Las tenencias de bonos soberanos chilenos en pesos por parte de inversionistas extranjeros alcanzaron un máximo histórico en agosto, en un contexto de mayor interés por activos fuera de Estados Unidos y las perspectivas fiscales de Chile, informó Bloomberg.
De acuerdo con datos del Banco Central, los no residentes aumentaron sus inversiones en deuda pública chilena en US$700 millones durante agosto, alcanzando un total de US$21.040 millones. Con ello, el crecimiento acumulado desde comienzos de año llegó al 42%, superando el registrado en otros mercados de América Latina.
El flujo de capital se produce en medio de una tendencia de diversificación de las carteras internacionales, asociada a las preocupaciones sobre la trayectoria fiscal de Estados Unidos, dijo el citado medio.
En ese escenario, la disciplina del gasto público chileno y las medidas orientadas a profundizar el mercado de bonos “contribuyen al atractivo del país para los inversores”.
Alexis Vega, jefe de creación de mercado de Banco de Crédito e Inversiones (BCI), señaló a Bloomberg que parte de los flujos que salen de los bonos estadounidenses se ha dirigido a Chile.
El ejecutivo sostuvo que América Latina podría beneficiarse de una mayor disciplina fiscal y de las perspectivas de los mercados de materias primas.
La situación fiscal de Chile
El desempeño de las cuentas públicas también aparece como un factor relevante para los inversionistas.
Según los antecedentes citados por Bloomberg, Chile registró un superávit presupuestario de $95.000 millones en julio, frente a un déficit de $957.000 millones en el mismo mes del año anterior.
El resultado estuvo acompañado por un aumento del 79% en los ingresos provenientes de la minería privada y una reducción del 0,7% en el gasto público.
En lo que va del año, el gasto fiscal ha crecido 0,7%.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha planteado limitar el crecimiento del gasto público a un rango de entre 0% y 1% durante el próximo año.
En contraste, finalmente, Bloomberg destaca las preocupaciones que generan los déficits persistentes y el aumento de los costos de financiamiento en Brasil, así como el incremento del gasto público proyectado en Colombia, factores que influyen en las decisiones de inversión en la región.