Me acuerdo de cuando era pequeño y escuchaba hablar del agujero en la capa de ozono y, sin entender demasiado, me preguntaba: ¿En qué me afecta ese tema? ¿Somos todos conscientes de que ese tema nos afecta y mucho?

La recuperación de la capa de ozono desde 2006, fecha en la que el agujero sobre la Antártica alcanzó su apertura peak de más de 20 millones de kilómetros cuadrados (más grande que Sudamérica) es sin duda alguna, una buena noticia, y hoy cuando celebramos el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, los chilenos más que nunca debemos ser conscientes de los impactos que esto genera.

El agujero en la capa de ozono sobre el hemisferio sur no solo produce un aumento poco común de los niveles de radiación ultravioleta, lo que podría generar problemas graves para las personas y los ecosistemas por la alta exposición a las longitudes de onda UVB. También, investigaciones aseguran que influye de manera importante en la carencia de precipitaciones de todo el continente, en especial en el verano austral.

Es precisamente, entre los meses de septiembre y diciembre, cuando la capa de ozono comienza a debilitarse y es ahí cuando debemos poner especial cuidado en la protección personal y del medioambiente.

Los daños que provocan los rayos ultravioleta, afectan directamente el ADN de las células de todos los seres vivos, por eso es importante tomar conciencia y actuar frente este impacto que si bien ha ido disminuyendo, ya que el agujero en la capa de ozono se ha ido estabilizando y cerrando, aún queda mucho trabajo por hacer.

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Como resultado del Protocolo de Montreal, la situación empezó a revertirse desde 2006 y se espera que se recupere por completo en el hemisferio norte al 2030, y en el sur en el 2050.
- Augusto Hermo

Desde lo individual, las personas podemos tomar decisiones que tienen un gran impacto en el ozono, como el disminuir el uso de combustibles fósiles, evitar el uso de productos que contengan CFC (clorofluorocarbonos) que dañen la capa, realizar mantenimiento permanente a los aires acondicionados, chequear los electrodomésticos como refrigeradores y congeladores, y utilizar productos más eficientes energéticamente.

Desde lo colectivo, el Protocolo de Montreal, uno de los acuerdos ambientales más exitosos de la historia y al cual Chile adhiere, logró eliminar y reducir efectivamente el uso de varias sustancias químicas que agotan la capa de ozono. Como resultado, la situación empezó a revertirse desde 2006 y se espera que se recupere por completo en el hemisferio norte al 2030, en el sur en el 2050.

Asimismo, Chile fue el 7º país del mundo y el primero de América en ratificar la Enmienda de Kigali del Protocolo de Montreal. Este importante acuerdo, no solo compromete a los países a utilizar sustancias refrigerantes que no dañen la capa de ozono y sean amigables con el clima, también busca evitar el aumento de un 0,4°C el calentamiento global para fines de este siglo.

Gracias al claro compromiso de Chile en esta materia, desde la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático estamos contribuyendo desde los Acuerdos Voluntarios en materia de energías renovables, como los Acuerdos de Pre-Inversión, que buscan la participación temprana de las comunidades y actores clave, en Vallenar con un proyecto de energía solar y en Río Negro y Coyhaique con proyectos de energía eólica.

Asimismo, en nuestros Acuerdos de Producción Limpia (APL) hemos considerado la reducción del uso de sustancias refrigerantes, puesto que la mayoría de éstas tiene un potencial de calentamiento global muy potente. De esta manera, el gremio de Chilealimentos, redujo en un 27% el uso de gases refrigerantes y espera continuar trabajando en esta temática en el cuarto Acuerdo voluntario que ya pusieron en marcha; también el sector imprentas de la Región Metropolitana, logró disminuir en un 17% las emisiones de compuestos orgánicos volátiles, precursores y dañinos para el ozono.

Esos son algunos ejemplos del poder de las alianzas y los acuerdos voluntarios en términos de acciones concretas de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático. Desde 2012, cuando los Acuerdos de Producción Limpia fueron reconocidos como Acción de Mitigación Nacionalmente Adecuada (NAMA) por Naciones Unidas, en la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, gracias a la metodología MRV (Medir, Reportar y Verificar) llevamos registrada, una reducción de aproximadamente 1,5 millones de toneladas de Gases de Efecto Invernadero equivalentes (GEI), una valorización de casi 70.000 millones de pesos en co-beneficios (ahorro de energía, agua, entre otros) y más de 17 mil trabajadores capacitados en la materia.

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El compromiso del sector privado con la sustentabilidad y el cambio climático es condición necesaria para que las acciones de adaptación y mitigación sean exitosas. La voluntariedad y el compromiso de los acuerdos han demostrado su eficacia en ese sentido
- Augusto Hermo

Chile tiene grandes desafíos en este camino, pero también está dando grandes pasos para detener el debilitamiento de la capa de ozono y contribuir a su cierre completo en el hemisferio sur.

El compromiso del sector privado con la sustentabilidad y el cambio climático es condición necesaria para que las acciones de adaptación y mitigación sean exitosas. La voluntariedad y el compromiso de los acuerdos han demostrado su eficacia en ese sentido.

El llamado hoy es a cuidarnos y comprometernos. Cuidarnos de los impactos que ya tenemos y comprometernos vivir a armonía con nuestro planeta. Así como le diría a aquel pequeño niño de mi infancia, a las actuales y futuras generaciones: ¡El cambio climático y la capa de ozono nos impacta y nos debe importar mucho!

Augusto Hermo
Director Ejecutivo Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático