¿Por qué demora tres meses en que asuma el nuevo presidente? Simplemente por el apego de nuestros políticos, incluidos los izquierdistas, concertacionistas, centro izquierdistas, progresistas, de mantener el efecto simbólico de que el Presidente debe asumir el 11 de marzo, tal como lo hizo Pinochet el 11 de marzo de 1981 cuando asumió oficialmente con el título de Presidente de la República. Es decir, los políticos han mantenido la fecha como un tácito homenaje a Pinochet.
Símbolos en política
La política es una disciplina y una vivencia que está llena de símbolos. Sabido es que los políticos no siempre hablan las cosas con toda la claridad que sería necesaria y conveniente, a veces por sus incapacidades en el manejo del lenguaje o en la coordinación de sus ideas, y en otras ocasiones simplemente porque no quieren decir todo lo que piensan o quieren.
Kast no ha dicho lo que repiten sus partidarios hasta la saciedad: no darle apoyo a Bachelet en su campaña a la Secretaría General de las Naciones Unidas, no entendiendo que si la apoyara, el país obtendría un punto importante en su posición en el mundo, él ganaría en conocimiento y prestigio internacional (hoy ni Trump se acuerda de su nombre) y en reconocimiento interno en cuanto a que mostraría una actitud abierta, democrática, respetuosa de la tradición chilena. Pero desliza palabras (“No me corresponde a mí, ya veré el asunto después de que asuma”).
El cambio de mando
Quiere parecer respetuoso de las decisiones que le corresponden al Presidente en ejercicio, aunque en verdad ha hecho numerosos gestos que demuestran que tiene deseos de intervenir en todo desde ahora, no esperando los días que deben correr hasta el 11 de marzo, para lo cual falta (alivio) solo dos meses.
¿Por qué esta demora de tres meses en que asuma el nuevo presidente? Simplemente por el apego de nuestros políticos, incluidos los izquierdistas, concertacionistas, centro izquierdistas, progresistas, de mantener el efecto simbólico de que el Presidente debe asumir el 11 de marzo, tal como lo hizo Pinochet el 11 de marzo de 1981 cuando asumió oficialmente con el título de Presidente de la República.
Es decir, los políticos han mantenido la fecha como un tácito homenaje a Pinochet. Son símbolos.
Porque la fecha se pudo cambiar. Originalmente en este tiempo post Pinochet las elecciones eran en diciembre y la segunda vuelta en enero. Pero, la derecha estimó que eso afectaba sus intereses porque los suyos vacacionaban en enero y en febrero, por lo cual –así como se concedió el voto voluntario en algún momento con el rechazo solitario del diputado Jorge Burgos– se les concedió adelantar las elecciones un mes. Lo lógico, coherente y prudente hubiese sido que la trasmisión del mando fuese en febrero. Pero no, el símbolo pesaba más.
Imitando a Milei
Se ha hablado mucho del evidente acercamiento de Kast con el gobierno de Milei en Argentina. Eso es simbólico: nutrirse de las propuestas, actitud, estilos y medidas de un presidente que no ha respetado nada de la tradición política argentina, que gobierna con su hermana y unos amigos personales, que si bien ha reducido la inflación, tiene al país en ascuas económicas.
¿Cómo Kast le va a pedir la receta para reducir la inflación y mejorar la economía, cuando los índices chilenos actuales son infinitamente mejores que los logros argentinos? Y se quiere traer a un subsecretario de Milei para que sea Ministro. Imágenes, símbolos.
Nombramientos simbólicos
Lo que nos ofrece Kast, hasta ahora, es un discurso y una presencia, un estilo de vestirse, de actuar, de decir cosas generales sin entrar en las medidas concretas.
Es simbólico que quiera nombrar como su Ministro de Hacienda al inspirador de algunas de las colusiones empresariales más agudas, tanto que fueron castigadas por los organismos que existen para velar por la libre competencia.
Y todo esto en el marco de un discurso que dice que la economía en Chile está en la ruina, que el país se cae a pedazos, que hay que hacerlo de nuevo. Roberto Zahler, expresidente del Banco Central, economista prestigiado, ha dicho que cuando asuma Kast será el gobierno que reciba al país con los mejores índices macroeconómicos.
Creando imágenes incompletas
El creativo que ha sido clave en las campañas de Kast, hombre poco prudente en sus dichos –me refiero a Cristián Valenzuela– seguirá teniendo peso en lo que le es propio: crear imágenes y comunicar aunque sea con noticias falsas.
