Nota de la Redacción: Con el fin de proteger la identidad de la denunciante y prevenir su revictimización, este artículo utiliza un nombre ficticio para referirse a ella.
El Ministerio Público investiga a un oficial de Gendarmería tras la denuncia presentada por una aspirante a la institución, quien lo acusó de haberla violado al interior del Centro de Cumplimiento Penitenciario Colina II.
Los hechos se remontan a septiembre de 2025, cuando Josefa realizaba su práctica penitenciaria al interior del recinto penal ubicado en la comuna de Colina. Eso, como parte del proceso de formación para convertirse oficialmente en gendarme.
Actualmente, según información recabada por la Unidad de Investigación de Bío Bío, las diligencias han estado a cargo del Departamento de Investigación Criminal (DICRIM) Occidente de la propia Gendarmería, además del Departamento OS9 de Carabineros, no obstante los abogados de la denunciante solicitan que el trabajo quede en manos de la Policía de Investigaciones (PDI) para garantizar imparcialidad.
En paralelo, la institución verde boldo inició un sumario con el objetivo de determinar potenciales infracciones a los deberes funcionarios y determinar responsabilidades administrativas.
Insistencia
De acuerdo con la querella interpuesta por Josefa a través de sus abogados, el hecho ocurrió el 24 de septiembre de 2025 cuando ella —entonces aspirante a gendarme— se encontraba realizando su práctica en dependencias del Centro de Cumplimiento Penitenciario Colina II. En ese contexto, y faltando sólo un día para terminar esa etapa, la joven y otros aspirantes participaron de allanamientos en distintas celdas.
Fue entonces cuando un oficial, al que identificó como “el teniente Díaz”, se le acercó para pedirle su teléfono.
—Yo no tuve contacto con este tipo durante toda la práctica, sino que los últimos dos días, cuando empezamos a hacer allanamientos. Estábamos en el procedimiento en la madrugada y él me vio. Yo estaba revisando un cuarto. Él se me acerca porque yo estaba sola. Se me acerca, me va a buscar y me pide mi número. A lo cual, obviamente, yo le dije que no, porque tenía pareja —rememora Josefa a esta Unidad de Investigación.
Lo de la pareja fue una excusa, relata. Simplemente la joven no quería darle su número al oficial, porque sabía lo que eso podría significar. Pese a ello, de todas formas durante la tarde de ese miércoles 24 de septiembre recibió un WhatsApp de él. Ella piensa que se logró conseguir su teléfono con alguna de sus compañeras.
—Me empezó a hablar para juntarnos y todo. Yo le repetí que no, que no quería, que no podía. Porque justo esa noche yo tenía servicio de 00:00 de la noche hasta las 04:00 de la mañana. Él quedaba libre en la tarde-noche, así que quería que nos juntáramos en ese rato. Me dijo que tenía auto, pero que no podía salir, que lo único era que, si nos juntábamos, iba a tener que ser dentro de la unidad. O sea, en su pieza —afirma.
Las horas pasaron, según reza la querella, no obstante el interés del oficial no se detuvo pese a la negativa de la mujer. En un pasillo interior de una dependencia donde se encuentran las habitaciones del personal, el oficial la abordó nuevamente, apunta el libelo.
Josefa así lo recuerda:
—Como a las diez de la noche salgo a una escalera que hay en el pasillo, porque mi pieza con la de él estaba en el mismo pasillo, solamente que la de él estaba más al fondo. Había una escalera en medio y ahí se puede fumar. Yo estaba en esa escalera fumando. Ahí fue donde me lo pillé.
Otra vez, afirma ella, el oficial recibió un rotundo “no”. Sin embargo, de acuerdo con la acción legal, el teniente Díaz la tomó fuertemente de una de sus muñecas y la arrastró hasta el dormitorio que tenía asignado. Allí fue donde —sostiene la querella— la violó.
—Obviamente me amenazó, que si yo decía algo iba a terminar perdiendo yo, porque como yo estaba en la escuela no tenía mucho que hacer y él ya era teniente, tenía sus contactos y todo —asegura la hoy gendarme.
La denuncia
Luego del ataque, Josefa recuerda que volvió a su pieza y se presentó a las 00:00 en la guardia para cumplir con su turno de centinela en una garita. Al día siguiente y tras completar su práctica, todavía sin contarle a nadie, abandonó las dependencias de Colina II. Tenía el fin de semana libre, así aprovechó de viajar hacia donde su familia.
Al lunes siguiente llegó hasta la Escuela de Gendarmería, y después de pensarlo lo suficiente, decidió poner a la psicóloga del lugar en conocimiento de lo ocurrido. La profesional informó de la situación a la directora de la academia.
—Un día después, me manda a llamar en la noche la directora de la escuela. Yo me presenté, estuve hablando con ella y me comentó que le habían dicho. Tuve que decirle toda la verdad, todo lo que había pasado. Me dijo que íbamos a hacer una denuncia y que ella me iba a estar apoyando en todo, que me iba a seguir apoyando, lo cual no fue así —asevera Josefa.
La institución activó el protocolo para este tipo de denuncias y se puso en conocimiento de los hechos al Ministerio Público. A la joven se le practicaron los exámenes de rigor e incluso fue presentada ante una fiscal para entregar su versión.
Esa fue la última vez que se enteró de un movimiento en el proceso, pues hasta ahora no sabe cómo va el avance de la investigación. A principios de año la joven fue destinada a Antofagasta, donde alcanzó a trabajar algunos meses antes de intentar quitarse la vida con un arma institucional mientras cumplía con un servicio de hospital.
Antes de ejecutar el disparo, cuenta la joven, una superior la encontró y se lo impidió. Hoy permanece con licencia médica psiquiátrica, después de pasar más de 2 semanas internada en el Hospital de Antofagasta. Regresó al sur con su familia y está a la espera que la justicia haga su parte.
Investigaciones en curso
En ese escenario consiguió representación jurídica particular para presentar una querella criminal. La idea es que el libelo permita favorecer el avance de la indagatoria. Hasta antes de eso, no había tenido ninguna noticia.
En la presentación ante el Juzgado de Colina, sus abogados solicitaron una serie de diligencias a la Fiscalía Metropolitana Centro Norte, entre las que destaca que la investigación sea asignada exclusivamente a una unidad especializada de la Policía de Investigaciones (PDI). Es que piensan que el hecho que algunas tareas hayan sido encargadas a otros funcionarios de Gendarmería (Departamento de Investigación Criminal), podría estar afectando la imparcialidad necesaria en una investigación de estas características.
Además, piden que se le tome declaración a la directora de la Escuela de Gendarmería, a la psicóloga que recibió la denuncia en primera instancia y a otras dos funcionarias de la institución cuyos relatos podrían resultar clave.
Asimismo, solicitaron que se recabe información sobre las funciones específicas que el teniente Díaz tenía en dependencias de Colina II en la fecha de ocurridos los hechos.
Fuentes al interior de la institución verde boldo aseguran a la Unidad de Investigación de Bío Bío que el funcionario fue trasladado al penal Colina I y que en octubre de 2025 estuvo suspendido de sus funciones.
Asimismo, sostienen que actualmente el oficial es objeto de un sumario que busca determinar posibles incumplimientos de sus deberes funcionarios y determinar su responsabilidad administrativa.
En paralelo, conocedores de la indagatoria penal aseguraron que la causa está vigente con diligencias y trabajo pericial en desarrollo. Todo, por ahora, en manos de la Dicrim Occidente de Gendarmería y efectivos del OS9 de Carabineros.