Región Metropolitana
Lunes 27 enero de 2020 | Publicado a las 19:07 · Actualizado a las 22:05
Fabiola Campillai a dos meses de perder la vista por una lacrimógena: "Para mí no hay justicia"
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Hace más de dos meses, Fabiola Campillai (36) fue impactada por una bomba lacrimógena en su cabeza cuando se dirigía a su trabajo en la empresa Carozzi. La situación ocurrió cuando iba junto a su hermana Ana María a tomar un bus de acercamiento desde la población Cinco Pinos a un paradero de Portales Oriente, en San Bernardo.

A ra√≠z de esto, Fabiola -madre de tres hijos de 19,16 y 8 a√Īos- perdi√≥ la visi√≥n en sus dos ojos, el sentido del gusto y el olfato, ha permanecido internada desde el hecho y ha tenido que ser sometida a tres operaciones.

Antes del accidente, Fabiola era participaba como ayudante de pitonero en la brigada de bomberos interna de Carozzi, le gustaba jugar f√ļtbol como defensa y trabajaba hace cuatros a√Īos en dicha empresa. En conversaci√≥n con Ciper, Campillai relat√≥ que no se acuerda mucho del d√≠a que recibi√≥ el impacto de la lacrim√≥gena.

“Mi hermana estaba ah√≠. Le dije que me dol√≠a la cara. Luego de eso me desmay√© y despert√© un d√≠a martes ac√° en el hospital cuando hab√≠a pasado una semana, porque este accidente fue el martes en la noche y yo despert√© un d√≠a martes aqu√≠ en el hospital”.

Esta situación se registró la noche del 26 de noviembre, jornada en la que se habían registrado una serie de disturbios en la comuna y barricadas sobre algunos puntos de la línea del tren. Sin embargo, cuando salieron a tomar la locomoción ya se habían calmado.

No obstante, un piquete de Carabineros vigilaba a un grupo de manifestantes que estaba como a dos cuadras de las mujeres, por lo que ellas siguieron con su camino porque las personas además estaban en sentido opuesto hacia donde ellas debían ir.

Además, de acuerdo al medio, en ese momento no se estaban registrando desórdenes y Carabineros las podía ver porque estaban a casi 15 metros de los manifestantes.

Sin embargo, su hermana Ana Mar√≠a relat√≥ que “en eso giramos y yo lo √ļnico que sent√≠ fue ‚Äėpaf‚Äô. No pens√© que le hab√≠a llegado a ella porque como sal√≠a humo. Pero cuando la veo que cae casi tiesa y sangraba, cay√≥ para atr√°s, sangrando de todos lados. Yo le tom√© la carita y el ojo estaba afuera, lo ten√≠a colgando, afuerita. Yo dije ‚Äėese ojo lo perdi√≥‚Äô, altiro‚ÄĚ.

Tras esto, comenzaron a recibir la ayuda de vecinos para poder trasladar a Fabiola a un centro asistencial, mientras que Ana Mar√≠a encar√≥ a un carabinero dici√©ndole que “paco culiao, ya te mandaste el cagazo, ay√ļdanos, mi hermana se muere (sic)‚ÄĚ. Sin embargo, acus√≥ que recibi√≥ una segunda bomba lacrim√≥gena que cay√≥ en cercan√≠as de sus pies.

De acuerdo al informe del Hospital Barros Luco, Fabiola sufri√≥ una “hemorragia intracerebral fronto basal, peque√Īa fractura de hueso maxilar expuesta y fractura de hueso nasal expuesto, lesi√≥n de globo ocular posiblemente por objeto contundente‚ÄĚ.

En dicho lugar fue estabilizada y derivada al IST, desde donde la trasladaron a la clínica láser de Las Condes para intentar salvar parte de su visión. No obstante, en dicho lugar se enteraron que ya había perdido la visión completa del ojo izquierdo y el derecho estaba destrozado por dentro.

Posteriormente retorn√≥ al ITS donde se ha sometido a una serie de operaciones de diferentes tipos, por una de las cuales debi√≥ estar en coma inducido. Adem√°s, deber√° ingresar -en una fecha que no ha sido determinada a√ļn- a m√°s intervenciones para que rellenen sus cavidades oculares.

Pérdida de visión

“Cuando me dijeron que ya no iba a ver, no pens√© en el futuro. Andaba contenta. O bien fue como una defensa para no llorar, para estar firme, para darle fuerza a los dem√°s”, coment√≥ con respecto a cuando le informaron que hab√≠a perdido la visi√≥n de sus dos ojos.

Sin embargo, luego confes√≥ que “de un principio no era tan pesado, pero pasa el tiempo y ahora s√≠ es pesado. Ahora, si uno piensa en lo que va a pasar, que de repente puede ser una carga para los dem√°s, porque me levanto de este sill√≥n y me cuesta hasta caminar”.

Consultada por lo que cree que pase cuando deje el recinto asistencial, Fabiola se√Īal√≥ que piensa “en c√≥mo va a ser mi vida cuando salga de ac√°”. Adem√°s, asegur√≥ que ‚Äúno quiero ser una carga para nadie‚ÄĚ.

Adem√°s, indic√≥ que “gracias a Dios yo nac√≠ con mis ojitos abiertos y conoc√≠ la vida, los colores, a mis hijos. Y el estar as√≠ ahora es fuerte, pero tengo que aceptarlo, ya no hay ninguna soluci√≥n, solamente que me van a operar para que este ojito (indica el izquierdo) quede un poquito m√°s afuera y no tan para adentro”.

Campillai asegur√≥ que trata de ser fuerte ante esta situaci√≥n, pero mencion√≥ que “para m√≠ no hay justicia, porque no me van a devolver nada. Te quitan algo de lo m√°s importante que uno tiene, porque si hubiera sido una pierna o un brazo, yo no s√©. Pero tus ojos, no puede haber nada que te los devuelva”.

“Todav√≠a me queda un poco de llanto, de pena, pero de a poquito va saliendo. Tambi√©n, no s√©, tengo como una rabia, porque uno piensa que la gente, no solo la mutilada, sino tambi√©n la fallecida, no va a tener justicia‚ÄĚ, reconoci√≥.

Junto a sus abogadas Alejandra Arriaza y Pamela San Martín presentaron una querella contra el general director de Carabineros, Mario Rozas.

Además, el domingo 26 de enero -ante la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)- Arriaza expuso el caso de Fabiola.

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