarles de pequeñitos, dejar condiciones seguras dentro del hogar, pero lo más importante es la supervisión y no dejarlos solos hasta que obviamente ellos ya tengan la edad necesaria para poder discernir qué es peligroso o qué no es peligroso”, sostuvo el experto del IST.
Además, existen algunas malas prácticas que se deben evitar respecto a la instalación y mantenimiento de las mallas. Según explicó el ingeniero en prevención de riesgos, estas son:
Instalación inapropiada: Es crucial seguir las recomendaciones del fabricante y, de ser necesario, recurrir a la contratación de profesionales especializados para que la instalación sea segura, resista la tensión adecuada y cumpla con los anclajes seguros sin dañar la estructura de los balcones.
Selección de materiales inadecuados: No todas las mallas son adecuadas para su uso en exteriores; es imperativo seleccionar aquellas diseñadas específicamente para resistir condiciones ambientales adversas.
Falta de mantenimiento: Ignorar la limpieza y el mantenimiento regular puede resultar en un desgaste prematuro de la malla.
Sobrecarga de la malla: Utilizar la malla para colgar objetos pesados o como medio de escalada puede comprometer su integridad estructural.