En la reciente campaña electoral, en la que se habló de barrer con los funcionarios políticos, “operadores” se les llamó, para ahorrar 6.000 millones de dólares, se les olvidó que el nuevo gobierno debe contratar a sus funcionarios de confianza. Pero como la idea quedo metida, a nadie parece llamarle la atención de que se esté hablando no sólo de un “segundo piso”, sino que incluso, además de mantener los cargos con nombres nuevos, se agrega para Valenzuela un cargo que no existe.
Este creativo, despectivo e insolente, pareciera estar a cargo de muchas de las falsas noticias que se dio en el marco de la campaña. Y su discurso, repetido hasta el cansancio por Kast y los que fueron candidatos a diputados y senadores, habla de que parte de esto que se terminará es el tema de las “fundaciones”, que el Frente Amplio habría usado para lucrar indebidamente a costa del erario nacional. Y la prensa derechista habla de los juicios a los políticos que están activos, poniendo la foto sólo de personas cercanas al actual gobierno.
Olvida en eso el caso Hermosilla y sus vinculaciones con Chadwick y numerosos personeros del gobierno, del poder judicial, del Congreso y del aparato público en general. O a Calisto. O a Ojeda del Partido de Kast, que a propósito de fundaciones, él es el político de más alto rango vinculado a fraudes con esas instituciones sin fines de lucro. Cinco o seis instituciones cuestionadas de las más de 3.000 que existen.
Es como si mintiendo se generaran verdades. O con verdades a medias se aludiera a verdades más profundas. Se le atribuye a Guzmán Errázuriz, el mentor ideológico de la dictadura y líder espiritual de Kast, haber dicho que la peor mentira son las verdades a medias.
Y es lo que ellos mismos hacen.
Símbolos de una época
Son símbolos de una época, de estilos, de la falta de claridad típica de una política que se ha ido desdibujando en nieblas de moralidad dudosa, donde todo parece dar lo mismo, olvidando a las personas que están detrás de cada una de las realidades.
La duda que me surge en este hora es si acaso cuando Kast asuma dejará ese discurso vago, para empezar a hacer cosas que muestren que la contundencia de sus palabras es más que eso y responde a políticas de verdad.
Y en esta hora en que hay tantas confusiones, en que muchos izquierdistas apoyan la intervención de Estados Unidos en Venezuela, que quizás la aplaudan cuando suceda en México o en Irán; una hora en que los derechistas cantan una victoria que puede ser la última, cuando se pruebe que no pueden conseguir ni dar lo que han prometido; en esta hora en que todavía no se despejan los símbolos, hay gestos simbólicos dignos de validar.
Me refiero al gesto de Huenchumilla, cuya conducta para hacerse de la presidencia del Partido Demócrata Cristiano he criticado y cuyas estrategias políticas parecían más orientadas a mantener su senaduría que a otra cosa, ha decidido renunciar a la presidencia de la DC.
El mismo día en que los militantes debían votar para elegir la nueva Junta Nacional y las directivas comunales y regionales, al anochecer, decide irse, quizás entendiendo que ésta es su última aventura y más vale prepararse para el retiro.
La primera dama y el aumento de funcionarios
El tema de la “primera dama y su gabinete” será otro elemento simbólico del retorno a los momentos en que el pinochetismo campeaba.
La estructura de gabinete, creada por y para Lucía Hiriart, fue continuada con un perfil social por las esposas de los presidentes, el hijo de Bachelet y de Kenny Hirmas, amiga de la presidenta y dirigenta política del PPD: pero claramente todas esas tareas son propias de la estructura del estado y no de quien cumple funciones en el estado por ser “la esposa de”. Pero la reposición del cargo, de los equipos, de los guardias (aumentando funcionarios y gastos públicos) es una manifestación de conservadurismo que bien podría evitarse.
No ajeno al lenguaje simbólico, Boric ha iniciado una embestida comunicacional, tratando de hacer lucir no sólo los logros de su gobierno, sino el hecho de que la economía ha funcionado bajo su presidencia con mejores resultados que los que tuvo Piñera.
Además de eso, parece ser que quiere recuperar su liderazgo, confrontar a quienes no dicen la verdad y tal vez repostularse en un tiempo más, para mostrar lo que aprendió en este curso intensivo que ha vivido en cuatro años.
Claro que, pese a eso, no le ha parecido mal haber asumido el 11 de marzo teniendo en el recuerdo a Pinochet y entregar el poder ese mismo día a un Pinochetista orgulloso de serlo.
Cuestión de símbolos. Símbolos que pesan.
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